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Celso Freyre, a 36 años del ascenso y Deportista del Año 1989

por LUIS DARIO MOLODEZKY
A 36 Años del Ascenso: Celso Freyre, el Capitán que Encarnó el Espíritu de For Ever. Por momentos, el tiempo parece un soplo. Han pasado 36 años de aquel 1989 que marcó para siempre la historia de Chaco For Ever, y sin embargo hay nombres que regresan con la misma fuerza que entonces. Entre todos, uno reluce con la luz de los grandes: Celso Antonio Freyre, “el Loro”, símbolo, alma y capitán de un ascenso inolvidable. Y fue él, el capitán, quien ese año fuera consagrado Deportista del Año por el Círculo de Periodistas Deportivos del Chaco, el tercero en la larga historia.

 

1989: El año en que el deporte chaqueño tuvo nombre propio

Hay años que no pasan. 1989 es uno de ellos. No solo por los logros, los títulos y las hazañas, sino porque quedó grabado como un tiempo de identidad, de esfuerzo y de orgullo compartido. Aquel año, el Círculo de Periodistas Deportivos del Chaco celebró la octava edición de la Fiesta del Deporte, en una noche especial realizada en la Casa del Médico, donde el deporte provincial se miró a sí mismo y se reconoció en sus mejores protagonistas.

La distinción mayor, el Deportista del Año, tuvo un destinatario indiscutido: Celso Antonio Freyre, capitán y emblema de Chaco For Ever, protagonista central del histórico ascenso al fútbol grande de la Argentina. Su consagración no fue solo un premio individual, sino el reconocimiento a una gesta colectiva que puso a la provincia en el centro de la escena nacional.

Pero aquella noche no fue de un solo nombre. Fue el reflejo de un Chaco deportivo amplio, diverso y apasionado, que brillaba en cada disciplina.

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Celso Freyre es consagrado Deportista del Año 1989 y recibe el premio de manos del presidente de For Ever, Juan Alberto García

Los consagrados de 1989

En ajedrez, la precisión y la estrategia tuvieron en Florentino Quiroz a su mejor exponente.
El atletismo encontró en Miguel Pérez la imagen del sacrificio silencioso y constante.
El rugido del automovilismo llevó el sello de Abel Ocantos, mientras que el básquetbol celebró a Patricio Simoni como su figura destacada.

Las bochas tuvieron a Sergio Romero; el boxeo a Carlos Salazar, símbolo de coraje y disciplina; y el canotaje a Juan Cáceres, desafiando el agua con la misma pasión que otros desafiaban la pista o el ring.

En la caza deportiva se distinguió a Eliseo Gay, y en ciclismo a Raúl Cisneros, incansable sobre el asfalto. El reconocimiento al dirigente fue para Juan Buffa, destacando la importancia de quienes construyen desde la gestión.

El fútbol tuvo doble orgullo: Celso Freyre en el plano nacional y Sergio Geiser en el provincial.
La gimnasia artística celebró el talento de Sebastián Eidman, mientras que el golf distinguió a Raúl Cáceres (h).

En handball, el nombre fue Javier Pérez Kout; en hockey, Diego Vera. El homenaje especial recayó en Eduardo Carauni, figura respetada y querida del deporte chaqueño.

La Maratón tuvo en Rubén Solís a su representante; el motociclismo en Fernando Villa; la natación en Carlos Romero; y el pádel en José Viturro.

La pelota paleta distinguió a Alberto Vicente; la pesca deportiva a Alfredo Bernard; y la regularidad automovilística al binomio Solís–Martínez.

El rugby consagró a Santiago Galassi; el tenis a Martín Mignoni; el tenis de mesa a Ernesto Ambos; el tiro deportivo a “Pacho” Rodríguez; y el vóleibol a José Meana.

Una foto imborrable del deporte chaqueño

Aquella Fiesta del Deporte de 1989 fue mucho más que una ceremonia. Fue una postal de época, una síntesis del talento, la vocación y el esfuerzo de mujeres y hombres que representaron al Chaco con orgullo, muchas veces sin grandes recursos, pero siempre con una enorme pasión.

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31 de agosto de 1988. La alineación que empato con Banfield 2-2, por la 1ª fecha del Nacional “B” 1988/89. Arriba: Raul Oyola, Juan Arguello, Jorge Benitez, Jose Vilche, Felipe Di Marco y Hugo Parrado. Abajo: Luis Sosa, Celso Freyre, José Villarreal, Luis Diaz y Juan Sotelo

 

RECORDAR ES VOLVER A VIVIR

Hoy, a la distancia, recordar a los consagrados de 1989 es volver a creer en el valor del deporte como formador, como identidad y como memoria. Porque los premios se entregan una noche, pero el legado de aquellos deportistas sigue vigente, latiendo en cada club, en cada pista, en cada cancha y en cada historia que aún merece ser contada.

No se explica la epopeya del ’89 sin su presencia en la mitad de la cancha o cerrando desde el fondo con esa zurda elegante y firme. Pero tampoco se entiende al hombre sin volver al origen: Villa Los Lirios, Las Malvinas, el potrero, el club Los Andes, donde empezó a tejerse el amor eterno por una pelota que le cambiaría la vida.

“Desde muy chico me imaginaba jugando al fútbol”, recuerda. Y ese sueño, nacido entre calles de tierra, se convirtió en destino. Pasó por Los Andes, brilló en Sarmiento y se hizo ver en Unión de Pinedo, donde protagonizó el histórico Nacional de 1984 y hasta debió ponerse los guantes para atajar en un partido contra Temperley. Aquella tarde, como tantas en su carrera, terminó enseñando que si había que asumir un desafío, él iba al frente.

Luego llegó Unión de Santa Fe, otro paso grande. Pero el corazón lo llamaba desde Resistencia y el destino tenía guardado lo mejor: For Ever.

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Un sorteo, con el gran capitán en un partido frente a Argentinos Juniors.

 

EL CAPITAN DEL ASCENSO

Celso Freyre no solo fue el jugador con más presencias oficiales en la historia albinegra (308 partidos). Fue el hombre que representó —y aún hoy representa— un modo de sentir el fútbol: entrega, coraje, respeto, identidad.

En esa campaña 1988/89, que terminó con For Ever abrazado al cielo, el Loro fue el equilibrio del equipo y la voz de mando dentro del campo. Aquel conjunto tenía alma, hambre y una provincia entera empujándolo. Y Freyre era uno de los grandes motores.

La tarde del 29 de mayo de 1989 quedó en la memoria colectiva: For Ever vs. Lanús, el Gigante de la Avenida colmado, el tejido que cedió por la presión de la multitud, la gente sosteniéndolo con las manos para que el partido siguiera. Y ese tiro libre final del uruguayo Villagrán que pegó en el travesaño y que aún hoy se recuerda con un estremecimiento. Ahí estaba el Loro, como siempre: firme, sereno, incansable.

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UN PREMIO QUE CONFIRMÓ UN SÍMBOLO

Ese mismo año, el Círculo de Periodistas Deportivos del Chaco había instaurado la figura del Deportista del Año. En 1989, por unanimidad, por reconocimiento, por justicia, el premio fue para él: el gran capitán, el emblema de un equipo que devolvió a Chaco For Ever a la Primera División del fútbol argentino.

CONSEJOS DE UN PADRE, DESTINO DE UN HIJO

Más allá de las estadísticas, Celso guarda una historia íntima que explica una parte esencial de su carrera. Cuando había perdido continuidad, pensó en dejar. Su padre —hombre sabio de silencios justos— lo frenó con una frase que le cambió la vida:

“Vos tenés que ser dos veces mejor que el que está. No abandones. La oportunidad llega.”

Tenía razón. Y ese día en Jujuy, cuando entró por Carril, empezó a escribirse la historia grande.

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El jugador completo: pegada, despliegue y carácter 

 

Zurdo, técnico, polifuncional, buen rematador desde afuera del área. Tenía elegancia para jugar y temperamento para sostener al equipo en las malas. No se escondía jamás. Era de esos futbolistas que el hincha reconoce enseguida como propios.

Jugador de duelos memorables: Funes, Perazzo, Medina Bello, Marangoni, Latorre… pero siempre con dignidad y respeto.

En cancha de Ferro, enfrentando a San Lorenzo, brilló tanto que el técnico rival, Osvaldo Diez —quien antes había dudado de él— terminó pidiéndole disculpas: “Me equivoqué con vos”.

Un líder dentro y fuera de la cancha

El Loro Freyre no solo fue capitán en el ascenso. También vivió el rigor de la Primera División, la lucha del Nacional B, los triunfos, los golpes, los viajes eternos, incluso las injusticias arbitrales. Fue parte del desempate contra Racing de Córdoba en La Bombonera, de las victorias ante los grandes, de aquel mítico 1-1 contra San Lorenzo en 1984 con Unión de Pinedo.

Y fuera de la cancha siguió ligado al deporte: como formador, como coordinador, como ejemplo. Siempre representando, con orgullo, al fútbol chaqueño.

Un legado que perdura

Hoy, con 66 años, padre, abuelo, trabajador incansable del deporte, Celso Freyre sigue siendo para el hincha lo que siempre fue: un símbolo.
Un jugador que dejó todo, que sintió la camiseta, que honró al club y que escribió páginas gigantes de la historia albinegra.

A 36 años del ascenso, su nombre continúa ahí, donde permanecen los grandes:

** en la memoria, en las tribunas, en cada relato que vuelve a decir: “Ese era un jugador de verdad.” **

Porque jugadores hay muchos, pero capitanes como él, muy pocos.

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CELSO ANTONIO FREYRE

Nacionalidad: Argentina
Fecha de nacimiento: 8/8/1959 (66 años)
Lugar de Nacimiento: Resistencia (CHA)

Posición: Defensor – Volante

 

 

 

 

por LUIS DARIO MOLODEZKY

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