
Pilotos chaqueños participan de una competencia en el Autódromo “17 de Octubre” de la ciudad de Buenos Aires, con autos que animan el Zonal correspondiente a la Zona 7 que abarcaba las provincias de Chaco, Corrientes, Misiones, Formosa y el norte de Santa Fe. Mario Longhi se consagró ganador en la categoría mayor a bordo de un Torino de la Industria Kaiser Argentina (IKA). Además, fue la primera vez que automóviles de competición chaqueños participaron en una carrera en Buenos Aires.
El automovilismo chaqueño vivió en 1974 una de sus jornadas más recordadas y trascendentes, cuando un grupo de pilotos del nordeste argentino llevó por primera vez sus autos de competición al mítico Autódromo Municipal “17 de Octubre” de la ciudad de Buenos Aires, escenario mayor del deporte motor nacional.
Aquella delegación representaba a la Zona 7, región que comprendía a las provincias de Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones y el norte de Santa Fe. Más que una simple participación deportiva, la travesía significó un verdadero desafío técnico, económico y humano para hombres que llegaban desde el interior profundo con la ilusión de medirse ante los mejores.
Y el sueño terminó de la mejor manera.
Mario Longhi, al comando de un Torino de Industria Kaiser Argentina (IKA), se consagró vencedor en la categoría principal, escribiendo una página imborrable para el automovilismo chaqueño. El triunfo de Longhi no sólo tuvo valor deportivo: representó la confirmación de que desde el nordeste también podían surgir pilotos y equipos capaces de competir y triunfar en los grandes escenarios nacionales.
La crónica de la época, firmada por Marcos Comini bajo el título “En el Autódromo Longhi Primero”, reflejaba la intensidad de aquella competencia. Los motores girando a más de 5200 revoluciones por minuto y velocidades cercanas a los 212 kilómetros por hora daban dimensión de una carrera vibrante y exigente.
En pista, Longhi sostuvo un duelo permanente con Carlos Sesma y otros protagonistas como Mehechen, Villasuso, Gregorio Marinich, Ormaechea, Natalio Marinich, Rabino, Alloveno, Literas, Reyes Semenk y Bernasconi. La competencia estuvo marcada por abandonos, problemas mecánicos y maniobras exigentes en una pista que, con el paso de las vueltas y la caída de la noche, se volvía cada vez más complicada.
Uno de los momentos decisivos llegó tras la revisión técnica final. El automóvil de Carlos Sesma fue posteriormente desclasificado por irregularidades reglamentarias detectadas en el motor y en las llantas, situación que terminó consolidando definitivamente el triunfo de Mario Longhi y de la representación zonal.
Pero más allá de la bandera a cuadros, aquella epopeya tuvo un fuerte componente humano. La propia nota periodística destacaba “la camaradería reinante en toda la delegación”, el apoyo solidario entre pilotos y mecánicos, y la ayuda permanente de amigos y colaboradores para mantener los autos en carrera.
La presencia de nombres como Pancho Arce, Castorcito Gossi, Coco García, Spas Liboff, Andolfatto y tantos otros simbolizó el espíritu colectivo de una generación apasionada por el automovilismo, capaz de recorrer cientos de kilómetros para defender el prestigio deportivo del Chaco y del nordeste argentino.
A más de cinco décadas de aquella hazaña, la victoria de Mario Longhi y la histórica presentación de los pilotos chaqueños en Buenos Aires continúan siendo motivo de orgullo. Fue el tiempo en que el automovilismo regional comenzó a ganar respeto nacional, acelerando desde el interior hacia la historia grande del deporte motor argentino.





