
Una mala para dos amigos de las SAD. La Justicia los investiga por supuesto lavado de dinero. La relación con Estudiantes y el decálogo de promesas incumplidas. Foster Gillett y Guillermo Tofoni, imputados
El fútbol argentino está prácticamente de receso, pero vaya que se está moviendo la pelota en los juzgados. Al consabido avance oficialista contra la AFA, este miércoles se sumó la imputación por lavado de dinero contra dos de las caras más famosas de los embates privatizadores a través de las SAD, Foster Gillett y Guillermo Tofoni.
De acuerdo a lo informado por el portal Doble Amarilla, la Fiscalía N° 3 en lo Penal Económico avanzó con pedidos de información a Estudiantes de La Plata por su cercanía con el empresario estadounidense, como también con la empresa World Eleven, de Tofoni, y el Grupo Gillett, que tiene al empresario argentino como apoderado. Ambos magnates son, desde ya, cercanos al Gobierno Nacional.
Vale recordar que Gillett, de nacionalidad estadounidense, se tornó en una figurita repetida en el ámbito local durante el año pasado, cuando desembarcó de la mano de Tofoni y fue promocionado como un inversor salvador para las arcas de Estudiantes de La Plata. Incluso llegó a hablarse de 150 millones de dólares, cosa que finalmente no sucedió.
La iniciativa primero se trabó por la propia interna democrática del Pincha, ya que tuvo mucha oposición por lo que debía dar a cambio el club, aunque nunca llegó a trascender de manera oficial el acuerdo. Luego fue limitándose a la llegada de algunos jugadores vía préstamo, a través del Grupo Gillett, rodeado siempre de mucha incertidumbre. Acaso la más famosa fue la de Cristian Medina, comprado por el empresario a Boca a través de la cláusula de rescisión (15 millones de dólares) y prestado a La Plata por un año. Finalmente, hace unas semanas, Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, definió la sociedad como un “intento fallido” en una entrevista radial con Radio Con Vos.
Los desmanejos de Gillett exceden al club platense, ya que también intervino en un par de operaciones fallidas en Vélez y River. Con los de Liniers acordó la compra del central Valentín Gómez, quien pasaría inmediatamente al Udinese. El defensor se mudó a Italia y quedó pagando -justamente-, sin poder entrenar por varias semanas ya que los 8,5 millones de dólares nunca llegaron al Fortín. Finalmente, volvió a Vélez por el semestre. En Núñez, Gillett también se involucró en la operación por el volante Rodrigo Villagra, quien fue comprado a Talleres de Córdoba por una friolera de billetes y no rindió. El empresario apareció con una promesa de compra que igualaría lo invertido por el Millonario, pero el dinero tampoco llegó.
Entre tanta operación fallida, el que tuvo que salir a dar explicaciones en los medios nacionales fue Tofoni, apoderado del estadounidense y también conocido por organizar amistosos de la Selección Nacional. Ahora, muchas promesas incumplidas después, ambos quedaron bajo la lupa de la Justicia.

Foster Gillett prometió mucho en La Plata y cumplió poco y nada.




