
La selección francesa viajó en un avión que la ICE usó para deportar migrantes. La empresa GlobalX, contratada para expulsar de EEUU a extranjeros, también trasladó durante el Mundial a los semifinalistas y selecciones como Irán e Inglaterra
Por Gustavo Veiga

La obscenidad vuela por las nubes mientras se juega lo que queda del Mundial en Estados Unidos. Compañías aéreas que financiaron la campaña presidencial de Donald Trump transportan -lo mismo les da– a la selección francesa de Mbappé y migrantes deportados que horas antes son arrojados en cárceles como el temido CECOT del ultraderechista Nayib Bukele en El Salvador. La noticia causó una fuerte polémica cuando se difundió en The Guardian, aunque reactualiza una política que ya venía practicándose durante el gobierno republicano.
Además de ser un lucrativo negocio para empresas como GlobalX –la denunciada en este momento– la Copa amplificó en los medios, una vez más, la tensión que rodea al fútbol cuando la FIFA organiza su principal torneo en un país donde se violan los derechos humanos.




