
Liga Nacional: El doble sobre la chicharra que eliminó a Regatas abrió el debate. La revisión arbitral, el antecedente del triple de Lezcano y la explicación del árbitro Alejandro Chiti.
La clasificación de Ferro Carril Oeste a las semifinales de La Liga quedó marcada por una definición adrenalínica y, sobre todo, confusa. El doble agónico de Anthony Peacock para el 87-85 ante Regatas Corrientes se produjo justo sobre la chicharra final y obligó a una larga revisión arbitral. La duda central apareció de inmediato: ¿la pelota salió de las manos del estadounidense antes de que terminara el tiempo reglamentario? Después de varios minutos frente al monitor, la terna encabezada por Alejandro Chiti decidió validar el lanzamiento y darle a Ferro el pase a semis siete temporadas después.
La jugada quedó envuelta en confusión desde antes del tiro. Tras los libres de Tayavek Gallizzi, el DT Federico Fernández había mandado a Peacock a la cancha únicamente para capturar un posible rebote defensivo. Como no hubo movimiento de reloj, el pivote no podía ser sustituido nuevamente. El entrenador de Regatas, Leandro Ramella, detectó la situación y reclamó correctamente ante los árbitros, que obligaron a Ferro a mantener al interno estadounidense en cancha. Paradójicamente, el mismo jugador que iba a salir terminó convirtiendo el doble más importante de la temporada para el Verdolaga. Luego del intento fallido de Emiliano Lezcano y un rebote dividido, Peacock tomó la pelota debajo del aro y lanzó inmediatamente contra el tablero.
La clave de la resolución estuvo en el reglamento. El artículo 9 de las Reglas Oficiales FIBA 2024 establece: “Un cuarto, una prórroga o un partido finalizarán cuando suene la señal del reloj de partido indicando el final del cuarto o de la prórroga. Cuando el tablero esté equipado con iluminación roja alrededor de su perímetro, la iluminación tiene prioridad sobre la señal sonora del reloj de partido”. En otras palabras, la referencia principal pasa a ser la luz roja del tablero. Según explicó Chiti horas después del encuentro, el gol “fue convalidado en cancha y luego revisado, donde se comprueba la validez del gol, dado que la pelota había salido de la/s mano/s del lanzador antes de que se encienda la señal lumínica”. Esa interpretación terminó inclinando la decisión definitiva.
Otro foco de discusión apareció por el reloj de posesión, que estaba apagado durante la acción, tema también esclarecido por Chiti: «El visor de 24 se apaga cuando hay una reposición con menos de 14 en la última jugada”. Por eso la única referencia válida era el reloj principal y, sobre todo, la luz roja perimetral. Algunas tomas televisivas parecían mostrar el reloj en cero con Peacock aún tocando el balón, aunque la revisión arbitral priorizó el instante exacto del encendido lumínico.
Un antecedente para revisar, con el mismo arbitraje y equipo: el histórico aro a aro de Emiliano Lezcano frente a Boca la temporada pasada. En aquel caso, la luz roja del tablero se había encendido antes de tiempo y la jugada se resolvió utilizando el cronómetro oficial porque existía una desincronización evidente entre ambos sistemas. Chiti recordó ese antecedente con un ejemplo práctico: “En la situación del año pasado, la luz estaba claramente desincronizada. Lo que se evaluó es si la pelota había salido de la mano antes de que ese tiempo expire”. Esta vez, según el árbitro, no hubo desajuste entre reloj y tablero. Por eso el criterio aplicado fue distinto y el doble de Peacock terminó entrando oficialmente en la historia de Ferro.
Algunas situaciones para tener en cuenta, un par de ellas poco conocidas.
1 ¿Por qué se toma la luz y no el reloj que aparece en la TV para resolver el final de un partido? Por una razón lógica. Desde que se utilizan sistemas de computación para las televisaciones, se mejoró mucho la visión del espectador pero se agregó un pequeño problema. Las computadoras que envían el tiempo al aire, junto con resultado y faltas, reciben la señal del reloj de la cancha, y esa señal se decodifica para que se pueda sumar a la pantalla. Eso genera un desfasaje que puede llegar a las 5 décimas de segundo. Esto es en todo el mundo, no en Argentina. Por ende, nunca en una definición de una o dos décimas se puede tomar el reloj que muestra la TV, sino la luz de los tableros. El problema anoche es que lo que se veía en pantalla no era una señal desde el reloj a una computadora y de ahí por codificación al móvil, sino una cámara normal tomando el reloj de la cancha, que de ahí iba al camión de la TV. Como el resto de las cámaras. Eso no genera ningún delay posible.
2 La reglamentación de la luz a nivel FIBA, entonces, está hecha para evitar problemas cuando se chequea una acción con un reloj de TV posiblemente con delay. El tema es que esa regla no sirve tanto cuando lo que anda mal es el reloj y su señal hacia la luz para que se prenda sincronizadamente. Es una realidad, y no nos detenemos en el partido de ayer: hay muchas canchas en las que ese problema existe. Ya se vio el año pasado en Ferro con el tiro de aro a aro de Lezcano donde, al revés que anoche, la luz se prendió antes de tiempo, también en un televisado con el reloj mostrándose por cámara (directo) y no a través de un codificador.
En resumen. Primero, estamos a tiempo de hacer un control exhaustivo de los relojes de las canchas que quedarán jugando de acá al final del torneo. Segundo, es hora de meter acción en el tema. Lo ideal sería una unificación del tipo de reloj, pero si eso no se puede, sí hacer un chequeo permanente. Porque el precition time de los árbitros también funciona mal muchas veces.
Fuente: Basquetplus.com





