
Hay hombres que no solo practican un deporte: lo fundan, lo enseñan, lo siembran en la tierra donde antes no existía. Normando Coronel fue uno de ellos. Profesor, entrenador, dirigente y, sobre todo, formador. Su nombre está grabado en la historia grande del deporte chaqueño como uno de los padres fundadores del rugby en la región, y como un educador que dejó huellas profundas en generaciones de jóvenes.
Nacido en Entre Ríos, Normando Coronel se formó en el club Estudiantes de Paraná, donde comenzó su amor por el rugby. Jugó también en Santa Fe e integró seleccionados interprovinciales, hasta que el destino lo llevó a Resistencia, en busca de trabajo como flamante profesor de Educación Física. Lo encontró en el Colegio Don Bosco y en la Escuela Industrial, donde halló un terreno virgen para desplegar su entusiasmo y su visión. Fue entrenador de fútbol, básquetbol y rugby entre otros deportes.
El rugby era entonces un deporte casi desconocido en la zona. Pero Coronel, convencido de su valor formativo, empezó a enseñar sus principios en las clases, los recreos y los parques. Con la ayuda de colegas y alumnos, organizó los primeros entrenamientos los sábados en el Parque 2 de Febrero, donde nació una semilla que pronto germinaría.

La aventura de un pionero
Aquellas primeras prácticas reunían a curiosos y entusiastas, entre ellos algunos que habían conocido el rugby en Buenos Aires, como Julio Moro, los hermanos Liberti o Carlos Gil de Muro. No había competencia, ni árbitros, ni materiales, pero sí una pasión contagiosa. Desde las escuelas —la Industrial, el Don Bosco y la Escuela de Comercio— surgieron equipos que comenzaron a medirse entre sí, formando el embrión de lo que luego sería una historia deportiva única.
En 1960, una promoción de estudiantes de la Escuela de Comercio organizó un partido entre equipos tucumanos —el Lince Rugby Club—, y el entusiasmo que generó fue tal que llevó, apenas unos meses después, a la fundación del Sixty Rugby Club, el 28 de abril de 1961. Allí estuvo Normando Coronel, junto al profesor Leonardo “Colorado” Zucker, acompañando a esos jóvenes que querían construir algo nuevo. Ese día, sin saberlo, comenzaba una era.

Un hombre, muchas tareas
Coronel fue jugador, entrenador, árbitro y dirigente. Todo al mismo tiempo. En aquellos años de comienzos, cuando el rugby chaqueño aún buscaba su forma, no había especialistas: había voluntad, aprendizaje y camaradería.
Con el correr del tiempo, esa pasión se institucionalizó. El 13 de abril de 1963 se fundó la Unión de Rugby del Nordeste (URNE), con la participación de Sixty, Regatas, Trébol, Cotton, Social e Indians, bajo la inspiración y el asesoramiento de Coronel. Años después, la Unión ampliaría su alcance a Corrientes, Misiones y Formosa, consolidando una estructura que aún hoy da vida al rugby regional.
Un formador en todo sentido
Normando Coronel no se limitó al rugby. También fue entrenador de básquet (en Hindú, Don Bosco y seleccionados), director técnico de fútbol en Sarmiento y docente apasionado que creyó en el deporte como herramienta educativa. Su legado no fue solo deportivo: fue humano, pedagógico y social.
En una entrevista de 2000, recordaba:
“La mayoría captó muy bien los principios del rugby: el juego limpio, el respeto al rival, a los árbitros, a los compañeros. Era un culto a la amistad, al compañerismo y a la solidaridad. Los que no entendieron eso, se fueron”.
Sus palabras resumen su filosofía y su vida. Enseñó que el deporte no era solo una competencia, sino una forma de vivir con valores.
El legado
Normando Coronel dejó una huella imborrable en el deporte del Nordeste argentino. Su paso por el aula, las canchas y los clubes fue el punto de partida de una historia que aún continúa escribiéndose. El Sixty Rugby Club, la URNE, el CUNE, y cientos de jugadores formados bajo su influencia son testimonio de su obra.
Hoy, al recordarlo, el Chaco rinde homenaje a uno de sus grandes constructores del deporte. A un profesor que soñó con un juego que uniera, que formara y que enseñara. Y que, con esfuerzo y pasión, logró convertir ese sueño en realidad.
Normando Coronel no solo enseñó rugby. Enseñó vida, valores y amistad. Y ese es el mejor de los triunfos.
Por Luis Darío Molodezky




