
En una ajustada definición, el italiano demostró más jerarquía en los tie breaks y selló el triunfo por parciales de 7-6 (6) y 7-6 (4). Con esta proclamación en California, el número dos del ranking ATP se convirtió en el tenista más joven en ganar todos los Grand Slam y Masters 1000.
Domingo de alfombra roja y de puntos de campeonato en California. En una jornada donde la atención mundial se dirige a la entrega de los Premios Oscar, en el plano deportivo asomó una esperada final del Masters 1000 de Indian Wells en la que dos colosos del tenis se enfrentaron: Jannik Sinner, como número 2° del ranking ATP, se vio las caras con Daniil Medvedev, 11° del escalafón planetario.
La definición en el Valle de Coachella fue de máxima paridad, casi de un desarrollo robótico. Ambos deportistas casi no cometieron fallos y el trámite acabó resolviéndose por detalles: el italiano se impuso por parciales de 7-6 (6) y 7-6 (4) y ganó su primer título del 2026.
Final apretada
Esta edición de Indian Wells sorprendió por su inesperada final. Como ya viene siendo costumbre en el circuito, gran parte de los aficionados aguardaban por un nuevo cruce entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, la nueva rivalidad del tenis en esta década.
Sin embargo, los pronósticos no se cumplieron. Para el asombro de propios y extraños, Daniil Medvedev se encargó de romper con aquella normalidad y dio el batacazo al eliminar en semifinales al murciano. El italiano, por su lado, sí cumplió con su parte de la tarea al tumbar a Alexander Zverev, instalándose con comodidad en la instancia consagratoria.
Así, con el guion reescrito por la solvencia del ruso, la escena quedó servida en el Stadium 1. Bajo el sol radiante de California y ante una grada que aún procesaba la ausencia de Alcaraz, el juez de silla dio la orden y el duelo de estilos comenzó a rodar: la frialdad táctica de Medvedev contra la potencia demoledora de un Sinner que buscaba alzar su primera corona de la temporada.
El primer set fue un ejercicio casi quirúrgico. Lejos de las concesiones, tanto el italiano como el moscovita blindaron sus servicios, sin otorgar ningún tipo de ventaja. De hecho, la paridad fue tal que el desenlace natural no podía ser otro que el tie-break. Fue allí donde la jerarquía de Sinner terminó por inclinar la balanza. En un cierre de set no apto para cardíacos, el número uno del mundo tiró de galones para sellar el parcial por un ajustadísimo 7-6 (7-5). Apenas dos puntos de diferencia.
En la segunda manga se mantuvo la tónica, pues no ocurrió ningún quiebre. ¿Más igualado? Imposible. Por ello, no hubo otra opción que volver a mandar el partido a la muerte súbita. Bajo dicho panorama, el Androide amenazó con estirar el duelo hasta un tercer set, pues comenzó con cuatro puntos sin respuestas. Sin embargo, el pelirrojo sacó a relucir lo mejor de su derecha y encaminó una remontada de campeón. De 0-4 a 7-4, Sinner selló el triunfo y el título en su primer Masters 1000 del año.
Pero la gloria para el transalpino no se queda ahí. Con esta nueva coronación que se suma a una nutrida vitrina, se convirtió en el tenista más joven que gana todos los trofeos grandes: Australian Open (2), US Open, Miami, Toronto, Cincinnati, Shanghái, París, Nitto ATP Finals y ahora en Indian Wells. Histórico.





