
Este 28 de agosto no es un día más para la historia del Chaco. Se cumplen 105 años de la fundación del Aero Club Chaco, una institución que nació cuando volar todavía era una aventura reservada para unos pocos y que, con el paso del tiempo, se convirtió en una verdadera protagonista del desarrollo de la provincia.
Fue el 28 de agosto de 1921, en la ciudad de Resistencia, cuando un grupo de vecinos visionarios decidió darle forma a una institución destinada a promover la aviación y, fundamentalmente, a abrir nuevos caminos de comunicación para un territorio que todavía tenía enormes dificultades para vincularse con el resto del país.
El acta fundacional reunió a hombres que entendían que el futuro también podía llegar desde el cielo. Entre las primeras autoridades figuraron Agustín Cabal (h), el teniente coronel Tomás Sánchez de Bustamante, Enrique Obligado, Lino R. Torres, Francisco Carrió, Amílcar Gentili, Emilio D’Uva, Gregorio López Molina, Gerardo Varela, José A. Hardy y Ernesto R. de Urquiza.
El objetivo era mucho más ambicioso que simplemente practicar una nueva actividad deportiva. Aquellos pioneros soñaban con una escuela de vuelo, con formar pilotos chaqueños y con utilizar la aviación como una herramienta para unir a Resistencia con el interior y con otras provincias.

UN PREDIO QUE FORMA PARTE DE LA MEMORIA DE RESISTENCIA
Durante muchos años, el Aero Club Chaco tuvo su casa en un amplio predio ubicado en la zona de Las Heras y Juan José Castelli.
Para quienes conocen la Resistencia actual, cuesta imaginar que allí funcionó un aeródromo. El acceso se encontraba por el sector donde hoy está emplazado el Club Central Norte Argentino, mientras que el extenso terreno se proyectaba hacia la avenida Chaco y llegaba hasta las inmediaciones de lo que entonces era la Penitenciaría Nacional.
Aquellas hectáreas fueron durante décadas un paisaje habitual para los amantes de la aviación. Allí estaban la pista, los hangares y las instalaciones donde se formaron pilotos y se desarrollaron distintas actividades aeronáuticas.
La Municipalidad de Resistencia había cedido al Aero Club, en 1922, unas 27 hectáreas para levantar su sede y pista. El terreno fue desmontado y nivelado con la colaboración del Batallón del Regimiento 9 de Infantería, y posteriormente se levantó un primer hangar con capacidad para tres aeronaves.
Era una Resistencia diferente. Una ciudad que comenzaba a crecer y que veía aparecer, sobre aquel terreno, una de las expresiones más modernas del progreso.

LOS PRIMEROS PILOTOS CHAQUEÑOS
Entre los grandes nombres vinculados con aquella epopeya apareció Gerardo Varela, considerado el primer piloto del Chaco y uno de los principales impulsores de la institución.
Varela, junto con Lino R. Torres y Francisco J. Carrió, participó en la redacción de los estatutos del Aero Club. El 19 de enero de 1924 realizó su primer vuelo solo y poco después obtuvo su Brevet Internacional.
El Aero Club también comenzó a formar a los primeros pilotos chaqueños. Con la llegada de un avión Curtiss J.N. de 90 HP se iniciaron los cursos de pilotaje, mientras las aeronaves de la institución comenzaron a recorrer distintas ciudades y localidades del país y del territorio chaqueño.
La actividad fue creciendo. Hubo vuelos de instrucción, entrenamiento, turismo y también servicios que demostraban que la aviación podía transformarse en una herramienta fundamental para una provincia que necesitaba mejorar sus comunicaciones.

MUCHO MÁS QUE UN AEROCLUB
Con el paso de los años, el Aero Club Chaco fue mucho más que una institución dedicada a la formación de pilotos.
Tuvo una participación decisiva en distintos momentos de la historia aeronáutica chaqueña. Allí funcionó una escuela de paracaidismo, se desarrollaron actividades con planeadores y se formaron pilotos que luego llegaron a desempeñarse en importantes líneas aéreas.
Entre 1961 y 1962, la institución llegó a contar con 12 aeronaves, una cifra que permite dimensionar la importancia que había adquirido en aquellos años.
Pero hubo además un capítulo fundamental: el Aero Club fue uno de los ámbitos donde comenzó a gestarse la idea de Aerochaco, la línea aérea que años después tendría un papel destacado en la historia aerocomercial de la región.
También tuvo participación en la ubicación y posterior relocalización del aeropuerto de Resistencia, que durante muchos años funcionó en el mismo predio de Las Heras y Castelli.

El 4 de agosto a las 16,30 horas de 1951, en las instalaciones del Aero Club Chaco, el segundo comandante de Gendarmería don Ruby Ángel Kees realizaba un salto de paracaidismo por primera vez en esta zona del país, ya que se registraban antecedentes solo en La Plata y Buenos Aires.
CUANDO LOS AVIONES CAMBIARON DE PAISAJE
El crecimiento de Resistencia y las necesidades de la aviación hicieron que aquel histórico predio dejara de ser el lugar adecuado para la actividad.
En 1980 comenzó a tomar forma el traslado de las instalaciones hacia un nuevo espacio, mientras que en 1983, al cumplirse 64 años de la institución, el Aero Club Chaco inauguró su nueva sede social, hangar y pista en la zona de la Ruta Nacional 11, donde continuó desarrollando sus actividades.
Así desaparecieron del paisaje cotidiano de Resistencia los aviones que durante décadas habían formado parte de la postal de Las Heras y Castelli. El lugar cambió. La ciudad también. Pero la historia quedó.

105 AÑOS DESPUÉS
Hoy, cuando el Aero Club Chaco cumple 105 años, vale la pena detenerse por un instante y mirar hacia atrás.
Porque aquella institución nacida en 1921 fue parte de una Resistencia que soñaba con el progreso. Fue escuela de pilotos, escenario de vuelos memorables, impulsora de la aviación civil, protagonista de la historia aeroportuaria chaqueña y semillero de hombres que hicieron del cielo su profesión.
Y también dejó una huella física en la ciudad.
Para muchos, Las Heras y Castelli son simplemente dos avenidas de Resistencia. Para otros, especialmente para quienes conservan la memoria de aquella época, ese lugar todavía guarda el eco de los motores, el movimiento de los hangares y la imagen de los aviones levantándose de la tierra chaqueña.
105 años después, el Aero Club Chaco sigue siendo parte de esa memoria.
Una memoria que comenzó un 28 de agosto de 1921, cuando un grupo de visionarios decidió que el Chaco también podía conquistar el cielo.

PRODUCCION:
LUIS DARIO MOLODEZKY




