
A sus 41 años, Aldo es el sostén emocional y deportivo del equipo de Santa Sylvina que busca coronar un proyecto basado en la cantera y la continuidad. En la definición ante Regatas, su experiencia será clave para un plantel joven que creció a su lado. El interno charatense -pero sylvinense por adopción- se mantiene vigente, guía a un plantel joven y encara otra noche decisiva este viernes 12, desde las 22.

En la previa de la definición del Prefederal 2025, el clima en Santa Sylvina tiene un pulso distinto. No es sólo un partido: son años de trabajo que buscan su consagración. Y allí, en el corazón del vestuario del Cultural, vuelve a aparecer su figura más experimentada, más serena y más necesaria: Aldo «Pepe» Stacul.
Pasan los años, pasan los torneos, pasan los recambios naturales que impone el básquet moderno, y sin embargo el alero fuerte sigue ahí: con el oficio intacto, la lectura justa y el liderazgo silencioso que sólo dan casi tres décadas de recorrido por clubes, categorías, viajes y noches de liga.

Pepe nació en Charata, se formó desde los 14 años en Asociación Italiana de Charata; pasó por Asociación Española de Charata, Hércules de Charata, Social de Las Breñas, Alvear de Villa Ángela, Comercio de Santa Sylvina y Don Bosco de Resistencia. Ese mapa dibuja una carrera extensa que hoy lo encuentra como uno de los pocos jugadores de 41 años aún activos y vigentes en un torneo de máxima exigencia provincial.
Su segundo ciclo en el Cultural —el primero comenzó en 2005 y el actual desde 2018— lo muestra en un rol que él mismo define sin rodeos: «El veterano«. El que ordena, el que corrige, el que calma, el que empuja. El que sabe que, cuando el físico ya no responde como a los 20, la experiencia y la astucia pesan tanto como un rebote clave.
La final ante Regatas llega además en un contexto particular: Cultural debió afrontar dos juegos en 24 horas, sufrió la baja por lesión de su goleador Gastón Araujo —pieza clave del sistema— y enfrenta a un rival consolidado. Pero Stacul conoce esos territorios. Mientras hace equilibrio entre minutos intensos en la pintura y conducción emocional del plantel, también entiende que su papel hoy es sostener y elevar a los jóvenes que hace años vienen nutriendo al equipo.

Porque si algo distingue a este Cultural 2025 es que es un equipo de «la casa«. Una construcción paciente: formativas sólidas, tres participaciones consecutivas en el Torneo Federal, decenas de partidos de U 17, U 19 y U 21 en la espalda. Chicos de 18 o 19 años que juegan como veteranos y no se achican. «Son básicamente jugadores de primera«, resume Pepe con un orgullo que excede lo personal.
En ese vínculo intergeneracional está la fuerza del equipo. Cuatro años jugando juntos, un grupo humano firme, un objetivo claro y un sentido de pertenencia que se vuelve identidad. Cultural compite siempre, sin grandes presupuestos, sin grandes empresas que acompañen y sin ayuda de los gobiernos de turno. Compite con su bandera: sostener la base, promover juveniles, creer en el proceso. Es cierto, juega en la rotación con siete jugadores, todos locales a excepción de Enrri Conrrado que llegó desde Hermoso Campo esta temporada ara potenciar el plantel de Enzo Ramírez.
Stacul, que conoce de memoria la geografía basquetbolística del sudoeste chaqueño, sabe el valor que tiene que un club de una localidad pequeña pueda llegar a instancias nacionales. «Es difícil y es caro «, dice. Pero su presencia adentro y afuera de la cancha sintetiza lo que verdaderamente sostiene a Cultural: convicción, constancia y comunidad.
Este viernes 12, desde las 22, Santa Sylvina quiere vivir una fiesta. El equipo ya cumplió su primer objetivo —clasificarse al Federal 2026 junto a Regatas, Don Bosco y Hércules de Charata—, pero ahora busca coronar un ciclo. «Vamos a dar a dar todo este fin de semana «, resume.
«Esperemos que este viernes sea una fiesta. Sabemos que en este tipo de partidos el que más fino esté durante los 40 minutos, el que sea más paciente, el que piense mejor, el que sepa resolver las situaciones más finas, va a ser el que el que se va a llevar el partido y el campeonato. Así que esperemos estar a la altura del partido y Dios quiera se nos pueda dar, ya que es algo que lo venimos buscando con mucha las ansias hace mucho tiempo«, concluye.

A las puertas de cumplir 42 (5 de enero), «Pepe» encara otra noche grande. Con la experiencia como herramienta, la voz que ordena y el liderazgo que no necesita alzar el volumen, llega a una final más. Cultural también. Quizás, esta vez, ambos cierren un círculo que empezó a escribirse hace mucho tiempo.




