
En junio de 1985, la ruta volvió a ser escenario de una de esas jornadas que quedan guardadas en la memoria del deporte regional. La Maratón Interprovincial Corrientes–Chaco reunió a decenas de atletas y a un público entusiasta que acompañó cada tramo de los 21 kilómetros de recorrido, en una competencia que combinó esfuerzo, orgullo y celebración: el quinto aniversario de DeporTV.
POR LUIS DARIO MOLODEZKY
La prueba, organizada por el Club Maratón y auspiciada por el gobierno provincial, fue pensada como un acontecimiento deportivo y social. No era solo correr: era mostrar el crecimiento del atletismo en la región y consolidar un espacio de difusión que DeportV venía construyendo desde sus primeros años, dando visibilidad a disciplinas que muchas veces quedaban fuera de los grandes titulares.
La largada, en la ciudad de Corrientes, tuvo color, expectativa y nervios. Ochenta atletas se alinearon para unir las dos orillas a puro ritmo. La llegada, frente a la Casa de Gobierno, fue el marco perfecto para el cierre de una competencia intensa y muy disputada.
El gran protagonista volvió a ser Carlos Orué, campeón argentino de maratón, representante de El Tala de Buenos Aires, que se impuso con autoridad y confirmó su jerarquía en pruebas de fondo. Detrás suyo arribó Adolfo Olivera, del Círculo de Suboficiales de la Policía Federal, completando una actuación destacada. También sobresalió Juan Manuel Centurión, junto a otros nombres que marcaron presencia en la clasificación general y en las distintas categorías.
La competencia también tuvo brillo en juveniles, veteranos y damas, con actuaciones que reflejaron el crecimiento del atletismo formativo y amateur de la región. Sergio Romero, Ramón Sánchez y Sandra Gay encabezaron sus divisiones, en una muestra del recambio y la amplitud de la convocatoria.
Aquella maratón de 1985 no fue una más. Fue una carrera con sentido conmemorativo: DeportTV, programa deportivo de Canal 9 conducido por Jorge Raúl Diel y Jorge Luis Altamirano, celebraba su quinto aniversario reafirmando su compromiso con el deporte local y regional, acompañando, difundiendo y poniendo en agenda a sus protagonistas. En tiempos sin redes ni transmisiones instantáneas, ese impulso comunicacional resultaba clave para que estas gestas no quedaran en el olvido.

Hoy, a la distancia, la imagen que permanece es la de los corredores cruzando el puente, el aplauso del público y la certeza de que el deporte —cuando se lo cuenta y se lo acompaña— multiplica su valor. Aquella jornada dejó marcas en el cronómetro y también en la historia chica, pero entrañable, del atletismo del Nordeste.





