
09-12-2025

La ciudad de Resistencia despide hoy al doctor Julio García, abogado, dirigente deportivo y referente institucional, quien falleció a los 88 años, dejando tras de sí una vida marcada por el compromiso, el esfuerzo y una profunda pertenencia a la comunidad chaqueña.
Nacido el 9 de julio de 1937, Julio fue hijo de Angelina Fernández y Cesáreo García, inmigrantes asturianos cuya historia representa, como tantas, el espíritu de sacrificio que ayudó a construir el Chaco moderno. Angelina había llegado al territorio en 1921 y, tras pasar por Colonia Napalpí, se radicó en Resistencia. Desde allí escribió a su pretendiente, Cesáreo, quien trabajaba en los socavones de Asturias. Él no dudó: con una valija y un sueño viajero, llegó al Chaco en 1924. A los tres días ya eran marido y mujer.

Muy amigo de Alberto J. Armando. Fue quien le regaló el Falcó descapotable histórico que rodaba por la caslles de Resistencia.
Cesáreo comenzó como vendedor ambulante, hasta que la oportunidad tocó su puerta en el viejo almacén de Rosendo Meana, en la calle Libertad —hoy Arturo Illia—. Aquel negocio, adquirido con confianza y pagado “como pudiera”, se convertiría luego en el primer almacén mayorista del Nordeste, un símbolo del empuje de la familia García. Allí nacieron sus hijos: Manolo y Julio.
La visión de futuro llevó a Cesáreo a trasladar su negocio primero a Cangallo y 25 de Mayo, y luego, acompañando el crecimiento de la ciudad, a la Ruta 11, donde hoy se ubica Maxiconsumo. Ese espíritu emprendedor marcaría para siempre a Julio.

El libro de Julio García escrito por Roly Pérez Beveraggi
El llamado inesperado que cambió la historia del Decano
El fútbol era una pasión familiar. Los colores del Club Sarmiento, que evocaban la bandera española, conquistaron a Cesáreo y a sus hijos desde pequeños. Pero sería Julio quien terminaría ocupando un lugar central en la historia del Decano.
En 1967, mientras disfrutaba unas vacaciones en Mar del Plata, recibió una llamada telefónica inesperada desde Resistencia: había sido elegido presidente del Club Sarmiento, con apenas 26 años. Sin debate ni dilaciones, la dirigencia lo ungió como máxima autoridad de la institución.
A su regreso, asumió de inmediato y se entregó con una dedicación absoluta, muchas veces de “24 horas por día”. Así se inició una de las etapas más trascendentes del club en materia institucional.

Lo trajo a Ramón La Cruz a pelear a Resistencia. Aquí llegando al Aeropuerto Internacional
Una gestión que dejó huellas imborrables
Durante su presidencia se concretaron obras que aún hoy forman parte del patrimonio histórico de Sarmiento:
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La construcción del primer natatorio social, con vestuarios propios, uno de los grandes orgullos de la época.
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La compra de la esquina de Perón y avenida Mac Lean, ampliando la base patrimonial del club.
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La adquisición de las 10 hectáreas sobre la Ruta Nicolás Avellaneda, terreno que permitió soñar con proyectos de mayor envergadura.
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La incorporación de las butacas de la platea techada, provenientes del ex cine Cortez, un símbolo de identidad para generaciones de socios.
En lo deportivo, Julio impulsó la conformación de equipos de jerarquía y promovió una fuerte presencia institucional en cada disciplina. Sin embargo, también vivió uno de los momentos más dolorosos para el sarmientismo.

La tarde que aún duele
Era el partido final ante Huracán de Corrientes. Sarmiento tenía la puerta abierta para ingresar al Torneo Nacional. Pero en el último minuto, el “Naranja” Maglioni elevó un penal sobre el travesaño. La pelota, cuentan los memoriosos, terminó en el aserradero de Roa.
Aquella tarde quedó grabada en la memoria colectiva como la frustración más grande de la era moderna del club. Julio la recordaba siempre con serenidad, con la mirada del dirigente que sabía que también de las derrotas se construye la identidad.
Un legado que trasciende
A lo largo de su vida, el Dr. Julio García combinó su vocación profesional con un compromiso permanente con su comunidad y con la institución que marcó su juventud. Su gestión dejó bases sólidas, patrimonio concreto y una forma de entender la dirigencia: con trabajo, visión y entrega.
Hoy, Resistencia despide a uno de sus hijos.
Y el Club Sarmiento despide a uno de sus presidentes más emblemáticos.
Su legado permanecerá en cada rincón del club, en cada obra que llevó adelante, y en la memoria de quienes vivieron aquella etapa de crecimiento y pasión.
Que descanse en paz el Dr. Julio García, un nombre que ya es parte de la historia grande del deporte chaqueño.
POR LUIS DARIO MOLODEZKY





