
El 12 de mayo de 2015 se apagaba físicamente en Juan José Castelli una de las voces más representativas y queridas del periodismo del interior chaqueño. A los 79 años fallecía Héctor Carlos Balustra, corresponsal histórico de diario Norte desde su fundación y protagonista fundamental de la vida informativa, social y comunitaria del noroeste provincial durante casi medio siglo.
Hoy, a once años de su partida, su nombre sigue asociado al trabajo incansable, a la responsabilidad periodística y al compromiso permanente con la región que eligió para vivir y desarrollar su vocación.
Nacido el 19 de septiembre de 1935 en Córdoba capital, Balustra llegó a Castelli el 6 de enero de 1964. Desde ese momento abrazó definitivamente a esa tierra chaqueña, integrándose plenamente a su comunidad y convirtiéndose con el tiempo en un verdadero referente social y periodístico. Productor ganadero y forestal, supo combinar su actividad privada con una pasión que lo acompañaría hasta el último día de su vida: el periodismo.
Su historia profesional quedó íntimamente ligada a diario NORTE. El periódico había lanzado su primer ejemplar el 1 de julio de 1968 y apenas quince días después, el 16 de julio, Héctor Carlos Balustra publicaba su primer artículo como corresponsal en Castelli. Desde entonces jamás abandonó esa tarea. Durante 46 años consecutivos relató la vida de Castelli y del noroeste chaqueño con una dedicación admirable, redactando alrededor de 10.000 artículos sobre los más diversos temas.
Fue mucho más que un simple corresponsal. Se convirtió en la memoria viva de toda una región. Reflejó el crecimiento de los pueblos, las luchas sociales, la producción, las necesidades del interior profundo, las obras esperadas y también las alegrías cotidianas de su gente.
Su compromiso con la comunidad fue total. Siempre levantó con fuerza la bandera del aprovechamiento del río Bermejo y la concreción de la obra de Palo Marcado, convencido de que el desarrollo regional dependía de obras estratégicas que permitieran mejorar la calidad de vida de miles de habitantes del norte chaqueño.
Balustra pertenecía a una generación de periodistas integrales, de aquellos que hacían absolutamente todo. No sólo escribía las noticias: también realizaba tareas de reportero gráfico, atendía la publicidad y cubría personalmente cada acontecimiento importante de la región. En los primeros años trabajó junto al fotógrafo Nicolás Wynarczyk y, tras su temprana desaparición, continuó esa tarea con Viriato Ruiz y ocasionalmente con la colaboración de otros fotógrafos como Sendra y Sosa. Muchas veces también contó con el acompañamiento silencioso y permanente de su esposa, Olga Veleff.
Castelli fue una de las pocas localidades del interior chaqueño que logró mantener ininterrumpidamente los suplementos especiales por aniversarios de fundación publicados cada 3 de octubre. Detrás de ese enorme esfuerzo periodístico estuvo siempre la perseverancia de Balustra, quien año tras año documentó la evolución de la ciudad y de toda la región.
Pero su actividad no quedó reducida únicamente a la prensa escrita. En 1969 comenzó a desempeñarse como corresponsal radial de LT5 Radio Splendid y posteriormente de LT16 Radio Esmeralda de Presidencia Roque Sáenz Peña. De esa manera se transformó en el primer periodista radial en AM de toda la región noroeste del Chaco.

Hector Carlos Balustra con Eduardo López
Con el paso de los años amplió todavía más su actividad profesional. Desde 1992 estuvo al frente del “Noticiero 10” de Cable Castelli Color, llevando diariamente la información local a la televisión regional. En determinado momento llegó a cumplir simultáneamente las cuatro funciones periodísticas posibles: periodista gráfico, reportero gráfico, periodista radial y conductor televisivo. Una verdadera proeza profesional en una época donde los recursos eran limitados y todo se hacía con enorme sacrificio personal.
En televisión contó hasta 1997 con la invalorable colaboración de su esposa, la farmacéutica Olga Veleff, quien se encargaba de la cámara y filmación. Esa imagen de ambos recorriendo calles, actos, inauguraciones y acontecimientos forma parte de la historia misma de la comunicación castellense.
Entre 1998 y 2002 condujo también el programa radial “Comentando la noticia”, una audición vespertina donde repasaba los títulos de todos los diarios que llegaban a la localidad, combinando información, análisis, tangos y boleros. Era su estilo: informar, pero también acompañar a la audiencia con calidez y cercanía.
Hasta sus últimos días continuó vinculado a los medios locales y regionales. Nunca abandonó el oficio. Porque para Héctor Carlos Balustra el periodismo no era solamente un trabajo: era una manera de vivir.
A lo largo de su trayectoria recibió numerosos reconocimientos. Entre los más significativos figuran los homenajes realizados por diario NORTE, que lo distinguió como decano de los corresponsales, y el reconocimiento de toda la comunidad de Castelli al cumplir 75 años.
Sin embargo, quizá su mayor premio haya sido el respeto y el cariño de la gente. Porque Balustra supo ejercer un periodismo serio, comprometido y profundamente humano, en épocas donde muchas veces trabajar en el interior significaba hacerlo prácticamente en soledad y con enormes dificultades.
Hoy, once años después de su partida, su recuerdo permanece intacto entre colegas, amigos y vecinos. Su figura representa a toda una generación de periodistas que construyeron comunicación desde el sacrificio, la honestidad y el amor por la comunidad.
Héctor Carlos Balustra dejó una huella imborrable en la historia del periodismo chaqueño. Y mientras exista alguien que recuerde aquellas crónicas llegadas desde Castelli, aquellas transmisiones radiales o aquellas imágenes captadas con esfuerzo y pasión, su legado seguirá vivo.




