
21-08-2025
El equipo chileno emprendió el regreso a su país luego de la trágica noche en Avellaneda. (3:08)
El fútbol sudamericano tiene escándalos en su historial, pero lo ocurrido el miércoles por la noche entre Independiente y Universidad de Chile, por la revancha de octavos de final de la CONMEBOL Sudamericana en el Estadio Libertadores de América, traspasó todos los límites. Lo que debió ser una noche de fútbol pleno terminó convertido en vergüenza internacional: heridos, destrozos y más de 300 detenidos para un partido que CONMEBOL terminó cancelando.
A continuación, un repaso cronológico de los hechos que marcaron otra página oscura para la historia del fútbol del continente.
El día previo: banderas robadas y tensión creciente
Un día antes del partido comenzaron los problemas. Barras de ambos equipos tuvieron enfrentamientos y se denunciaron robos de banderas, lo que calentó el ambiente en la previa.
Pese a los antecedentes, la seguridad falló desde el inicio: la barra de la U ingresó sin revisión, con bombas de estruendo, proyectiles y hasta armas blancas. Además, fue ubicada en una bandeja superior del estadio, justo encima de hinchas locales, en una zona de difícil control.
La violencia en las tribunas empezó en el primer tiempo
Con el partido en curso, alrededor de 30 barras bravas de la U rompieron un baño del estadio y comenzaron a lanzar objetos hacia la parcialidad de Independiente. Entre los proyectiles arrojados hubo materia fecal, orina e incluso un inodoro.
El clima se tornó insoportable y la tensión creció en cada sector del estadio.
Durante el entretiempo, la situación se agravó. Se arrancaron butacas, varias fueron prendidas fuego y, en un hecho particularmente grave, un encapuchado lanzó una bomba de estruendo hacia la «Garganta del Diablo», un sector donde habitualmente se ubican familiares de los jugadores. Ese hecho desató la furia de la hinchada local.
El complemento apenas se pudo jugar unos minutos. Los futbolistas de Universidad de Chile pidieron calma a su gente, pero no hubo caso: los incidentes continuaron. Con proyectiles cayendo sobre la tribuna y heridos en la cancha pidiendo asistencia, el árbitro y los equipos se retiraron a los vestuarios.
CONMEBOL canceló el partido, mientras la policía ordenó el desalojo del estadio.
Afuera del estadio: represión y linchamientos
Miles de hinchas fueron desalojados, pero la salida derivó en un escenario caótico. La policía argentina reprimió con dureza, golpeando a simpatizantes ensangrentados y dejando imágenes de corridas, personas sin ropa y heridos graves.
En medio del descontrol, un grupo de barra bravas de la U quedó atrapado dentro del estadio y fue acorralado por hinchas de Independiente, quienes los golpearon brutalmente en un linchamiento que quedó registrado en fotos y videos.
Algunos intentaron escapar lanzándose por las rejas de seguridad, otros quedaron inconscientes en el suelo. Los fanáticos locales incluso colgaron camisetas de la U en las rejas como «trofeos» tras la batalla.
El colectivo destruido y la salida de la U
La violencia no terminó en las tribunas. En el estacionamiento, hinchas de Independiente destrozaron el colectivo de Universidad de Chile, lo que obligó a los jugadores y cuerpo técnico a permanecer encerrados en los vestuarios durante horas, hasta ser evacuados de madrugada hacia su hotel.
Reacciones y condenas
Las imágenes provocaron repudio inmediato. En Chile, el presidente Gabriel Boric habló de la «irresponsabilidad en la organización» y afirmó que «nada justifica un linchamiento».
El presidente de Independiente, Néstor Grindetti, responsabilizó a la barra rival y pidió un castigo para la U.
El primer reporte oficial en Buenos Aires informó de dos heridos graves, 11 con lesiones leves y más de 300 detenidos.
Escenario de posguerra: los destrozos tras los incidentes en Independiente-Universidad de Chile
Debido a los acontecimientos en las tribunas, el referee junto a CONMEBOL decidieron no reanudar el encuentro. (0:41)
El estadio Libertadores de América, más que un espacio que nuclea el fútbol, lució el jueves por la noche como un campo de batalla. El Rey de Copas, esta vez, no tiene nada para brindar. Porque los gravísimos incidentes ocurridos en el partido entre Independiente y Universidad de Chile, por la vuelta de los octavos de final de la CONMEBOL Sudamericana, no solo obligaron a detener el juego a los dos minutos del segundo tiempo, cuando el marcador estaba 1-1, sino que derivaron en la cancelación oficial del compromiso por parte de CONMEBOL.
Una vergüenza internacional que quedará guardada entre los episodios más oscuros de la historia del fútbol sudamericano.
Con la desconcentración del público y el correr de las horas, el estadio de Independiente ofreció una imagen desoladora. Los pasillos, baños y accesos quedaron convertidos en un escenario de posguerra, con portones derribados, rejas forzadas y chapones arrancados que fueron utilizados como proyectiles durante la batalla campal.
Las consecuencias de la violencia incluyeron baños destrozados y completamente inutilizables, butacas arrancadas de cuajo y esparcidas por distintos sectores, puestos de comida vandalizados y saqueados, vestimentas y pertenencias de hinchas visitantes abandonadas tras la agresión de la barra local y manchas de sangre en distintas zonas del estadio, un testimonio de la brutalidad de los enfrentamientos. Un horror por donde se lo mire.
Incluso, el micro de la delegación de Universidad de Chile fue atacado cuando los futbolistas aún permanecían en el interior del estadio, lo que obligó a reforzar el operativo de evacuación.
El operativo bajo la lupa
El encuentro contó con un despliegue de 650 policías de la Provincia de Buenos Aires y 150 efectivos de seguridad privada, pero la coordinación resultó insuficiente. Un dato clave: ninguno de ellos ingresó a la tribuna visitante durante el inicio de los incidentes, lo que permitió que el descontrol escalara sin contención inmediata.
La situación se agravó aún más cuando integrantes de la barra de Independiente irrumpieron en la zona de los hinchas chilenos, multiplicando los choques cuerpo a cuerpo dentro del estadio.
Se espera que en las próximas horas la Justicia argentina realice un allanamiento en el estadio para investigar lo sucedido y determinar responsabilidades. El foco estará puesto en las fallas de seguridad, la violencia organizada y el rol de los distintos grupos involucrados en la barbarie.










