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El milagro de «Chiche» Freschi: 26 horas entre la niebla, el Paraná y la gloria

La Odisea de Héctor Freschi: Entre el Viento, la Bruma y el Milagro. Hay fechas que quedan grabadas a fuego en la memoria colectiva del Chaco. Aquel 14 de agosto de 1936, la historia del fútbol y de la aviación regional cruzaron sus caminos en un episodio de dramatismo absoluto.

Héctor «Chiche» Freschi, el recordado guardavalla del Club Atlético Sarmiento y docente en la Escuela Nº 29 de Villa Ángela, emprendía un viaje relámpago a Posadas para reunirse con su equipo. A los mandos del Fleet 60 del Aero Club Chaco volaba Ambrosio Pujal, un avezado instructor con más de 1200 horas de vuelo impecables. Nadie presagiaba que, minutos después de las 7:10 de la mañana, la tragedia se interpondría en el cielo correntino.

Muro de Niebla sobre el Paraná

A la altura de Ituzaingó, la visibilidad se redujo a cero. Encerrados en una trampa de bruma densa y sin poder orientarse, el avión intentó varios descensos para divisar referencias sobre la masa de agua y la vegetación. En la última maniobra, a pesar del rugido desesperado del motor acelerado a fondo para ganar altura, el Fleet impactó de punta contra el río frente a la Isla Talavera.

El golpe fue brutal. La nave se hundió rápidamente, dejando sumergidas la hélice, el motor y las cabinas. Con el rostro ensangrentado, sin un diente y semiinconsciente, Freschi logró desabrochar su cinturón de seguridad e emerger milagrosamente junto a la cola del avión.

La Lucha Solitaria por la Vida

Segundos después apareció Pujal con una profunda Herida en la frente. En medio de la corriente furiosa del Paraná, el piloto alcanzó a pronunciar unas palabras desgarradoras antes de hundirse en la profundidad del río: «Yo no sé nadar».

Solo, golpeado y a merced de una corriente helada, «Chiche» encontró un aliado insospechado: el almohadón de cuero negro de su asiento, que flotaba a su lado y al cual se aferró con las fuerzas que le devolvía el puro instinto de conservación. Tras ser arrastrado durante minutos de angustia en la niebla, divisó la sombra de un pequeño islote. Nadó con desesperación hasta tocar tierra firme.

«Haber estado tan cerca de la muerte y salvarse milagrosamente, es volver a la vida en una brusca transición que las palabras no pueden definir.»

Héctor «Chiche» Freschi

26 Horas de Incertidumbre y Fe

En aquel islote solitario, Freschi sobrevivió durante un día y una noche soportando el frío inclemente, caminando sobre la arena para mantener el calor corporal y sin ningún tipo de alimento.

Al ver que el socorro no llegaba y sabiendo que sus fuerzas terminarían por agotarse, el domingo por la mañana tomó una decisión heroica: volvió a arrojarse a las caudalosas aguas del Paraná impulsado por la intuición. Aferrado nuevamente al almohadón de cuero, nadó durante cuatro agónicas horas hasta alcanzar la Isla Júpiter, donde finalmente fue rescatado por una lancha de la Subprefectura de Ituzaingó y abordó el vapor Iberá.

El Regreso del Héroe

Mientras en Resistencia y Posadas la angustia crecía y tres aviones sobrevolaban infructuosamente la zona, la noticia de su hallazgo devolvió el aliento a toda una comunidad.

A su llegada a la capital misionera, a las 22:52 horas, miles de personas, dirigentes de Sarmiento y autoridades lo esperaban en el puerto. Tras ser atendido por los médicos, lo primero que exigió «Chiche» al comunicarse con su hogar fue hablar directamente con su madre, para que la calidez de su propia voz disipara cualquier duda y le devolviera la paz a la familia.

Un Recuerdo Imborrable

El milagro del salvamento de Héctor Freschi quedó empañado por la trágica partida del instructor Ambrosio Pujal, un pionero de la aviación que entregó su vida en cumplimiento del servicio.

A noventa años de aquel acontecimiento, la proeza de «Chiche» sigue resonando no solo como una anécdota deportiva o periodística, sino como un homenaje al espíritu humano, la fe y la tenacidad frente a las adversidades más extremas que la naturaleza y el destino pueden imponer.

  Por Luis Darío Molodezky

Puede ser una imagen de fútbol, fútbol y texto que dice "chapay"

HECTOR «CHICHE» FRESCHI

Héctor Luis «Chiche» Freschi (nacido en Resistencia, Chaco, el 22 de mayo de 1911 y fallecido el 18 de julio de 1993) fue un histórico arquero argentino. Es recordado por ser el primer futbolista nacido en la provincia del Chaco en disputar una Copa del Mundo, al ser el guardameta titular de la Selección Argentina en el Mundial de Italia 1934.
Trayectoria en el Club Atlético Sarmiento
  • Inicios y debut: Comenzó su vínculo con el Club Atlético Sarmiento de Resistencia en 1921.
  • Idolo y vigencia: Desarrolló prácticamente toda su carrera en el «Decano» chaqueño, obteniendo su primer título oficial en 1925 y alcanzando un total de diez consagraciones en la Liga Chaqueña hasta su retiro en 1947.
  • Características: Se destacó por su gran estatura (1,85 m), seguridad bajo los tres palos y liderazgo en el campo.
El hito en la Selección Argentina (Italia 1934)
  • Convocatoria histórica: Debido a un conflicto entre los clubes de la Asociación Amateur y el profesionalismo, la AFA presentó un plantel completamente amateur integrado por futbolistas del interior del país para el Mundial de Italia 1934. Las notables actuaciones de Freschi en la Liga Chaqueña llamaron la atención del entrenador italoargentino Filippo (Felice) Pascucci, quien lo convocó.
  • Titularidad mundialista: Fue el arquero titular en el único encuentro que disputó la Albiceleste en aquel torneo, la derrota por 3-2 ante Suecia el 27 de mayo de 1934 en Bolonia, resultado que significó la eliminación directa bajo el sistema de competición de la época. 
Vida posterior y legado
  • Vínculo con el deporte local: Tras colgar los guantes en Sarmiento, siguió ligado al fútbol regional como árbitro durante dos décadas y presidió la Liga del Norte tras radicarse en General San Martín. [1, 2]
  • Reconocimiento: Su figura es honrada como un pilar fundacional del deporte en el norte argentino y el primer gran embajador futbolístico de la provincia chaqueña en la máxima cita orbital.

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