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Félix “Vasco” Echezarreta, una vida atravesada por el deporte y el rugido de los motores

Un 28 de noviembre de 1932, en la ciudad de Resistencia, nacía Félix “Vasco” Echezarreta, uno de los personajes más polifacéticos, apasionados y también polémicos del deporte chaqueño. Hijo de una familia de trabajadores, tamberos de oficio, su historia es también la de los inmigrantes que forjaron su destino a fuerza de sacrificio, madrugadas eternas y compromiso con el trabajo.

Desde muy joven, a las tres de la mañana, Félix y sus hermanos salían a repartir leche por la ciudad. En el barrio El Favorito, donde se crio, comenzaron a asomar sus primeras condiciones deportivas. Fue jockey en carreras cuadreras, futbolista en potreros y canchas del medio, con pasos por Argentino del Norte, Unión de Villa Perrando y finalmente por Chaco For Ever, donde dejó su sello de goleador.

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Su transferencia de Unión a For Ever quedó marcada en la historia: fue el primer pase del fútbol profesional chaqueño, pagado en parte con ladrillos que se usaron para construir el muro perimetral del estadio. Una escena que hoy parece increíble, pero que refleja la época y la dimensión de su recorrido.

Sin embargo, su destino terminaría definitivamente ligado al deporte tuerca. Primero fue el karting, del que fue verdadero pionero en la región. Luego llegó el motociclismo, compartiendo pista con figuras rutilantes como Enzo Belotti, Oscar Piovano y César Giuliano.

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Mucho automovilismo en estado foto, Fronzotti, Laurita y… entre otros

Más tarde, los autos serían su gran pasión. Fue múltiple campeón en la Fórmula Chaqueña, en la Clase D con Torino y en la Clase A con Gordini, siempre con un estilo aguerrido, frontal, sin especulaciones. Su última actuación como piloto fue en 1992, en Las Parejas, en una carrera de la Fórmula Renault Argentina que quedaría en la historia por marcar el primer triunfo de Juan Manuel Pato Silva. Un accidente en esa competencia terminó de sellar su retiro definitivo de las pistas.

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Echezarreta con Rabinovich, Latorre y Varas, en el cumpleaños 80 del Vasco

Pero si como piloto dejó huella, como dirigente su legado fue monumental. Fue fundador de la Asociación de Volantes del Nordeste, re-fundador y presidente en varios períodos del Chaco Automoto Club, e impulsor clave de la compra y construcción del Autódromo de Resistencia, inaugurado el 24 de junio de 1979, luego de años de gestiones, luchas y polémicas.

Antes de eso, el automovilismo chaqueño había tenido como emblema el circuito de “El Patito Endiablado”, enclavado en terrenos de la familia Echezarreta. El propio “Vasco” diseñó su trazado junto a Yaco Guarnieri y Chito Scarpín. Allí, el 27 de julio de 1969, se inauguró oficialmente con el Turismo Nacional y jornadas memorables del Zonal y del Anexo J. Para muchos, fue la catedral del automovilismo regional.

Inquieto hasta el final, a los 77 años, en 2009, volvió a subirse a un auto para reeditar la legendaria Buenos Aires–Caracas, rindiendo homenaje a los grandes pioneros como Eduardo Orcola y Guido Agazzani. Lo hizo a bordo de un Mercedes Benz 350 coupé, con tres cajas de velocidades. Su acompañante, Eduardo Besga, desertó en Mendoza, pero el “Vasco” siguió solo, fiel a su estilo.

En los últimos años, el paso del tiempo fue marcando su cuerpo y su memoria. Aun así, intentaba recordar fechas, carreras y anécdotas con la misma pasión de siempre. “No me dejan salir en auto, me esconden las llaves y yo estoy muy bien”, decía, con esa voz fina que lo caracterizaba. También mostraba preocupación por la situación de algunos terrenos de su propiedad en la zona del acceso Norte de la ciudad.

El 16 de febrero de 2020, a los 87 años, Félix “Vasco” Echezarreta falleció en Resistencia. Se fue un protagonista irrepetible del deporte chaqueño, un luchador incansable, un hombre de convicciones firmes, polémico, apasionado, pero sobre todo un constructor de historia.

Hoy, su nombre sigue retumbando en cada curva del autódromo, en cada recuerdo del karting, en cada relato del viejo “Patito Endiablado”, como un símbolo de una época en la que el deporte se hacía con barro en las botas, las manos llenas de grasa… y el corazón a fondo. Controvertido y discutido como pocos, hizo historia

 POR LUIS DARIO MOLODEZKY

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