
Foto portada: El presidente de la FCHB coronel D. Santos A. Silva entrega el trofeo de campéón al capitán de Santiago del Estero
Hace 77 años, desde el 6 de noviembre de 1948, la ciudad de Resistencia vivía uno de los acontecimientos deportivos más trascendentes de su historia: el XIX° Campeonato Argentino de Básquetbol, un torneo que plantó las bases del desarrollo de este deporte en la región y dio origen a una identidad competitiva que con el tiempo llevaría al Chaco a convertirse en una referencia nacional.

Tapa de la revista de presentación del Argentino de Básquetbol 1948.
En aquel certamen, aún en tiempos donde la provincia era Territorio Nacional del Chaco, el equipo local asumía el desafío de medirse frente a potencias del básquet argentino como Capital Federal, Santa Fe, Santiago del ]E#steroy Buenos Aires. Y lo hacía con un plantel joven, audaz y cargado de espíritu amateur, pero con una convicción que sorprendió a propios y extraños.
Un antiguo recorte periodístico de la época reflejaba ese sentimiento: “A despecho de los que desconocen el juego y se improvisan en críticos, el equipo chaqueño superó todos los pronósticos”. Esa frase sintetizaba el clima que rodeaba a la delegación chaqueña, formada por jugadores que, más allá de la falta de experiencia en grandes citas, defendieron con orgullo los colores locales.
Una zaga que marcó época
La dupla defensiva integrada por Lindström y Moreno fue destacada como la mejor del campeonato. Su temple, orden y lectura de juego los convirtieron en pilares indiscutidos. A su lado, nombres como Morón, Romero, Pérez, Muñoz, Margosa, Dunsol y Torres también quedaron grabados en la memoria histórica.
La prensa de entonces resumía así su aporte:
“Con harto sacrificio, defendieron como pocos y en el ataque consiguieron lo necesario para llevar la pelota a los hombres encargados del remate. Éste equipo, sereno y disciplinado, hizo sentir más de una vez su potencia”.
Más que resultados: el nacimiento de una identidad
Si bien los favoritos del torneo fueron otros —con Santiago del Estero celebrando—, lo verdaderamente trascendente fue la consolidación del Chaco como tierra de básquet. Aquella campaña no sólo sorprendió por sus resultados, sino por la forma en que se jugó: táctica, inteligencia y disciplina, alejándose del desorden y apostando a un esquema moderno para la época.
“Grabaron en el corazón de nuestra gente su labor memorable”, decía la crónica original, que destacaba también la actitud y la valentía como rasgos fundacionales del básquet chaqueño.

El coronel Silva presdiente dew la FCHB, el delgado Antonio Alemis y el miembro de la comisión técnica, junto a los jugadores de Chaco con el troeo obtenido.

Un legado que se proyectó al futuro
El torneo de 1948 fue el inicio de un camino que con los años tendría hitos imborrables. Veintiocho años más tarde, en 1996, el Chaco alcanzaría su gloria máxima coronándose campeón argentino juvenil, reafirmando aquella profecía silenciosa que empezó a escribirse en el viejo estadio de 1948.
Hoy, 77 años después, el recuerdo sigue vivo. Cada pelota que pica en los clubes chaqueños, cada campeonato disputado y cada joven que sueña con vestir la camiseta provincial lleva un rastro de aquella gesta pionera.
Fue más que un torneo. Fue el comienzo de una identidad.
Un capítulo fundacional del deporte chaqueño.
Un legado que aún late fuerte en las tribunas y en el corazón del básquet nacional.

Las dos canchas
El escenario principal donde se disputó el Argentino de 1948 fue el estadio Municipal, que antes fue el Hindú Club, ubicado en Arturo Illia y Lisandro de la Torre, donde estuvo el Pediátrico y hoy se levanta una torre. El segundo fue el de Regional, que tenía unas instalaciones maravillosas donde hoy está la UNNE, en avenida Las Heras 727.

PRECEPTO
Deportista es aquel que no sola-mente ha vigorizado sus músculos y desarrollado su resistencia por el ejercicio de algún deporte sino, que en la práctica de ese ejercicio ha aprendido a reprimir su cólera, a ser tolerante con sus compañeros a no aprovechar una vil ventaja, a sentir profundamente como una deshonra la mera sospecha de una trampa y a llevar con altura un semblante alegre bajo el desencanto de un revés (de «Punch», revista inglesa 1858) traducción de C. Fernández Blanco, año 1925.

POR LUIS DARIO MOLODEZKY
Colaboración especial de Carlos Alemis




