Básquetbol

Gonzalo Corbalán: Otro talento que ha evolucionado

 

Gonzalo Corbalán, un chaqueño con grandes condiciones atléticas, es otro de los jugadores de la selección argentina que ha evolucionado notablemente, al igual que Leandro Bolmaro en el exterior. ¿Los motivos? Simples. Hace cuatro años decidió salir de su zona de confort.

En 2021, con apenas 16/17 años, se fue a Estados Unidos para estudiar en Las Cruces High School, donde jugó para los Bulldawgs. Más tarde fue reclutado por la Universidad Cristiana de Lubbock, en la NCAA II.
Luego dejó de lado la idea de continuar en Estados Unidos y eligió España. Llegó al Burgos, que inicialmente lo cedió al Nissan Grupo de Santiago, su filial en la Liga EBA, con el objetivo de que sumara minutos y experiencia para luego dar el salto al primer equipo.
En 2025 fue campeón de la Primera FEB con Burgos y ahora dio otro gran paso en su carrera al fichar por el Valencia Basket.
En ese recorrido conoció dos escuelas muy distintas y complementarias: la velocidad del básquet estadounidense y la presencia física del europeo.
Su posición natural es la de ayuda base. Puede colaborar en la subida del balón, atacar el aro es probablemente su mayor virtud, sobre todo por izquierda, y además tiene un lanzamiento exterior confiable. Todo eso acompañado por un físico privilegiado. Es un tremendo atleta, poniendo esa cualidad al servicio de la defensa individual, presionando y robando balones.
Su puesto, el de dos, cubre totalmente la naturalidad de esa posición: ayuda base .
Viendo a esta selección, imagino un quinteto con Facundo Campazzo como base; Corvalán y Leandro Bolmaro ocupando los puestos dos y tres; Tortuga Deck como ala-pivote y Francisco Caffaro como pivote.
Frente a rivales de mayor porte, especialmente europeos, ahí sí aparecen las modificaciones naturales. Campazzo y Caffaro sostienen los puestos uno y cinco; Bolmaro pasa al dos, Gabriel Deck al tres y Fernández al cuatro, una posición en la que también puede rendir muy bien.
La deuda que hoy tiene el básquet argentino, y el gran desafío hacia adelante, pasa por encontrar un pivote suplente de nivel y empezar a definir quién será el sucesor de Facundo Campazzo dentro de un par de años.
Hoy Argentina llevó 4 jugadores para cubrir el puesto de base. Me parece demasiado. Es como llevar tres arqueros a un plantel de fútbol.
Ojalá quienes conducen el básquet argentino de formación logren establecer una línea clara de trabajo para que, en el futuro, se conformen planteles más equilibrados en todas las posiciones y dejemos de padecer la escasez de pivotes que hoy tiene nuestro básquet.

                 POR OSCAR HUEVO SÁNCHEZ

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