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Francia sigue metiendo miedo

Hay equipos que sufren para ganar y hay máquinas que, tarde o temprano, encuentran la grieta en el muro más espeso. Francia, el subcampeón del mundo, pertenece a la segunda categoría. Este miércoles, en el imponente Gillette Stadium de Foxborough, los de Didier Deschamps demostraron por qué son el terror de la Copa del Mundo 2026. Con una autoridad aplastante, vencieron 2-0 a una valiente pero superada Marruecos y se plantaron en las semifinales, donde esperan al ganador del España-Bélgica.

El primer tiempo fue un monólogo azul, pero con un héroe de pie. Marruecos, fiel a su espíritu guerrero, plantó un bloque defensivo que parecía infranqueable. Y cuando la muralla africana flaqueaba, aparecía la figura colosal de Yassine «Bono» Bounou. El arquero marroquí fue el amo y señor del área: le adivinó las intenciones a Kylian Mbappé desde los doce pasos —tras una falta clara de Mazraoui que el argentino Facundo Tello cobró con gran personalidad y pulso firme—, y luego voló para negarle el gol a Désiré Doué. Hasta el travesaño le dijo que no a un bombazo de Lucas Digne. El 0-0 al descanso era un milagro de los Leones del Atlas.

Pero la lógica, en este Mundial, suele tener el color del cieloblanco. A los 15 minutos del complemento, la resistencia marroquí se quebró. Tras una jugada personal, la pelota le quedó a Mbappé, quien con un remate magistral, clavado contra el palo, decretó el 1-0. El estadio estalló y el partido se abrió como una herida. Cinco minutos más tarde, Ousmane Dembélé, quien había sido una pesadilla por la banda, corrió a campo abierto y definió con categoría para el 2-0.

Francia olió sangre y salió a cazar el tercero. Por momentos, el calor agobiante de la tarde norteamericana pasó factura: a los 32″ ST, un Mbappé que ya había marcado el rumbo pidió el cambio y se retiró caminando y asistido por los médicos, encendiendo las alarmas en la grada, aunque luego se confirmó que fue un golpe de calor y no una lesión física. En su lugar, Mateta y Barcola perdonaron ante un Bono que seguía siendo un titán, manteniendo a raya a los franceses hasta el final.

Con el arbitraje sólido de Tello, que mantuvo el control en un partido con roces y tensión, Francia administró la ventaja con la jerarquía de los grandes. Ya finalista en 2018 y subcampeona en 2022, esta generación busca su tercera definición consecutiva. Mientras en el otro cruce España y Bélgica definen su propio destino, Francia ya tiene la mirada puesta en el trofeo más ansiado. Porque cuando esta máquina entra en calor, no deja nada en pie.

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