
Estas declaraciones de Marcelo Bielsa durante la Copa América 2024 resuenan con más fuerza que nunca el día de hoy, y parecen haber sido dichas esta misma mañana:
«Todos se quejan de las instalaciones y la organización, de los campos de entrenamiento y en los aeropuertos, así como de la detención de jugadores, fotógrafos, árbitros, entrenadores… y será la peor edición de un Mundial de la historia».
La advertencia del «Loco» parece estar cumpliéndose al pie de la letra, pues el caos organizativo ya comenzó a desatarse con una serie de incidentes graves a días del torneo:
* Ayer se confirmó que al árbitro somalí Omar Artan —elegido como el mejor juez de África— se le negó el ingreso a Estados Unidos y se perderá la cita planetaria.
* El delantero iraquí Aymen Hussein fue retenido durante horas a su llegada a Chicago, mientras que al fotógrafo oficial de la selección se le negó la entrada definitivamente.
* Al menos a 90 hinchas marroquíes se les negaron las visas para ingresar al país, a pesar de contar con un historial de viajes comprobable a Mundiales anteriores y a los Juegos Olímpicos de París.
* Las delegaciones de Senegal y Uzbekistán han denunciado controles de seguridad inusualmente estrictos y excesivos al momento de su llegada.
Un escenario que pone en tela de juicio la capacidad organizativa y el trato a las delegaciones internacionales en la máxima cita del fútbol.

A solo 48 horas de que ruede el balón, tengo una pregunta seria para Gianni Infantino: ¿El trofeo de la Copa del Mundo se va a entregar en la cancha del Estadio Azteca o directamente en una celda de aislamiento de una corte federal en Washington? Porque, a como van las cosas, este torneo tiene menos de «fiesta del fútbol» y mucho más de episodio de Black Mirror dirigido por el mismísimo Tío Sam.
La FIFA nos vendió la bellísima y ultra-romántica narrativa de «Unidos por el fútbol». Tres naciones hermanadas (Canadá, México y Estados Unidos) celebrando la diversidad del planeta. ¡Qué poético! ¡Qué hermoso! ¡Qué maldita mentira! El gigante del norte ha decidido que el Mundial es su nuevo patio de juegos geopolítico y el resultado es un absoluto, grotesco y bananero desastre organizativo.
Agárrense, porque el recuento de las últimas horas parece un manual de cómo arruinar el evento más pacífico del mundo en nombre de la paranoia estatal.
1. El enemigo público número uno usa espinilleras
Lo que la patrulla fronteriza le hizo a Aymen Hussein, el delantero estrella de Irak, es una auténtica salvajada. El tipo metió el gol histórico que regresó a su país a un Mundial tras 40 malditos años de ausencia. Llega a Chicago con toda la ilusión del mundo y ¿cuál es su premio de bienvenida? Retenido, aislado e interrogado durante siete horas en el aeropuerto O’Hare como si fuera un peligro transnacional.
Lo trataron como un criminal de guerra por el terrible delito de portar un pasaporte iraquí. Al fotógrafo oficial de la delegación, Talal Salah, directamente lo subieron al primer avión de regreso tras diez horas de acoso psicológico. Ah, pero si eres de Uzbekistán, prepárate, porque a su delegación la revisaron hasta las muelas.
¡Bienvenidos a la tierra de la libertad, muchachos!
2. El «Team Melli» y el surrealismo fronterizo
El caso de Irán ya no es una falta de respeto; es un chiste de mal gusto que raya en el racismo deportivo. Como el gobierno estadounidense les negó el campamento en Arizona por pura rabieta diplomática, la FIFA tuvo que pedirle el favor a México para que les diera asilo. ¿La brillante solución logística? La selección de Irán va a tener que dormir, comer y entrenar en Tijuana.
Sí, leyeron bien. Una selección clasificada al torneo más importante del planeta va a estar concentrada en la frontera, teniendo que cruzar la aduana de San Diego cada vez que se les ocurra ir a jugar sus partidos de fase de grupos en Los Ángeles y Seattle. El presidente de la federación iraní lo resumió con una puntería brutal: «
¿En qué lugar del mundo el país anfitrión solo autoriza a una selección entrar la víspera de sus partidos?».
Es un boicot descarado. Están obligando a atletas de élite a vivir un calvario de filas migratorias mientras los locales descansan en hoteles de cinco estrellas. El fair play ha muerto y la FIFA está limpiando el piso con su cadáver.
3. Deportar al árbitro y abrazar el caos
Para coronar el pastel de la vergüenza, al colegiado somalí Omar Abdulkadir Artan —nombrado textualmente el mejor árbitro de toda África— lo escupieron de regreso en el aeropuerto de Miami. Al agente de migración en turno le importó un bledo el aval de la FIFA, las acreditaciones internacionales y los meses de preparación. Si tu pasaporte no le gusta al burócrata de la ventanilla, vas para atrás.
Pero aquí viene la ironía más sabrosa y enferma de todas: mientras el Servicio de Inmigración (ICE) militariza los estadios y persigue visas con lupa de aumento como si buscaran armas nucleares en los bolsillos de los utileros, las calles de Estados Unidos siguen sumidas en su dosis diaria de violencia armada y tiroteos en inmediaciones de sedes mundialistas (Uy, pero si las balaceras fueran en México esto ya sería un mega escándalo).
El verdadero peligro en ese país nunca ha sido un futbolista del Medio Oriente con un balón en los pies; el peligro es su propia realidad cotidiana. Pero claro, es mucho más fácil y mediático deportar a un árbitro somalí que resolver sus propios demonios internos.
Veredicto final:
La FIFA quería un Mundial histórico y lo está logrando, pero por las razones más nefastas posibles. Si vas a organizar el torneo más inclusivo del planeta, tienes que abrir las fronteras, no poner un detector de metales geopolítico con tintes xenófobos en la entrada.
A este paso, el campeón del mundo no será el que mejor toque el balón, sino la selección que logre sobrevivir a la aduana sin terminar en un centro de detención. ¡Qué maldita vergüenza internacional!

Lo que ha pasado en la Copa del Mundo 2026 en las últimas 48 horas:• La visa del futbolista suizo Embolo fue revisada y sólo pudo unirse a su equipo días después.• El jugador del equipo nacional iraquí Aymen Hussein estuvo detenido para ser interrogado durante casi 7 horas al entrar en los Estados Unidos.• El equipo nacional iraní pasó días tratando con los trámites de visados en el Consulado de los Estados Unidos en Türkiye. Los EE. UU. solo les permiten entrar en los días del partido. A quince miembros de la delegación se les denegaron los visados.• A Omar Abdulkadir Artan, nombrado el mejor árbitro africano de CAF de 2025, se le negó la visa. A pesar de viajar a los Estados Unidos con un pasaporte diplomático, se le negó la entrada y lo devolvieron. La FIFA anunció que no podrá oficiar en el torneo.• El equipo nacional sudafricano llegó a Estados Unidos mucho más tarde de lo previsto porque a parte de la delegación no se le concedieron visas.• Los miembros del personal del equipo nacional de Senegal se vieron obligados a quitarse los zapatos y sometidos a largos registros, lo que provocó acusaciones de racismo.• El equipo nacional de Uzbekistán fue buscado con perros olfateando bombas y las imágenes se hicieron viral en los medios de comunicación internacionales.• Algunos partidarios escoceses, a pesar de ser elegibles para ingresar a los Estados Unidos sin visado bajo el programa ESTA, tuvieron sus autorizaciones de viaje revocadas justo unos días antes de la salida.• Muchos partidarios que ya habían comprado boletos y reservado vivienda tuvieron sus solicitudes de visado rechazadas, lo que provocó pérdidas financieras.@ultras_antifaa
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