
FOTO PORTADA de Pelé acompañado de Leonardo Domingo Rotger, que ese día jugó como recuerzo del decano
El 13 de febrero no es una fecha más en el calendario del fútbol chaqueño. Es memoria viva. Es orgullo. Es identidad. Ese día de 1966, en el estadio de Villa Alta, el Club Atlético Sarmiento escribió la página más gloriosa de su historia al enfrentarse nada menos que al Santos F.C. de Pelé, bicampeón del mundo y embajador del fútbol espectáculo.
PRODUCCION DE LUIS DARIO MOLODEZKY
Venía de presentarse el día anterior en el Gigante de Arroyito, donde había vencido 1 a 0 a Rosario Central. Era el equipo estrella del planeta. El Santos no jugaba amistosos: ofrecía cátedra. Pero esa noche en Resistencia encontró algo que no esperaba: un rival que no se achicó jamás.
Un marco inolvidable
La ciudad se paralizó. Una multitud colmó el estadio y marcó un récord de recaudación para la época: $3.020.928. El Santos llegó con todo su brillo: acompañado por la comparsa “Acuarela Musical” y su estruendosa Escuela de Samba, que aportó ritmo, color y un clima casi carnavalesco.
El espectáculo estaba garantizado. Pero nadie imaginaba lo que vendría.
El árbitro fue Beni Guazzardi, de la A.F.A., secundado por Brítez y González, de la Liga Chaqueña. En el preliminar, Huracán de Corrientes venció a Sportivo de Sáenz Peña por 4 a 1. Pero la historia grande estaba por comenzar.
El Decano frente al mundo
Sarmiento formó con C. Barrionuevo (H. Carballo); J.C. Ramírez y C. Benítez; H. Panelo (L. Lutringer), L. Rotger y R. Moreyra; M. Acosta, E. Ceballos, E. Maglioni, Alonso (C. Altamirano) y E. Chazarreta.
El Santos presentó a Gilmar (Claudio); Oberdam (Mauro) y Carlos Alberto; Lima, Mengalvio y Orlando; Dorval, Toninho, Del Vecchio (Salomón), Pelé y Abel (Pepe).
Y entre esos nombres estaba él: Pelé. El mejor jugador del mundo. El hombre que ya era leyenda.
El gol que hizo explotar Villa Alta
A los 10 minutos, Eduardo Maglioni abrió el marcador para Sarmiento. El estadio tembló. No fue metáfora: literalmente tembló. Las tribunas colmadas rugieron como nunca antes.
El Santos, sorprendido, buscó reaccionar. Pelé —que sólo disputó el primer tiempo debido a una lesión que arrastraba— dejó apenas destellos de su clase. La defensa sarmientista respondió con firmeza y personalidad.
El Decano no estaba dispuesto a ser espectador.

El astro asediado por los fanáticos en cancha del decano. Todos buscaban la foto o un autógrafo.
El penal que pudo ser eternidad
En el complemento llegó la escena que todavía hoy se repite en cada sobremesa futbolera. J.C. Ramírez enganchó a Toninho en el área. Penal para el Santos.
El estadio quedó en silencio.
Pepe tomó la responsabilidad. Remató fuerte. Pero Hugo Carballo, arquero de Regional que reforzaba al Decano, rechazó el disparo con los pies. Una atajada monumental. Heroica. De esas que quedan grabadas para siempre.
Sarmiento resistía. El Santos se frustraba.
Cinco minutos más… y la oscuridad
La impotencia del conjunto brasileño por quebrar la resistencia local llevó al árbitro a adicionar cinco minutos. Fue en ese alargue, cuando el reloj marcaba 47 minutos, que Del Vecchio capturó un rebote y puso el 1 a 1 definitivo.
El empate llegó en el límite. En la penumbra de una noche cargada de tensión. Santos lo empató, sí. Pero no lo ganó.
Y para el pueblo chaqueño, aquello fue casi una victoria.

Tapa del Diario El Teritorio tras el partido
“El día más glorioso del fútbol chaqueño”
Al día siguiente, el diario El Territorio lo resumió con una frase que quedó inmortalizada:
“El día más glorioso del fútbol chaqueño.”
Sesenta años después, esa afirmación sigue intacta.
Porque no fue solo un empate. Fue la confirmación de que el fútbol del Chaco podía mirar a los gigantes sin bajar la cabeza. Fue la noche en que Villa Alta desafió al mundo y estuvo a minutos de vencer al mejor equipo del planeta.
Fue el día en que Sarmiento escribió su leyenda.
Y las leyendas no se apagan con el tiempo

Barrionuevo fue el arquero titular y Carballo el que ingreso en el segundo tiempo. Carlos Benítez al fondo.
El doctor Arturo Lestani le dijo que no podía jugar
Julio García, joven y activo dirigente de Sarmiento en 1966, fue uno de los testigos directo de la presentación del Santos de Pelé en nuestra capital. El 29 de Diciembre de 2022, dejaba este testimoni a diario Norte.
Afirma que a partir de éste acontecimiento comenzó a conocerse al Chaco en el Viejo Continente porque no existía ni siquiera en los mapas. Fue el encargado de recibir a la delegación brasileña en Corrientes.
El traslado fue en balsa, una verdadera odisea, pero era la única alternativa de la época, teniendo en cuenta que el puente interprovincial Manuel Belgrano fue inaugurado en 1973.
Una vez llegados a Resistencia, Edson Arantes Do Nascimiento (Pelé) necesitó atención médica porque llegaba de Rosario, donde jugó otro amistoso, con varios golpes.
Julio García lo llevó al sanatorio Chaco, donde el doctor Arturo Lestani fue quien revisó a la estrella. Su diagnóstico fue que no debía jugar por las lesiones de rodilla y tobillo.
Ante esta situación y tras escuchar el diagnóstico, Pelé fue contundente: ‘doctor, sí Pelé no juega, no hay partido‘.
García, desde su visión personal, luego de haber visto tanto fútbol durante años de su vida, considera que ‘fue el más grande‘.
Sus argumentos son que era implacable cabeceador, talentoso al máximo, goleador, con la virtud de manejar las dos piernas. Era completo y nunca achicaba a pesar de las marcaciones apremiantes que le imponían los adversarios. Fuente diario Norte





