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Mario Peredo fue el ‘eterno campeón’ del tenis chaqueño, un ídolo que dominó las canchas de Regatas durante 25 años con su talento innato, caballerosidad y pasión inquebrantable.
Mario Raúl Peredo, nacido en esta ciudad el 30 de enero de 1929, fue mucho más que un tenista; fue el rostro del deporte en la provincia durante más de dos décadas. Un talento natural, un estratega intuitivo y un caballero de la raqueta que se convirtió en una leyenda viva del Club de Regatas Resistencia, su casa deportiva.
La historia de su leyenda comenzó con una raqueta que le obsequió el Dr. Benito Palamedi, presidente de Regatas. En un tiempo en que los profesores eran escasos, Peredo desarrolló su juego a puro ojo y observación, imitando los movimientos de los jugadores mayores. Aprendió el saque, la volea y el revés con una elegancia que lo hacía parecer “un bailarín de ballet”, como lo describe la crónica, siendo la raqueta una extensión de su brazo.
Su dominio fue total. Durante 25 años, se mantuvo invicto, ostentando el primer puesto del ranking provincial. Su figura era tan imponente que Edison Omar Rodríguez, en una nota del diario NORTE, tituló: “Que pase el que sigue”, reflejando la frustración de un periodista que se cansó de escribir crónicas que siempre terminaban con el mismo campeón. La cantidad de trofeos y galardones que acumuló fue tan grande que no había espacio en su casa para albergarlos.
En aquellos tiempos, el tenis era un deporte de élite y los partidos eran un espectáculo de elegancia y caballerosidad. Peredo, junto a su icónica compañera de dobles mixtos, Olga «la Negra» Pisarello, y otros jugadores como Héctor Cedrán y Armando Troncozo, formó una dupla imbatible que le dio al Club de Regatas prestigio y gloria.
Fuera de la cancha, Don Mario también tuvo una destacada trayectoria profesional, jubilándose como director de Tránsito y de Personal de la Municipalidad de Resistencia. Sin embargo, su verdadera pasión lo mantuvo ligado al deporte hasta los 73 años, cuando un accidente cerebro-vascular le impidió seguir jugando. Aunque esta vez no pudo decir «que pase el que sigue», su legado como el eterno campeón del tenis chaqueño perdura en el recuerdo de todos.

Mario Peredo junto a Olga Pissarello, una dupla inbativle en doble mixto.




