
El 8 de julio de 2010 se apagó en Buenos Aires, a los 75 años, una de las voces más reconocidas de la radio y la televisión argentina. Juan Carlos Rousselot fue mucho más que un locutor: fue periodista, relator deportivo, animador, empresario periodístico y dirigente político. Pero, por encima de todo, fue un profesional de la comunicación cuya voz inconfundible acompañó durante décadas a millones de argentinos.
Nacido el 24 de junio de 1935 en Árbol Solo, Chaco, inició su camino casi por casualidad. Con apenas 18 años cubrió una vacante como locutor en LT5 Radio Chaco, en Resistencia. Aquella oportunidad marcaría el comienzo de una carrera extraordinaria, cimentada en una dicción impecable, una presencia escénica natural y un estilo que rápidamente lo convirtió en uno de los grandes referentes de la locución nacional.
En 1958 dio el salto a Buenos Aires para incorporarse a Radio El Mundo, donde comenzó a consolidar un prestigio que luego trasladaría a la televisión. Allí desplegó otra de sus grandes pasiones: el deporte. Fue periodista y relator de fútbol y boxeo, disciplinas en las que supo combinar emoción, precisión y una personalidad que hacía inconfundibles sus transmisiones.
Su voz también quedó asociada a uno de los acontecimientos más trascendentes del siglo XX. Mientras trabajaba en Canal 11, fue uno de los relatores que condujo la histórica transmisión en vivo de la llegada del hombre a la Luna, el 20 de julio de 1969, un acontecimiento que millones de argentinos siguieron con asombro a través de la televisión.
Su vínculo con el Chaco nunca se interrumpió. En 1973 adquirió el diario NORTE de Resistencia y lo transformó profundamente. Bajo su conducción incorporó la impresión Offset en color, convirtiéndose en el primer periódico del Nordeste Argentino en utilizar esa moderna tecnología, un avance que revolucionó el periodismo gráfico regional.
La vida de Rousselot también estuvo atravesada por las turbulencias políticas del país. Durante el gobierno de Juan Domingo Perón fue designado director de Canal 7 y ocupó funciones en el Ministerio de Bienestar Social. Tras el golpe militar de 1976 fue detenido, sufrió la confiscación de sus bienes, perdió el diario que había modernizado y permaneció durante años impedido de trabajar en los medios de comunicación. Fueron tiempos difíciles que incluso lo llevaron a desempeñarse como portero de un edificio en Mar del Plata y a exiliarse en Paraguay y Uruguay.
Con el regreso de la democracia recuperó su lugar frente a los micrófonos y las cámaras. En 1983 volvió a la televisión y pocos años después inició otra etapa de su vida: la política. Fue tres veces elegido intendente del partido bonaerense de Morón, convirtiéndose en una de las figuras más conocidas del conurbano durante las décadas de 1980 y 1990.
Su trayectoria estuvo marcada por éxitos, controversias y momentos de enorme exposición pública. Sin embargo, más allá de las distintas miradas que pueda suscitar su carrera política, permanece intacto el reconocimiento hacia el extraordinario profesional de la comunicación que supo ser.
Para varias generaciones, Juan Carlos Rousselot representó la voz de los grandes acontecimientos. Su tono firme, elegante y seguro acompañó transmisiones deportivas memorables, acontecimientos históricos y programas que hicieron escuela en la radio y la televisión argentina.
Hoy, a dieciséis años de su fallecimiento, el Chaco recuerda con orgullo a aquel joven que comenzó frente a un micrófono en LT5 Radio Chaco y terminó convirtiéndose en una de las voces más influyentes de la comunicación nacional.
Porque hubo locutores que informaban, otros que entretenían y algunos que relataban la historia. Juan Carlos Rousselot hizo las tres cosas. Y por muchos años fue, sencillamente, el número uno.





