
08-11-2025

La otra historia de transformación y sueños se escribe en Villa Río Negro. El Club Deportivo Luján, cuna de Claudio “Diablito” Echeverri, atraviesa un presente dorado que combina obras, formación y una filosofía que rescata la esencia del potrero. Su coordinador general, Ernesto “Bocha” Lavia, dialogó con Cara y Ceca del Deporte y reveló detalles del ambicioso proyecto institucional, de la reciente visita del preparador físico Fernando Signorini —ex integrante del cuerpo técnico de Diego Maradona— y del legado que dejó el “Diablito”.

El motor de la transformación: el “Diablito” que encendió el sueño
El punto de inflexión en la historia del club se produjo con el traspaso de Claudio Echeverri a River Plate y, posteriormente, al Manchester City.
Los derechos formativos del jugador generaron un ingreso estimado en un millón de dólares, un capital que la dirigencia decidió reinvertir íntegramente en infraestructura y desarrollo deportivo.
“Esta dirigencia fue armónica, cuidadosa, y vuelca progresivamente los recursos que generó el ingreso, el dinero por la venta de Echeverri”, explicó Lavia.

El club, que hace apenas tres años era “nada más que tierra”, hoy se encuentra en pleno proceso de crecimiento, con obras que incluyen:
- Construcción de vestuarios para las categorías formativas.
- Ampliación de la cancha principal hasta alcanzar dimensiones reglamentarias.
- Instalación de una segunda cancha sintética.
- Crecimiento del muro perimetral y mejoras edilicias generales.
Actualmente, el Deportivo Luján alberga a más de 350 chicos en fútbol y 450 deportistas en total, incluyendo disciplinas como hockey y hándbol.

Formar personas antes que campeones
Lavia sostiene una mirada integral sobre el deporte, donde el resultado nunca puede estar por encima del desarrollo humano. Inspirado por figuras como Fernando Signorini y Jorge Valdano, el coordinador promueve una formación que une técnica, valores y pertenencia.

El trabajo junto a un gran profesional como Pepe Lorenzo, una de las grandes satisfacciones de Ernesto Lavia
“Yo prefiero perder unas finales. Quiero formar integralmente al niño. Que sea buen compañero, que sepa desenvolverse, que tenga amigos y sea buena gente”, afirma con convicción.
Por eso, el club apuesta a mantener viva la esencia del “potrero”. Lavia propuso a la dirigencia crear dos espacios simbólicos y funcionales:
- Una cancha de arena, ideal para arqueros y entrenamientos específicos.
- Una cancha libre, sin líneas ni árbitros, donde los chicos “pongan las reglas, jueguen, discutan y aprendan entre ellos”.
“Que la Academia esté dentro del club, pero que el potrero no se pierda nunca”, cita Lavia, retomando la célebre frase de Valdano.
Una visita con sello maradoniano
La reciente visita de Fernando Signorini, ex preparador físico de Diego Armando Maradona, fue una sorpresa y un reconocimiento inesperado.
El propio Signorini decidió acercarse a Resistencia para conocer “el lugar de donde salió el Diablito Echeverri”.
“Nos sorprendió a todos. Llegó con humildad, con ganas de conocer y compartir. Fue emocionante verlo recorrer la cancha, hablar con los chicos y dejar su mensaje sobre el valor del juego y la educación”, recordó Lavia.
Entre la historia y el futuro
Con el impulso económico del “Diablito” y la filosofía humana del “Bocha”, Deportivo Luján se consolida como un modelo de gestión comunitaria y deportiva. Destaca claramente a la firmeza en las decisiones de los dirigentes.
El club de Villa Río Negro no solo forma jugadores, sino que construye un legado donde el fútbol sigue siendo escuela, refugio y sueño colectivo.
POR LUIS DARÍO MOLODEZKY




