
Un 30 de julio de 2009, el deporte motor de la región perdía de manera imprevista a uno de sus pilares más apasionados. El recuerdo de un dirigente, piloto y mecánico que dejó su huella en cada rincón del automovilismo zonal.
«Se quedó en la última vuelta, se quedó sin nafta». Esas fueron las palabras con las que Leandro, uno de sus hijos, confirmó hace ya diecisiete años una noticia que sacudió al ambiente tuerca: el fallecimiento de Tomás «Pancho» Arce. Un hombre que no concebía la vida sin el rugir de los motores y que partió de forma imprevista, dejando un vacío enorme pero un legado indestructible.
Mecánico de alma, piloto audaz y dirigente de una tenacidad inquebrantable, «Pancho» fue sinónimo de automovilismo en el Nordeste argentino. Su historia con los fierros comenzó a moldearse cuando, tras la pérdida de su padre, se trasladó desde Makallé hacia General San Martín para trabajar en la concesionaria Ford junto a su hermano, quien era jefe de taller. En aquellos años de juventud, el deporte ya marcaba su ritmo: también supo defender la camiseta de Falucho en el fútbol local junto a sus hermanos.

Fabio Biancalani junto a Pancho Arce y Luis Darío Molodezky en el Yaco Guarnieri, cuando se ejectaban obras en 2009
El hombre de las mil funciones
Ya instalado en Resistencia, Arce demostró su pasión en las pistas corriendo en varias categorías zonales y en el Rally, haciendo piruetas inolvidables a bordo de su recordado Gordini. Sin embargo, su faceta más trascendente llegó desde el lado del mostrador de la dirigencia, un terreno donde ocupó casi todos los cargos imaginables.
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Fundador y alma máter: Creó y presidió desde sus inicios la Asociación de Volantes del Nordeste (AVN), entidad que transformó en su segunda casa y en un orgullo institucional para Resistencia.
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Referente dirigencial: Fue delegado de la Región 7 ante la vieja Confederación Argentina de Automovilismo Deportivo (CADAD) y presidente de la Federación de Automovilismo.
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Custodio del «Yaco Guarnieri»: La muerte lo sorprendió ejerciendo el cargo de director del Autódromo Santiago Yaco Guarnieri por parte de Lotería Chaqueña. Allí pasaba horas y horas, muchas veces sin recursos, golpeando puertas para conseguir la colaboración necesaria y mantener la pista siempre a punto para eventos zonales y nacionales.
«Tenía un humor muy especial; nunca dejaba de decir las cosas más duras, acompañado de alguna ironía muy fina. Iba al frente y peleaba por sus ideales.»
Un tipo solidario y de convicciones
Quienes lo conocieron de cerca destacan que, si bien no era perfecto, le sobraban convicciones. Pancho era un hombre solidario y un amigo leal. Su convocatoria bastaba para que mecánicos, pilotos y aficionados se sumaran a trabajar en lo que hiciera falta. Pocos días antes de su partida, tras el éxito económico de las tradicionales «picadas», había decidido personalmente acercar donaciones al Asilo de Ancianos, reflejando su constante compromiso social.

Pancho Arce como director del Autódromo mientras se repavimentaba el circuito.
En el plano personal, formó una familia unida junto a su esposa Negrita y sus hijos Leandro, Guillermo y Soledad, quienes siempre lo acompañaron en cada una de sus locuras tuercas. Aunque guardaba el profundo dolor por la partida de su hijo Nahuel, Pancho seguía proyectando el futuro con la ilusión de los nietos que estaban por venir.
Hoy, a 17 años de que el destino le bajara la bandera a cuadros de manera anticipada, el automovilismo chaqueño lo sigue recordando en cada boxes, en cada campeonato y en cada rincón de su amada AVN.
¡Chau, Pancho! Tu motor sigue sonando fuerte.

Más que historia, Tomás ARce, Luis Dario Molodezky y Eduardo Orcola.
Por LUIS DARIO MOLODEZKY
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