
Un lunes 10 de abril de 1978, hace 48 años, Carlos «Lole» Reutemann visitaba Resistencia ante la emoción de miles de personas que lo recibieron en el Aeropuerto Internacional de Resistencia. Hay que recordar que Lotería era su auspiciante a través de su representante Domingo Cutulli
Señala la crónica de la empoca que el corredor de F-1 que el domingo 2 ganó la carrera en Long Beach con Ferrari, llegó a la capital del Chaco por un esfuerzo de Lotería Chaqueña. Con ese resultado Reutemann pasaba a liderar el Campeonato Mundial de Conductores de Fórmula Uno.
A las 15 de ese día, el titular de la Lotería, Eduardo Orcelá viajó en un charter especial, conjuntamente con el Director de Deportes de la Municipalidad Edison Omar Rodríguez en busca del piloto santafesino. La llegada de Reutemann fue a las 19 horas en el Aeropuerto Internacional.
Allí se formó unan caravana hasta la Casa de Gobierno donde el corredor fuerecibido por el gobernador de la provincia general de brigada (RE) Antonio Facundo Serrano. En la oportunidad el titular gubernamental entregó a Reutemann una medalla de oro, con siguiente frase: “El pueblo del Chaco a sus méritos deportivos”. El reverso la efigie del “Changuito” de Lotería, la fecha y el nombre del “Lole”.


Llegada al Aeropuerto y luego con el presidente de Lotería Eduardo Orcola.
CONFERENCIA DE PRENSA
Luego de esta ceremonia, en el Salón General Obligado, Carlos Alberto Reutemann brindó una conferencia de prensa, que contó la presencia de periodistas especializados de la zona y de la Capital Federal. Luego el gobernador servió un vino de honor a todos los presentes. Después Reutemann retorno a Santa Fe en otro vuelo especial
El Chaco Automoto Club participo del acoteecimiento con la presencia todos los socios y simpatizantes tuercas, recibiendo a Reutemann hoy en el Aeropuerto General San Martín.
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Reutemann estaba en «ganador» y ganó Revista Corsa Nro 618. Abril de 1978 |
«Hasta el final, mi única preocupación desde que quedé primero, fueron la caja y los palieres, ya que se resienten mucho por los desniveles y las bajas del circuito»
Fue un triunfo casi «a lo Reutemann». Conseguido con fe, trabajo y mente fría. Al principio sus posibilidades aparecieron comprometidas, pero finalmente arribó a un final sin sobresaltos. Segundo fue Andretti, que ahora comparte el liderazgo del torneo con el argentino. Gran trabajo de Villeneuve, que terminó con un espectacular accidente tras rozarse con Regazzoni, cuando iba primero. Fue una carrera interesante donde las nuevas Ferrari T-3 y los Brabham Alfa Romeo BT46 mostraron clara superioridad respecto al resto
En el triunfo de Reutemann hubo una combinación de garra, serenidad en el momento indicado y una dosis de agresividad en los momentos en que tuvo que seguir a muerte el ritmo de Lauda, Watson y Villeneuve.
Aun cediendo su gran ventaja de la pole position en la primera curva, cuando se rozó con Lauda tras una largada poco brillante. El argentino estaba bastante preocupado por el momento del banderazo final. Sin duda acudían a su mente las imágenes del GP del año pasado.
El peligro estaba a la vista pese a que el lugar de la largada estaba ubicado en la recta de la costa, ya que allí, al fondo, la horquilla indicaba que de más de 250 km/h se debería bajar cambios hasta «parar» y encararía a menos de 80 km/h. Todos vendrían como los bomberos con dos incendios a la vez.
Lo vimos picar a Reutemann limpiamente en punta, bastante cerca de la pared. A su izquierda, Villeneuve dejó demasiado huevo por donde se mandó Niki Lauda y como si esto fuera poco John Watson. El irlandés, se tiró hacia el otro lado y le llenó los espejos del Brabham. Llegaron a la horquilla y vino la confusión.
Preciso momento en que la troupe de la F-1 se pone en marcha en Long Beach. La foto muestra cómo Reutemann picó realmente bien y en punta. Los problemas llegarían al final de la recta de la costa, al entrar a la horquilla
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Reutemann aflojó ante la posibilidad del toque. Villeneuve aprovechó el desparramo para cuidar la delantera y los dos Brabham se colaron a la Ferrari Nro 11. En medio de todo este desbande Lauda alcanza a rozarse con el auto del argentino dejándose mutuamente huellas del entrevero.
El ataque de los Brabham era previsible. Lauda debería darle guerra a Reutemann mientras pudiera. Allí radicaba la base de los planteos para el austriaco. Así se habían establecido las condiciones de la lucha. Mientras Villeneuve hacía la punta, Reutemann buscaba acomodarse detrás de los Brabham Alfa sin perderles pisada. Sin embargo, el trabajo no fue fácil.
Sin perder la paciencia, sin enloquecerse, administró bien su máquina, no cometió errores y quedó a la espera de la oportunidad que se le dio en la novena vuelta cuando Watson quedó al margen con la caja de velocidades rota. Esa actitud también le brindaría sus beneficios cuando en la vuelta 26, Lauda sufrió un repentino corte total de corriente que dejó «mudo» a su Brabham.
Buen rendimiento en general mostraron los motores de 12 cilindros en Long Beach. En la foto, Jacques Laffite y el Ligier Matra
Gilles Villeneuve
En la primera vuelta, retrocediendo en el tiempo, también se habían tocado Fittipaldi con el francés Didier Pironi, mientras Jarier y Merzario visitaban boxes antes de lo previsto.
La fila india continuaba encabezada por Villeneuve al que seguían Lauda, Reutemann y Andretti separados por escasos metros.
Una vez que ambos Brabham habían abandonado, en el box de Ferrari se terminaban las preocupaciones. Ya no había adversarios a la vista. Pero Alan Jones con un brioso Saudia Williams parecía poder complicarle la existencia a Reutemann que estaba a 1s de Villeneuve, que continuaba mostrando sus progresos indicando el camino al lote más selecto de la F-1. Detrás del australiano Alan Jones (que marcó el record de vuelta), viajaban Andretti, Depailler y Peterson.
En la vuelta 38 Villeneuve comete su único y gran error del día. El canadiense se acerca a Regazzoni, al que le sacaba una vuelta y pretende pasarlo en la curva 10 (casi imposible con un Shadow que ocupaba toda la pista) en lugar de atacar en un sector de rectas. Al intentarlo no encuentra el agujero necesario como para mandar su Ferrari, toca el cordón interno, se monta sobre las gomas delanteras del Shadow y sólo le queda un camino: estrellarse contra los tambores que amortiguan el guard rail.
Mario Andretti
Carlos Reutemann
De allí en más la responsabilidad para Ferrari es de Reutemann, mientras Regazzoni continuaba en carrera luego de su artero encerrón a un poco experimentado piloto de F-1. Porque esa misma maniobra el suizo no la hubiese realizado si en sus espejos tenía a un Lauda, un Peterson o un Andretti.
Sobre las cuarenta vueltas (mitad de carrera) el santafesino estaba escoltado por Jones, Andretti, Depailler, Scheckter, Tambay, Laffite, Patrese y Peterson.
La diferencia entre los dos primeros es de un par de segundos, pero Reutemann no tendría que inquietarse mucho por Jones ya que éste venía con el Williams que mostraba sus alerones delanteros fuera de escuadra.
Esto significaba que no podía con Reutemann, cosa que se pudo comprobar a las pocas vueltas cuando comenzó a retrasarse. Si la Ferrari aguantaba el trajín el GP estaba en los bolsillos del argentino.
Andretti, que ya no contaba para el marcador final debido a su detención en boxes para reemplazar los neumáticos del lado izquierdo, recuperaba terreno y se ponía nuevamente a tiro del grupo de punta y de los puntos para el Campeonato.
Varios accidentes ocurrieron durante los ensayos y pruebas de clasificación. En la foto, una grúa se lleva el Shadow de Hans Stuck tras su choque contra Rupert Keegan y un paredón. A causa de ello, quedó fuera de los «22»
Didier Pironi
Con cincuenta vueltas cubiertas, Reutemann aumentaba su ventaja sobre Alan Jones (ahora también con el motor fallando). Scheckter se iba de largo en la curva nro 8, un poco más adelante, luego de rozarse con Tambay.
Dos vueltas más tarde la Ferrari de Reutemann pasa por boxes con restos de plásticos colgando de la carrocería y los banderilleros hacían dudosas señas. Hubo cierta tensión en los pits de la gente de Maranello, pero la cosa no pasó a mayores… todo estaba en orden mientras la Ferrari no se parara y el compuesto S-51 de Michelin aguantara hasta el mismísimo final.
En el Ocean Boulevard cae la bandera delante de la roja Ferrari. Mimicha Reutemann salta en los pits (desde el día anterior nos decía a cada rato: «Vas a ver que gana Carlos…, estoy segura). Todo es alegría. Champagne. Abrazos.
Un organizador le alcanza la gorra de Good-Year a Reutemann cuando está en el podio y el argentino, obviamente, la deja de lado hasta que le traen la de Michelin.
El podio es compartido con Andretti, brillante segundo pese a su parada, y un perseverante Depailler que sumó cuatro unidades.
Otro de los que sufrieron accidentes en los días previos fue Jody Scheckter. A pesar de ello, en carrera anduvo bastante bien hasta que un trompo lo dejó fuera de la lucha cuando estaba quinto
La gran decepción fue para Jones, en el fondo compensada con la certidumbre de que el Williams anda de verdad, además se dio el lujo de pasar ocho autos en seis vueltas y establecer el record de giro.
Reutemann siguió la celebración. Todo había llegado a su fin. Quiere llegar al aeropuerto antes de las ocho de la noche y tratar de tomar el primer avión a Buenos Aires. Mauro Forghieri le ganó la carrera al avión. Mientras, Reutemann se saca el mameluco en la casa rodante de Ferrari.
El abrazo y el saludo de Forghieri aparecía simbólicamente en los que quedaban junto a Reutemann.
Por Juan Abraham
Notas: Franco Lini
Fotos: Cesar Sorkin
PRODUCCION: LUIS DARIO MOLODEZKY




