
El entrenamiento de alto rendimiento para un equipo es una danza compleja entre la unidad colectiva y la singularidad individual. Si bien el objetivo final es potenciar al equipo en su conjunto, es crucial recordar que cada integrante es un universo en sí mismo, con sus propias fortalezas y debilidades, ritmos y necesidades. Son individuos que, aunque comparten un mismo camino, son inherentemente distintos, diferentes.
Por Coco Quiroz
La Individualidad en el Corazón del Equipo
No podemos ignorar que cada miembro del equipo trae consigo una historia única: su genética, su historial de lesiones, su capacidad de recuperación, su estado emocional y hasta sus circunstancias personales fuera del campo de juego.
Lo que funciona para uno, puede no ser funcional para el otro, e incluso podría ser contraproducente. Por eso cuando hablamos de alto rendimiento, este debe ser inherentemente personalizado. Esto no significa aislar al deportista , sino integrar su plan individual dentro de la estructura general del equipo. Se trata de identificar las necesidades específicas de fuerza, resistencia, técnica e incluso el apoyo mental para cada jugador, permitiéndoles alcanzar su máximo potencial mientras contribuyen al bien del equipo.
La Naturaleza Fluida del Rendimiento
Además, el panorama del alto rendimiento es todo, menos estático. Los cambios son una constante ineludible. Las circunstancias varían: desde las exigencias de la competición, la fase de la temporada, hasta los factores ambientales. Los entornos evolucionan: nuevas tácticas de los rivales, cambios en el cuerpo técnico, o incluso la incorporación de nuevos talentos. Y, realidades propias y personales de cada uno de los integrantes no son las mismas de un año a otro ..que digo? ..de un día para otro. Las lesiones aparecen, el estado anímico fluctúa, los compromisos personales influyen. En este sentido, «los de hoy ya no son los mismo de ayer». Y el plan, un plan que fue diseñado perfecto hace un mes, podría necesitar ajustes significativos en el presente.
En resumen, el entrenamiento de alto rendimiento para equipos es un desafío dinámico que requiere una visión dual: celebrar y potenciar la individualidad de cada miembro, mientras se fomenta la cohesión y el objetivo común del equipo. Reconocer que cada día trae nuevas variables y estar dispuestos a adaptarse con agilidad, es lo que finalmente llevará al equipo a trascender y alcanzar todo su potencial .
La importancia de la preparación
La preparación mental es tan fundamental como la física en el alto rendimiento, si no más. La mente es el motor que impulsa, es la que permite superar límites y recuperarse de los reveses. De hecho, muchas veces la diferencia entre un campeón y un buen deportista no está en su físico, sino en su fortaleza mental.
¿Qué y Cómo Entrenar para Satisfacer Esta Demanda?
El entrenamiento mental es un proceso continuo que se integra en el día a día de la práctica del deportista, no solo en sesiones específicas. No solo a nivel personal, sino también grupal. El acompañamiento de un coach deportivo es altamente recomendable, ya que puede diseñar planes individualizados y grupales , enseñar estas técnicas de forma estructurada y proporcionar el apoyo necesario para que cada deportista , con su singularidad desarrolle una mente de campeón y el equipo alcance a desarrollar su máximo rendimiento.




