
En 114 años, muchos fueron los futbolistas que cubrieron de gloria y pasión la vida del Club atlético Sarmiento Club Atlético Sarmiento (Página Oficial). Algunos son muy conocidos (y grandes ídolos), y otros, pese a lograr en poco tiempo un paso relevante (con títulos y todo), no son tan conocidos en la actualidad (tal vez por el poco material existente). En este último grupo se ubica nuestro “homenajeado” de hoy: ELGER POELO ALARCÓN, quien nació en Resistencia, un día como hoy, (05/01) de 1928.
El “poeta” o “negro”, o simplemente «poroto» fue un goleador letal del aurirrojo que debutó siendo muy pibito y que en menos de dos años fue figura en el Decano, para luego llevar su futbol a Rosario (Newell’s Club Atlético Newell’s Old Boys, Tiro Federal Tiro Federal Oficial y Colombia (Quindío Deportes Quindio), Brasil (Botafogo Botafogo de Futebol e Regatas, donde fue compañero de Garrincha, Didí, Paulo Valentín, entre otros monstruos del fútbol), etcétera, donde hice goles a montones, con promedios históricos.
Su particular nombre se lo puso su padre, en homenaje a su escritor preferido Edgar Alan Poe. De hecho, el hermano mayor de Elger fue bautizado y anotado Poen Elgido Alarcón – y sí, es aquel prócer del teatro y la cultura chaqueña que, pocos saben, también tuvo un paso futbolero por el Decano en su juventud (algo que ya trataremos más adelante)–. Ahora, ¿cómo lograron tener esos nombres?, el propio Elger dio la respuesta: “Mi padre era el jefe del Registro Civil de la provincia, ¿quién le iba a decir algo?”, rememoró.
Tras su periplo por las inferiores aurirrojas, Elger debutó en la Primera de Sarmiento en 1943 con solo 15 años compartiendo equipo con otros pibes que la rompían Norberto Moreno y Carlos Paulo Reiche (luego DT y Presidente del Club). Ellos, comandados por la jerarquía y calidad de Manuel Iturri en el ataque, darían que hablar un año después en el Campeonato de La República, con figuras como De Pedro, Castellanos, Canella, Esquivel, Villarreal, etc.
Se inició en las inferiores del Decano, siendo un destacado defensor. “Pero un día, faltó el wing izquierdo de la cuarta, me pusieron a mí, y metí 4 goles. Al juego siguiente hice otros 4, aunque ya como centro-delantero”, señaló.
“De entrada hice varios goles, pero me acuerdo de los dos que hice en los clásicos contra C.A. Chaco For Ever (Página Oficial) en 1944, el primero lo ganamos 3 a 2 (N. de la R.: hizo el primero), y el segundo, 1 a 0 en cancha de ellos, con un gol sobre el final, que prácticamente fue el del campeonato”, rememoró allá por la década del 80.
Tras el título de campeón Oficial del 44, Elger fue figura indispensable en la Copa de la República de ese año, cuando el Decano logró la mejor campaña de un equipo chaqueño en un torneo federal llegando a semifinales, y ganándole, entre otros, a Club Atlético Huracán Huracán de Parque Patricios (en lo que es la primera victoria oficial chaqueña sobre un equipo de AFA). “¡Lo feliz que estaba esa noche!, pero me puse muy triste cuando no pude jugar las semifinales”, recordó. “Yo me había ido a Platense con la promesa de que podía volver para jugar ese partido, pero me dieron vueltas y no llegué a tiempo. Me acuerdo que me bajé del tren y me fui al club y me puse a llorar. Manuel Iturri que era nuestro gran líder e ídolo me dijo: ‘Llorá tranquilo, si sos un pibe, pero esto es un partido nada más. ¿Sabés todos los goles que vas a hacer vos?’, y tenía razón, yo tenía apenas 16 años, pero aunque si bien hice varios goles, todavía tengo clavada la espina de ese partido”, señaló.
Con 17 años se fue a Newells. Fue la figura del campeonato de tercera división de los leprosos, anotando 36 goles en 30 partidos (el último, el del campeonato, nada menos que a un tal Amadeo Carrizo). “Fue el primer torneo ganado por un equipo del interior y se lo ganamos a River en Buenos Aires, a tal punto que cuando llegamos en el tren nos llevaron en andas”, recordó. Luego, debutó en primera, hasta que le tocó hacer el servicio militar y se fue a préstamo a Tiro Federal (donde hizo 22 goles en 29 partidos).
Al regresar a Newells, le anotó 3 goles a Boca jugando de visitante, pero al no ser titular indiscutido, se fue a Colombia dejando atrás 14 goles anotados en 22 partidos oficiales con el rojinegro rosarino. En el país cafetero aterrizó en Deportes Quindío donde estuvo 4 temporadas y anotó 60 goles en 83 partidos, estando hasta hoy entre los máximos goleadores de la historia del club. Allí jugó amistosos con Di Stéfano (uno de sus ídolos) y hasta dicen las crónicas, derribó el travesaño de un arco de un potente remate.
Tras un breve paso por Ferro Carril Oeste (jugó 2 partidos e hizo 1 gol), se fue al Botafogo de Brasil. En el club carioca, compartió equipo con grandes figuras mundialistas como Garrincha, Nilton Santos, Paulo Valentim y Didí, pero además, como era su marca, anotó 28 goles en 44 partidos, siendo el 4º máximo goleador extranjero de la historia del Club, y el 2º si se tiene en cuenta el promedio de goles por partidos.
Al regresar, estuvo cerca de jugar en Sarmiento, pero una vieja lesión acarreada desde su paso por Colombia volvió a resentir y a los 30 años colgó los botines (aunque luego volvió brevemente y salió campeón cordobés con Sportivo Belgrano de San Francisco, ganándole a Talleres la final).
“Estuve cerca de volver a Sarmiento, pero en la década del 50, acá había grandes jugadores y estaba lo de la lesión. En ese momento For Ever también me buscó, pero yo era de Sarmiento y la verdad es que no sentí jugar con ellos”, rememoró.
Tras su periplo deportivo, Elger se afincó en Rosario, donde envejeció junto a Nélida, su compañera de siempre. A mediados de los 80, guiado un poco por designios familiares, y mientras laburaba en una metalúrgica en Gálvez escribió “Fútbol, yo te agradezco”, un libro donde contó algo de su rica historia futbolera, y que para financiarlo, vendió su medalla de campeón de 1946.
Elger Poelo Alarcón, el “poeta”, el “pibe maravilla”, todavía sin el bigote que acompañó gran parte de su carrera deportiva y su vida, fue una gran figura del Decano. Si bien se considera un rosarino por adopción, ciudad donde falleció hace ya algunos años, siempre lo dijo: “Me hice y soy hincha de Newells, pero Sarmiento siempre está en mi corazón, porque como todos saben, nadie se olvida jamás de su primer amor».
FUENTES Y/O COLABORACIÓN: Archivo El Territorio (Chaco), “El Legado Aurirrojo” de Rodolfo Mancuello, archivo La Capital (Rosario), @CANOBcultura, Esteban Bekerman, Guillermo Ruiz B., Pablo Dao, Museo Ichoalay, Luiz Felipe Soutinho, Data Fogo, etcétera…





