HISTORIASVarios

A un año de la partida de Tula Meyer, ícono de la radio noventosa

Tula Meyer: la voz que acompañó a toda una generación. Hay voces que no se olvidan. Voces que forman parte de la vida cotidiana de un pueblo, que acompañan amaneceres, viajes, alegrías y tristezas. La de Tula Meyer fue una de ellas. Su partida física, ocurrida el 14 de junio de 2025, dejó un profundo dolor en la radiofonía regional y en miles de oyentes que durante años encontraron en él una compañía sincera y entrañable.

Tula fue mucho más que un conductor radial. Fue un comunicador popular en el más amplio sentido de la palabra. Desde los estudios de Radio Espectáculo En Vivo construyó un vínculo genuino con la audiencia, convirtiéndose en una de las voces más escuchadas y queridas de la década del noventa. No necesitaba artificios ni grandes producciones para llegar al corazón de la gente. Le alcanzaban su autenticidad, su sensibilidad y esa manera tan particular de contar las cosas simples de la vida.

Su estilo era inconfundible. Hablaba como uno más, con el lenguaje de la calle, del barrio y de la gente trabajadora. Por eso quienes lo escuchaban sentían que del otro lado del micrófono había un amigo. Un compañero dispuesto a compartir una reflexión, una noticia, un recuerdo o una emoción.

Fanático de Racing Club y del Club San Fernando, apasionado por las motos y enamorado del chamamé, Tula encontraba en la música del litoral una forma de expresar sus sentimientos. Temas como «Mi estrella perdida» o «Rosita» tenían para él un significado especial y más de una vez lograron emocionarlo al aire, compartiendo con los oyentes una sensibilidad que nunca ocultó.

Pero quizá su rasgo más distintivo fue su compromiso con los sectores más humildes. Utilizó el micrófono como una herramienta de servicio, dando espacio a quienes muchas veces no encontraban dónde expresar sus necesidades o reclamos. Defendió causas justas y sostuvo siempre que la dignidad de las personas debía estar por encima de cualquier interés.

Muchos periodistas y locutores que hoy continúan transitando los caminos de la comunicación lo reconocen como maestro, consejero y referente. Su generosidad para compartir experiencias y conocimientos dejó una marca imborrable en varias generaciones de trabajadores de prensa.

Con su partida se apaga una voz, pero no su legado. Quedan los recuerdos, las anécdotas, las enseñanzas y el afecto de quienes lo conocieron y escucharon. Queda también el ejemplo de un hombre que entendió la comunicación como un acto de cercanía y respeto por la gente.

Tula Meyer pertenece a esa estirpe de comunicadores que trascienden el tiempo porque supieron ganarse un lugar en el corazón de su comunidad. Hoy el silencio de su ausencia duele, pero su voz continúa viva en la memoria colectiva de una región que jamás lo olvidará.

Porque hay voces que se apagan en el aire, pero permanecen para siempre en el recuerdo. Y la de Tula Meyer es una de ellas.

 

 

 

 

Fue una de las voces más queridas de la radio noventosa. Amante del chamamé, del fútbol y la comunicación desde lo simple, el “Tula” marcó a toda una generación.

14

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba