
Piovano
FOTO DE OSCAR “OSO” PIOVANO
Fue un personaje de Resistencia y del Chaco, un piloto excepcional pero fundamentalmente mejor persona. Estamos hablando de Oscar Piovano, que vivió sus 27 años acelerando, a fondo, y se fue una navidad de 1972, dejando un dolor proyectado en el tiempo entre sus familiares y amigos.
Por Luis Darío Molodezky
Era un tipo alegre, que te sorprendía a cada instante con sus arranques, que tenía “un millón de amigos”, pero que además tenía arrastre entre las chicas. Carilindo, agradable y simpático, vivía a gran velocidad, tal como lo sorprendió la muerte. Oscar, apodado “el oso”, era el hermano del medio de Carlos y Luis. Una traicionera curva en Puerto Vilelas, le llevó la vida en un inesperado accidente automovilístico.
De familia
Heredó de su familia la pasión tuerca, ya que su abuelo fue ganador de las primeras 500 millas de Rafaela, en un circuito de 48 kilómetros de tierra, a bordo de un Overlan. “Lo certifica el libro del Diario La Nación” nos revela el hermano menor de Oscar, Luis Piovano, quien lo recuerda con mucha pasión, y empieza a bucear en su memoria, y a remover el baúl de los recuerdos.
Luis encuentra el origen en la llegada del abuelo para radicarse en San Cristóbal, Santa Fe, donde estaba en auge el automovilismo. Si hoy es pasión, imagínense lo que era por esos años que marcó la historia posterior en el Ovalo de Rafaela, que se convirtió en el ícono del automovilismo santafesino. Luego, como muchas familias afincadas en esa provincia se trasladaron a Resistencia.
Por supuesto que mi padre, Herminio Mario Piovano, también llevaba sangre tuerca, le gustaban los autos y las motos. Fue gran protagonista en la década del ’40 de las competencias que se disputaban en la costanera correntina, a bordo de una moto HRD 750 c.c. que la trasladaban en la balsa, en una excursión que duraba uno o dos días.
La nueva generación (en los ’60)
Luis sigue rememorando la pasión por los motores, por el ruido, los autos y motos, porque don Herminio lo trasladó a sus hijos y nietos también. Todos corrimos y “en cualquier máquina”. El asunto era sentir la adrenalina de la velocidad. Era la prioridad, a cada carrera se movilizaba toda la familia.
Claro que “Oscar tenía una sensibilidad especial, era un ganador nato. Así empezamos a recorrer toda la región y el país, todos juntos; aparecen en escena la famosa “Tehuelche” preparada por el equipo de competición Ternengo, o la no menos famosa RK, idea y ejecución el Ingeniero Rivero Kissling (padre de Guillermo), una verdadera moto pistera, que fue la única de esas características que llegó al Chaco. Era la única con todos los perfiles aerodinámicos. Para los circuitos de tierra había que modificarla, ponerle tanque largo y asiento corto, tenía 175 c.c. de cilindrada.
Un gran piloto
Mientras le salta un lagrimón, Luis recuerda al tío Italo Piovano que era el preparador, pero toda la familia metía manos en el chasis y el motor, como los primos Hugo Balón.
Oscar fue campeón chaqueño en varias oportunidades. Luis aunque desordenadamente, va dando algunos elementos. Era muy aguerrido, y les daba batalla a los mejores pilotos de la Argentina que llegaban a nuestras tierras. Por ejemplo los mellizos santafesinos Zanatta, que eran las máximas estrellas de fines de la década del 60 y principios70, y mi hermano les ganó en el Motovelódromo de Villa Barberán. Otro recuerdo inolvidable eran las carreras de óvalo en las canchas de fútbol, en el Circuito Oro Blanco, en las grandes carreras con Rath, y con su gran amigo Oscar Medina. Otros escenarios deportivos eran los de Aprendices Chaqueños y La Escondida. A propósito de amigos, otro inolvidable era Cacho Serrudo, con quien compartió muchos escenarios deportivos
En autos, un gran corredor
En el automovilismo corrió con una coupé Fiat 1.500 un par de años, siempre estaba prendido porque su talento era innato, y lo demostraba cada vez que se sentaba frente a un volante. La velocidad era su amigo. Además casi siempre contaba con un buen medio mecánico.
Como era Oscar
Oscar Piovano murió un 24 de diciembre de 1972, a las 6 de la tarde, tenía solo 28 años, era soltero, y muy codiciado por las chicas. Se trataba de una persona muy especia, tenía feeling con la gente, todos se querían sacar fotos con él y que le firme un autógrafo. Tenía un grupo de seguidores que lo acompañaba a todos los escenarios, y cada victoria era una fiesta. Era llevado en andas, y los festejos eran interminables. La familia, toda, estaba a full con él, y compartía todas sus inquietudes.
El Motovelódromo
Luis recuerda que su padre, junto a otros visionarios de la época y fanáticos de las motos como d César Giuliano, don Massin y Arnaldo Clemente entre otros, fueron los hacedores del circuito de Villa Barberán. Para el tío Nene era todo un desafío, porque quería verlo correr a Oscar en Resistencia.

La madre, una gran compañera
Mi madre (Celsa Velazco) siempre se sumó y compartió con la familia la pasión tuerca, aunque siempre sufría, y hasta que no estábamos de vuelta en boxes sanos y salvos, sufría como solo una madre lo puede hacer. Sentía pasión, pero también miedo. A ello le tocó vivir la época de mi padre que ya era corredor (Herminio Mario “el oso” Piovano. El, una gran persona, heredó del nono lo que corría por las venas, nafta y aceite. Recuerda Luis que su padre lo hizo socio de la ACHAMO el mismo día que nació. Mamá, viejita y dulce como siempre, recorre de tanto en tanto las fotos, larga un lagrimón y recuerda al viejo, a sus hijos montados en las motos o los autos, a los cuñados, a las jornadas de glorias, acordándose siempre del querido Oscar.
Por Luis Darío Molodezky
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Las primeras 500 millas de Rafaela
fueron del abuelo Overdan Piovano
El Club Atlético de Rafaela se inició apuntando a la actividad futbolística. Pero rápidamente comenzó su vinculación con el mundo automotor, que aun hoy continúa.
La primera Comisión de Carreras de Atlético estuvo integrada por. Cristóbal Bollinger, Bircher, Picasso, Eduardo Ripamonti, Simonetta y Soldano.
El 25 de mayo de 1919 el Club Atlético organizó su primera carrera automovilística oficial, siendo ganada por el rafaelino Oberdan Piovano (Overland), segundo resultó Juan Colombetti (Studebacker) y tercero Juan Machi (Chevrolet).
El tiempo cronometrado del ganador fue de 4h00m09s con un promedio de 77,349 kilómetros por hora.
En total se presentaron siete corredores, abandonando la competencia Ángel Galle (Bianchi), Antonio Valenti (Chandler), Pedro Vittori (Overland) y Jorge Cohen (Dodge).
El recorrido que fue de 320 kilómetros se inicio en la intersección de bulevar Lehmann y calle L.N. Alem, uniendo Rafaela, Lehmann, Ataliva, Sunchales, Tacural, Morteros, Brinkmann, Porteña, Luxardo, San Francisco, Clucellas, Saguier, Susana y retornando a la ciudad, luego de atravesar 12 pantanos.
La primera carrera de autos
Según las actas encontradas, el Jurado de la 1ª carrera de automóviles y bicicletas realizada el 3 de noviembre de 1918 estaba integrado por Antonio Hessel, José Roca Soler, Domingo Carutti y Rodolfo Vionnet y se disputó como carrera de velocidad a San Carlos Centro y vuelta.
Clasificación y premios
1° Eloy Vera (Studebacker) Copa de Plata.
2° Octaviano Piovano (Ford) Un juego de té de plata.
3° Juan Piovano (un artefacto luz eléctrica).
Hubo cinco inscriptos y dos abandonaron por desperfectos en el motor.
Carrera de velocidad, fuerza libre
Esta carrera se disputó al Puente Mihura y vuelta e integraron el jurado Federico Meiners, Amadeo Miedan y Dr. Luis Ninci, mientras que la Comisión Controladora en el Puente Mihura la conformaron los señores Bernardo Piccón, José M. Dutruel, Antonio Tessio y Francisco Hessel.
Clasificación y premios (1918)
1° Octaviano Alberto (Ford) 3 Argentinos.
2° Oberdan Piovano (Ford) Un lápiz de oro.

Motores y recuerdos
Recuerdo inolvidable: Parece mentira, pero Oscar Piovano fue el único que encontró la pasión en un cochecito a pedal. La primera victoria fue a bordo de uno de esos elementos de juguete, del que participaron medio centenar de niños, y el trofeo fue instituido por el presidente Juan Domingo Perón, y que lo conservamos como un recuerdo invalorable.
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En cada nota que le realizaban, Oscar Piovano no olvidaba de destacar lo a su gran preparador, Oscar “Cacho” Semenza. Es un gran mecánico, un estudioso, que le sacaba todo lo que podía la moto. Su especialidad era las 100 c.c. aunque incursionó y brilló en otras como la Zanella RK 175 c.c. que desarrollaba una velocidad de 200 kilómetros por hora.
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Su debut en el automovilismo fue a bordo de un Ford Falcon, llevando como coequiper a Carlitos Caravaca Pazos. Recuerda que en esa ocasión se dieron “flor de porrazo”. Claro era el bautismo, decía. Luego intervino en el Anexo J con un auto DKW Unión.
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En las motos se declaraba por aquellos años admirador de Juan Carlos Fernández, campeón argentino de las categorías 100 y 175 c.c., el piloto más completo que vio correr. Siempre destacaba también entre sus preferidos a Juan Rath y Oscar Medina.
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En 1968 el desaparecido diario El Territorio señalaba las figuras de ese año, y el motociclismo nominaba a Oscar Piovano. De el decía que era “un corredor temperamental. No es de aquellos que acostumbran correr para hacer número. Se juega en cada carrera, y en las curvas pelea centímetro a centímetro. Piovano es sinónimo de espectáculo”.
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La familia Piovano: El abuelo era Overdan y la abuela Ángela. Papá Herminio Mario y sus hermanos, el tío Italo José y Nene. Era el mecánico de la familia, que se pasaba día noche preparando motos y autos en su taller. Mis primos Osvaldo (Balín) y Hugo. Mamá Celsa Velazco.
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Un dato curioso: El múltiple campeón mundial vigente, es Valentino Rossi, que usa el 46, y por eso todos quieren poner ese número en sus motos. Oscar Piovano, era el dueño del 46 en cada uno de los campeonatos que se presentaba
Recopilación de Luis Darío Molodezky




