
Abraham Rabinovich: el dirigente que llevó a Chaco For Ever a la cima del fútbol nacional
Un 11 de agosto de 1939 nacía uno de los dirigentes más emblemáticos del fútbol chaqueño, Abraham Rabinovich. Su recorrido, desde hincha de tablón hasta presidente en la época dorada de la institución albinegra.
Por Luis Darío Molodezky
Hoy estaría cumpliendo años uno de los grandes dirigentes que dio el Chaco: Abraham Rabinovich, el hombre que presidió Chaco For Ever y mantuvo en alto el prestigio del fútbol de la provincia.
Oriundo de La Capilla, Entre Ríos, donde nació el 11 de agosto de 1939, este hombre de hablar pausado llegó a Resistencia a los 16 años. Se fue quedando de a poco y, del mismo modo, se fue acercando al fútbol. En una primera etapa lo hizo como un hincha más; en la segunda, como un simpatizante cercano al vestuario. «En ese lugar comienza la vida de un dirigente, o donde se dan los primeros pasos, porque el vínculo con el jugador es la prioridad», solía señalar.
Posteriormente llegaron las etapas ligadas formalmente a la dirigencia. Para Rabinovich todo comenzó eventualmente, pero luego los cargos se dieron solos: las gestiones al frente de la entidad albinegra se reiteraron porque se graduó como directivo —o lo graduaron los socios e hinchas— a fuerza de resultados. A For Ever le iba bien, muy bien, como a nadie en la provincia, la región y el país.
Lo que empezó como la pasión de un hincha más en el antiguo estadio de la actual plaza España, con el correr de los años se cargó de compromiso con una camiseta y un nombre que se convirtieron en marca registrada de la provincia: «¿Chaco? Ah, sí: Chaco For Ever». Eso decía la gente en el país al escuchar sobre la provincia, asociándola también con otro embajador de culto en la escenografía nacional, Luis Landriscina.
«En el vestuario comencé el vínculo directo con el club y con los jugadores, basado en el buen trato. Con esos muchachos me familiaricé porque, si había que agarrar una toalla y secar la transpiración, lo hacía. De a poco fui haciéndome más forevista, ayudado por la enorme calidad de tantos jugadores: Felipe Cheri, Atilio Ferranti, Romero, Maidana, Moncho Barrios», recordaba Rabinovich al repasar el pasado.
Antes de la mudanza a la avenida 9 de Julio, el club tenía su cancha en la actual plaza España. El expresidente recordaba que en ese predio de la calle Ameghino, con tribuna sobre Colón, For Ever vio pasar a gigantes del fútbol argentino: en fechas patrias como el 25 de Mayo o el 9 de Julio, jugaron allí Boca, River, San Lorenzo o Tigre. Este último, con el recordado arquero Miguel Rugilo, inmortalizado como «El León de Wembley» por su histórica actuación con la Selección Argentina en Inglaterra.
Estadio nuevo, historias nuevas
En 1960, el presidente de For Ever era Ramón Prieto. Rabinovich señalaba que, sin apuros, fue ocupando cargos, empezando por el más auténtico: el de simpatizante. Con el tiempo asumió compromisos mayores, ya con el club instalado en la avenida 9 de Julio. «Pero nunca como tesorero; con esa responsabilidad no me relacioné», aclaraba entre risas, consciente por experiencia propia de que en esa época había que abrir los corazones y ser generosos con el bolsillo, en tiempos donde no existían patrocinadores ni inversores desprendidos.
En For Ever lo mejor estaba por venir, y comenzó a llegar a partir de la reestructuración de los torneos impulsada por Valentín Suárez —visionario presidente de Banfield e interventor de la AFA—, quien metió al fútbol del interior en la agenda nacional. Entre los beneficiados estuvo el club albinegro, que en 1967 inició un prolongado periplo en la Primera División argentina.
Con orgullo sin estridencias, Rabinovich destacaba que la institución participó en siete Torneos Regionales y clasificó a cinco Torneos Nacionales. En esos certámenes de tres meses, la AFA ponía en la misma mesa a gigantes como River, Boca, Racing o San Lorenzo junto a Talleres, Belgrano, Gimnasia de Mendoza, Santamarina de Tandil o For Ever, entre otros nuevos rostros del mapa futbolístico del país.
Cortos pero exigentes, esos torneos abrían paso al fútbol mayor previa clasificación en los regionales, donde la competencia comenzaba en la provincia y obligaba a medirse luego con representantes de Formosa, Misiones, Tucumán, Salta o Corrientes. Si en los Nacionales los rivales eran duros, también lo era viajar a Misiones para enfrentar a Guaraní Antonio Franco o a Formosa para superar al siempre complicado Sportivo Patria.
En lugar del «Chacho»
Rabinovich asumió la presidencia de For Ever en 1973, cuando el mandatario en ejercicio, Deolindo Felipe Bittel, debió dejar el cargo para asumir como gobernador del Chaco. Bajo su conducción, el club continuó sumando logros en todos los frentes.
«El fútbol atraía porque había muy buenos jugadores locales y salían chicos con grandes condiciones. El joven no se volvía loco por irse; quería estar en el club de su ciudad y representar a su provincia de la mejor manera. Cuando había que competir por un torneo importante venía gente de afuera, pero la base salía de la cantera. El club se nutría de sus inferiores, con nombres que aún conserva la memoria del hincha: Pirulo Escobar, Franco, Coca Benítez, Martínez, Esquivel… Solo algunos de los tantos que hicieron las inferiores y por años vistieron la camiseta en estadios de la Capital, Córdoba, Tucumán o Mendoza», afirmaba.
Abraham rememoraba una época en la que chaqueños, correntinos, paraguayos y formoseños conformaban el plantel albinegro. Con esa base, el equipo viajó por todo el país acumulando clasificaciones y jornadas gloriosas, como aquella victoria decisiva en Concepción (Tucumán) para acceder al Nacional, tras un resultado adverso en Resistencia.
«Machuca, Villalba, Dávalos, Curbetti, Barrientos, Cáceres, Mansilla, Fretes, los hermanos Oscar y Raúl Benítez, Escobar, Franco, Coca… Pertenecieron a una base que ganó muchos títulos y clasificaciones. Gente de la región, de buen fútbol y, sobre todo, buena gente. En total jugaron catorce correntinos en ese período. Les conseguíamos trabajo y la institución les pagaba un ingreso mensual que complementaba la economía familiar. Incluso Marcos Fretes, el misionero, se recibió de contador público en Resistencia porque nunca lo dejamos solo», remarcaba, convencido de que con la gente de la zona siempre le fue mejor que con profesionales costosos de paso fugaz.

Rabinovich presidiendo una reunión de For Ever con grandes dirigntes como Contreras, Ameri, Romano, Cáceres, Di Luca, Sotto, Sukatyzky, Esquivel, Meyer, Vega, Fernandez, Serqueiros, entre otros
Dirigentes de corazón
El exdirigente ponía en valor el trabajo sacrificado de sus pares de comisión directiva: «Teníamos que poner dinero de nuestros bolsillos. Si se recuperaba, bien; si no, nada que reclamar, porque sabíamos que ser dirigente tenía un costo. Siempre apelamos a la honestidad y a la hombría de bien, dos atributos que identificaron nuestra gestión».
Y recordaba a directivos imprescindibles como Eigo, Silva, Rey, Contreras, Maffei, Cerqueiro, Liotta, Yunes, Wajcman y Sargenti, nombres que conformaron aquella época de gloria institucional a la que el fútbol chaqueño siempre aspira a regresar.
Que se repitan
Que se repitan dirigentes de la talla de Abraham Rabinovich. En la provincia pasan los años y los clubes acumulan reveses deportivos e incidentes que dañan a las instituciones. Del otro lado del puente, en Corrientes, el fútbol ha encontrado mayor continuidad, muchas veces nutrido por talentos salidos del propio suelo chaqueño.
Aunque los tiempos cambiaron, el talento en la cancha sigue estando. Sobran los ejemplos de futbolistas locales de jerarquía, pero a menudo las instituciones no logran contenerlos y la opción vuelve a ser armar las valijas.
Hubo un tiempo en que For Ever era figura recurrente en las tapas de El Gráfico. Por todo aquello, los honores corresponden a Abraham Rabinovich y a quienes lo acompañaron, marcando las páginas doradas de la historia albinegra.
(Abraham Rabinovich falleció el 3 de enero de 2012).




