
El básquetbol de la ABR consagró campeón en 1991 a Sarmiento, que conformó un plantel con jugadores experimentados pero de plena vigencia en la época. Y salió de Villa Alta, donde Sarmiento escribió una página dorada al consagrarse campeón máximo tras vencer a Don Bosco en el tercer y decisivo partido de la serie final. Fue el cierre justo para una campaña sólida, sostenida en la experiencia, el carácter y una idea de juego clara que el equipo supo defender hasta el último balón.
El encuentro decisivo no admitió dudas desde temprano. Un primer tiempo desparejo marcó el rumbo del partido y comenzó a inclinar la balanza en favor de Sarmiento, que salió a jugar con la convicción de quien sabe que la historia está al alcance de la mano. Desde allí, el trámite se volvió un reflejo del torneo: orden, temple y eficacia para neutralizar a un rival exigente y respetado.
Don Bosco llegaba con credenciales de peso. A lo largo de la temporada había mostrado una regularidad importante y confirmaba, una vez más, por qué desde hace varias campañas es uno de los principales animadores del básquet local, uno de los “santos” de la competencia. Pero esta vez no le alcanzó. Enfrente tuvo a un equipo que supo golpear en los momentos justos y administrar la ventaja con inteligencia.
No fue sencillo el camino. Sarmiento debió afrontar la serie con una baja sensible: la de “Bomberito” Acosta, lesionado. Sin embargo, lejos de convertirse en excusa, la ausencia reforzó el espíritu colectivo. El equipo respondió con carácter, mostrando temple desde el salto inicial y una notable entrega en cada rincón de la cancha.
En ese contexto brillaron nombres propios. Marcus, Ricardo Rojas, Muller y Toledo sostuvieron el andamiaje del campeón con actuaciones decisivas, aportando puntos, sacrificio y liderazgo. Fueron ellos quienes le dieron al conjunto de Villa Alta los dotes de campeón, esos que no siempre figuran en las estadísticas pero pesan en los momentos clave.
La consagración no es un punto de llegada, sino una obligación renovada. El título compromete a seguir trabajando para mantener la supremacía y, sobre todo, para consolidar el proyecto en las divisiones inferiores, verdadero futuro de todas las instituciones que apuestan de verdad por este deporte.
Sarmiento celebró. Villa Alta festejó. Y el básquetbol capitalino sumó un nuevo campeón a su historia.
El plantel campeón:
Parados: O’Connors, Toledo, Gómez, Adams, Azula y Delfamea.
Hincados: Soldán, Muller, Rojas, La Regina y Paiz. (Falta Pombero Acosta)
POR LUIS DARIO MOLODEZKY





