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A 94 años del nacimiento de Rolando Cánepa

Un 7 de marzo de 1932 nacíae Rolando Cánepa. Escritor, periodista, crítico de arte, taquígrafo, meteorólogo y apasionado ajedrecista, fue una figura singular de la cultura chaqueña. Dueño de una vasta curiosidad intelectual y de una memoria prodigiosa, cultivó la palabra escrita con la misma dedicación con la que observaba el cielo o analizaba un tablero de ajedrez. En el ámbito deportivo quedó en la historia al lograr, en Resistencia, un memorable empate frente al gran maestro Bobby Fischer, durante una exhibición simultánea en la que fue el único jugador, entre veinte tableros, que consiguió detener al futuro campeón mundial. Falleció el 7 de junio de 2018, dejando una profunda huella en el periodismo, la cultura y la memoria del Chaco.

 

El 17 de noviembre de 1971, en el club Villa San Martín de Resistencia, Chaco, el ajedrecista local Rolando Cánepa logró un histórico empate (tablas) contra el genio estadounidense Bobby Fischer en una exhibición simultánea. Fischer, que jugaba contra 20 oponentes, ganó 19 partidas, siendo Cánepa el único en igualar.
Detalles clave del evento:
  • Lugar: Club Villa San Martín, Resistencia, Chaco, Argentina.
  • Fecha: 17 de noviembre de 1971.
  • Contexto: Simultáneas de Bobby Fischer, gestionadas por el Club de Ajedrez Olimpo.
  • Resultado: Fischer ganó 19 partidas y empató 1 (contra Cánepa) de un total de 20.
  • Importancia: Fue un hito para el ajedrez chaqueño y argentino, enfrentando a uno de los mejores jugadores de la historia, poco antes de su duelo por el campeonato mundial.

Rolando Cánepa, entre el cielo y la tierra El día de su fallecimiento, la periodista y escritora Cristina Matta, lo despedía en las páginas de diario Norte.


Rolo acaba de partir a los 82 años, mansa y sencillamente, como transcurrió toda su vida. Como él decidió vivirla. Siempre estuvo pendiente de los suyos y de aquello que conformaba su universo más rico e inagotable: los libros —con preferencia por la filosofía y la literatura—, la música clásica y el folclore, así como el ajedrez, sin olvidar las artes plásticas. Y el escribir, por supuesto.

Podemos volver sobre los pasos de Rolando —surcados por la palabra— para reencontrarnos con grandes personalidades del Chaco y de la región que trascendieron por sus obras, especialmente en la cultura. Aunque Rolando también puso su mirada en figuras de otros ámbitos.

En las referencias a cada uno de ellos no dudaba en utilizar la primera persona, en exponer sus sentimientos, en doblegarse ante la emoción, en celebrar el humor y hacer honor a la persistencia de la memoria. Narraba con vehemencia y poco importaba —si correspondía— la desmesura.

Rolando era un formidable memorioso. Podía recitar textos aprendidos hacía muchos años sin recurrir al papel. Y también fue memorioso por haber puesto a resguardo del olvido a muchos de los que nos abrieron el camino.

Por eso fue, a la vez, testigo de casi medio siglo del devenir regional. Y lo hizo desde una formación de la que no hacía alardes, pero que aparecía siempre como el rico sustrato de su escritura, porque era también un voraz lector.

Multiplicidad de saberes

Rolando Cánepa vestía y desvestía tantos trajes como vocaciones —y pasiones— lo ocupaban en la vida. Se diría que era un multifunción, inclasificable. Porque, además del periodismo, fue meteorólogo de profesión y taquígrafo.

En más de una ocasión presumió —con merecida razón— cuando en noviembre de 1971 le hizo tablas al gran maestro del ajedrez Bobby Fischer en el Club Villa San Martín.

Pese a la multiplicidad de saberes y aunque en él habitara un intelectual, la felicidad para Rolo era lo más parecido a las cosas simples: el lanzamiento imaginario de una radiosonda —como la primera que echó a volar en 1957— o contar altos cúmulos. Sentarse frente al tablero de ajedrez, aunque en los últimos años desafiaba a la computadora. El encuentro con amigos, a uno y otro lado del puente, y acariciar la edición de un nuevo libro de su autoría.

Pero resulta insoslayable recordar que Rolando acuñó la palabra penchamesa, para denominar a la bulliciosa reunión que nos sentaba en la casa de Moisés y Yolita Penchansky para celebrar la amistad. Entre los comensales estaban otros inolvidables que formaban su círculo más cercano, como Aledo Meloni y Savelio Yurkevich.

Sigo en el teclado y no imagino los días por venir sin Rolando. Prefiero imaginarlo al volante de su auto, tomando la ruta —como a él le gustaba— y pensar que se fue a la Feria del Libro de Paso de los Libres o a brindar una charla sobre Borges en el interior chaqueño. Que agarró el camino y cobró altura para quedarse entre las nubes que tanto indagó.

Reconforta saber que ganó un territorio de paz y que allá arriba tiene en sus manos un libro de poemas, que un chamamé le llena el alma y que le hace honor a un tintillo. En tierra firme, me estiro, me pongo en puntas de pie, me esfuerzo por alcanzarlo. Quiero decirle gracias en nombre de todos y darle ese abrazo profundo que quedó a mitad de camino, suspendido en el aire.

El camino andado

Rolando Cánepa nació en General Paz (Corrientes) en 1936. Siendo estudiante universitario publicó sus primeras notas de crítica literaria en el diario La Provincia, de Corrientes.

Luego de estudios técnicos en Buenos Aires, en 1957 trabajó en la Estación Meteorológica Resistencia del Servicio Meteorológico Nacional.

Con el advenimiento de la democracia se desempeñó como taquígrafo parlamentario, primero en el Concejo Municipal de Resistencia y luego en la Cámara de Diputados del Chaco.

Su actividad periodística en el Chaco data de los años 60, primero en El Territorio y después en NORTE, donde fue colaborador permanente en el área de Cultura.

Publicó los libros Crónica de una pasión chaqueña (1996), Al paso (2000), Cartas a Cecilia (2002), Chaco XXI (2004), Juntos. Siete autores chaqueños (2008) y Las voces del Gualamba. Un viaje al país de la cultura chaqueña (2015).

Como ajedrecista representó reiteradamente al Chaco en competiciones nacionales e innumerables torneos por equipos realizados en el interior del país.

En partidas simultáneas empató con el gran maestro Bobby Fischer, quien luego sería campeón mundial.

Rolando Cánepa tuvo tres hijos: Patricia, Laura y Juan, a quienes se brindaba por entero. Sus nietos eran su orgullo.

 POR CRISTINA MATTA

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