
El ajuste fiscal del gobierno de Javier Mileil impacta de sobremanera en el deporte que no puede avanzar con sus objetivos básicos. «No se quiere, no se puede, no se sabe»
Cuando se opina que en la gestión deportiva nacional de Argentina «no se quiere, no se puede o no se sabe», se está articulando una crítica multidimensional que actualmente resuena con fuerza debido a la política de ajuste fiscal del gobierno nacional, que ha impactado directamente en el sector.
Estas opiniones reflejan un fuerte debate sobre el rol del Estado en el deporte, con las siguientes implicaciones específicas para la gestión nacional:
1. «No se quiere» (falta de Voluntad política y prioridades)
Esta es una de las críticas más prominentes hacia la gestión actual, que sugiere una decisión política deliberada de reducir el apoyo estatal al deporte:
– Abandono sistemático: la crítica se basa en el «desguace del deporte estatal» y el «abandono» de programas e instalaciones, lo cual es visto por muchos actores del deporte como una falta de interés o una ideología que minimiza el papel del deporte social.
– Ausencia en la agenda: dirigentes y deportistas han afirmado que el deporte «no está en la agenda del gobierno» y que no se comprende su valor como herramienta de salud, educación y prevención.
– Priorización del ajuste: la voluntad política se percibe enfocada en el superávit fiscal por encima del desarrollo deportivo, lo que se traduce en recortes que afectan desde los clubes de barrio hasta el alto rendimiento.
2. «No se puede» (limitaciones económicas y presupuestarias)
Si bien la «falta de voluntad» es una crítica ideológica, la «falta de recursos» es una realidad material que la gestión esgrime como justificación:
– Recortes presupuestarios evidentes: el presupuesto nacional para el deporte experimentó una caída significativa, con estimaciones de una reducción de 56% respecto a 2023 en las partidas de promoción.
– Impacto en becas y programas: esta escasez de fondos ha resultado en la reducción de becas para deportistas, al afectar directamente su capacidad para entrenar y competir en igualdad de condiciones.
– Dificultades operativas: los clubes de barrio enfrentan problemas para pagar servicios básicos como la luz y el gas debido a los tarifazos y la falta de subsidios, lo que demuestra las limitaciones económicas del sistema.
3. «No se sabe» (falta de conocimiento y planificación)
Esta crítica cuestiona la capacidad técnica y la visión estratégica de los funcionarios a cargo:
– Ausencia de un plan estratégico: se señala que «no hay una idea de qué hacer con el deporte en Argentina» o cuál debe ser la acción pública estatal, lo que denota una falta de planificación a largo plazo.
– Improvisación en la gestión: la degradación de la Secretaría de Deportes y su reubicación en diferentes ministerios puede dar la imagen de improvisación y desconocimiento de la especificidad del sector deportivo.
– Desconocimiento del deporte base: la falta de reglamentación de leyes existentes, como la de clubes de barrio, sugiere un desconocimiento de las necesidades reales de las bases del deporte argentino.
Mas allá de lo señalado precedentemente, se puede decir también que el posicionamiento generalizado de la opinión de los dirigentes y profesionales conocedores del sector esta vinculado con lo siguiente debilidades de la gestión deportiva del presidente Milei.
Esta debilidad sistémica se manifiesta en las siguientes áreas específicas:
1. El desfinanciamiento generalizado
La crítica más recurrente y verificable es el ajuste brutal del presupuesto destinado al deporte. Esto ha provocado:
Reducción de becas: la disminución o retraso en el pago de becas a deportistas de alto rendimiento, lo cual afecta directamente su preparación y sustento.
Impacto en clubes de barrio: los clubes, que son el pilar del deporte social, enfrentan serias dificultades financieras para pagar servicios esenciales (luz, gas) debido al aumento de tarifas y la falta de subsidios o apoyo, que ponen en jaque su viabilidad diaria.
Juegos Nacionales Evita: estos juegos, fundamentales para la detección de talentos y la inclusión social, han sufrido recortes significativos, y eso ha afectado la participación y la logística para miles de jóvenes deportistas.
2. La degradación institucional
Descenso de jerarquía: la Secretaría de Deportes de la Nación fue degradada a Subsecretaría y reubicada bajo el Ministerio de Capital Humano, lo que se interpreta como una pérdida de peso político y de capacidad de gestión autónoma.
Acefalía y falta de funcionarios: ha habido períodos con la Subsecretaría acéfala o con falta de designaciones clave, lo que genera incertidumbre y parálisis en la toma de decisiones.
3. La promoción de las sociedades anónimas deportivas (SAD)
Enfoque en la `privatización: el impulso a través del DNU para que los clubes puedan transformarse en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) choca con la tradición y función social de la mayoría de las instituciones argentinas, que se basan en un modelo asociativo sin fines de lucro.
Judicialización y resistencia: esta medida ha generado una fuerte oposición de la AFA y de la mayoría de los clubes, llevando a batallas legales y demostrando una desconexión con el modelo de gobernanza deportiva predominante en el país.
4. Falta de planificación estratégica y visión a largo plazo
Ausencia de una política pública clara: más allá del ajuste, no se percibe un plan estratégico definido para el desarrollo del deporte argentino, ni para el alto rendimiento ni para la base, lo que denota una falta de conocimiento sobre cómo gestionar el sector de manera eficaz.
Crisis en el Cenard: el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) atraviesa una situación crítica por el desfinanciamiento, que afectan la infraestructura y la preparación de los atletas que representan al país en competencias internacionales, incluyendo los Juegos Olímpicos.
El aporte de nuestros legisladores chaqueños
– Derogación o modificación del DNU sobre SAD: impulsar la derogación o modificación del artículo del DNU que permite la conversión de clubes en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), defendiendo el modelo de asociación civil sin fines de lucro predominante en el Chaco y el país.
– Incremento del presupuesto deportivo: presentar proyectos de ley para aumentar las partidas presupuestarias destinadas al deporte en el presupuesto nacional, garantizando fondos suficientes para becas de deportistas, el Cenard y los programas federales como los Juegos Evita.
– Fortalecimiento del fondo nacional del deporte: proponer una actualización y blindaje del financiamiento para el fondo nacional del deporte para asegurar su transferencia automática y transparente a las provincias y clubes, y evitar la discrecionalidad política.
– Ley de financiamiento específico para clubes de barrio: impulsar una ley que garantice un sistema de tarifas sociales y subsidios permanentes para los clubes de barrio y pueblo de todo el país, que enfrentan dificultades para pagar servicios básicos.
– Plan de infraestructura, tecnología y descentralización de recursos a las provincial para la federalización del deporte en todas sus expresiones y niveles.
– Restablecimiento de la jerarquía institucional: presentar proyectos para restituir al área de deportes su jerarquía de Secretaría de Estado, argumentando su importancia estratégica y social.





