
05-02-2026

El 5 de febrero de 1950, Buenos Aires fue escenario de algo más que un torneo de fútbol infantil. En las canchas donde se disputó el tramo final del Primer Campeonato de Fútbol Infantil Evita, comenzaron a escribirse historias que el tiempo no pudo borrar. Entre los 25 equipos campeones de provincias, territorios nacionales y la Capital Federal, Chaco dijo presente y lo hizo de manera inolvidable.
La representación chaqueña estuvo a cargo de Miguel Magone, el equipo del Colegio Don Bosco de Resistencia, un conjunto que no solo jugó al fútbol: dio una verdadera lección de compañerismo, disciplina y valores. Aquellos chicos se transformaron rápidamente en la sensación del torneo, despertando la admiración del público y de las delegaciones de todo el país.
El recorrido fue extraordinario. El equipo chaqueño perdió un solo partido, en semifinales, ante Santa Fe por 3 a 1. Pero lejos de resignarse, volvió a enfrentarlo en el partido por el tercer puesto y lo superó con autoridad por 2 a 0, cerrando su participación con una actuación que quedó grabada en la memoria colectiva.
Los números hablan por sí solos: la delantera más efectiva del campeonato con 28 goles, una diferencia de gol de +22, y el arquero Mario Alfredo Dajruch, consagrado como el menos vencido, con apenas 6 goles en contra. Además, Hugo Alcides González, con 10 conquistas, compartió el primer lugar en la tabla de goleadores, confirmando el poder ofensivo del conjunto chaqueño.
Pero si algo distinguió a Miguel Magone fue su comportamiento dentro y fuera de la cancha. Por eso, el equipo fue reconocido con el Premio a la Corrección, una distinción que simbolizó el espíritu del torneo y el ejemplo que aquellos chicos del Chaco ofrecieron a todo el país.
La delegación estuvo presidida por Alberto González, con Carlos López, Ismael Costilla y el sacerdote salesiano Juan Lucena como delegados. El responsable directo del equipo fue el hermano coadjutor salesiano Francisco Marozzi, mientras que la conducción técnica estuvo a cargo de Eleuterio González, pieza clave en la formación deportiva y humana del plantel.
Los protagonistas en el campo fueron Ramón Florencio Barrios (capitán), Ramón Ángel Aceba (subcapitán), Mario Alfredo Dajruch, Federico José Graff, Rolando Elio Torres, Julio Persoglia, Florencio Acosta, Eduardo Desiderio Maube, Jorge O. Peredo, Calixto Alejandro Iznardo, Pedro Daniel González, Hugo Alcides González, Raúl Oscar Carballeira, Arnaldo Oscar Forastier, Ricardo Lutringer, Atilio Alfredo Massaro, Rubén Oscar Guex y Luis Galeano.
Más de la mitad de aquellos futbolistas eran estudiantes secundarios, en su mayoría del Colegio Don Bosco, y otros del Colegio Nacional y de la Escuela Industrial, reflejando una generación que combinó estudio, deporte y valores en una Argentina que soñaba en grande.
A 75 años de aquella gesta, la historia sigue viva. Porque en 1950, en un campeonato infantil, los chicos del Chaco demostraron que el fútbol también puede ser una escuela de vida, y dejaron un legado que todavía merece ser contado.





