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A 14 años de su partida
El 2 de octubre de 2011 falleció Manuel Antonio “Jackie” Silva, querido y respetado referente del automovilismo chaqueño. Su figura, entrañable y apasionada, sigue siendo recordada tanto por su familia como por el mundo motor de la región y del país.
Pasión y orígenes
El “Gringo” Silva, como también lo llamaban, comenzó su vínculo con los fierros como piloto en el zonal, primero con un DKW y luego con un Fiat 128 de la clase B de la Federación 7. Pronto se convirtió en preparador, formando una poderosa escudería por la que pasaron pilotos como Juan Carlos Kesqui, Daniel Sgroppo, Héctor “Toto” García, Miguel Giuliano y Gustavo Ameri.
Su estilo era inconfundible: autos rápidos y confiables, pero también cuidados hasta en la estética. Esa conjunción de rendimiento y belleza lo distinguió en las pistas chaqueñas.

El padre del “Pato”
Más allá de su propia trayectoria, Jackie fue quien inculcó la pasión por el automovilismo a su hijo, Juan Manuel “Pato” Silva. Juntos comenzaron en la Fórmula Renault Argentina a inicios de los ’90, viajando en una casilla rodante desde Resistencia a cada circuito. Allí, en la ruta, se forjaron aprendizajes y silencios, festejos y tristezas.
El campeonato de 1993, logrado frente a Guillermo Ortelli, fue uno de los hitos fundacionales de esa sociedad entre padre e hijo. A partir de allí, el “Pato” se convirtió en embajador del Chaco en el automovilismo nacional, y Jackie estuvo siempre cerca.
Logros compartidos
Aunque no pudo estar en todos los momentos, Jackie celebró junto a su hijo los grandes hitos:
- El TC2000 de 1999, con festejo íntimo en Resistencia.
- El campeonato de Turismo Carretera 2005, donde fue parte del JP Racing, velando por la seguridad y los motores del Ford campeón.
El abrazo entre padre e hijo, bajo la lluvia de festejos, fue también un homenaje a la cultura automovilística del Chaco.

Legado y memoria
En sus últimos años, la enfermedad le impidió acompañar con la misma intensidad, pero cada aparición suya en un autódromo era recibida con alegría por colegas y amigos. Falleció un domingo, el día que mejor lo representaba: el día de las carreras.
Su recuerdo está marcado por la honestidad, el trabajo, la pasión y el amor familiar. Fue esposo de Graciela Aparicio y padre de María Graciela y Juan Manuel, a quienes transmitió sus valores.
Jackie Silva fue más que un preparador o un mecánico: fue un símbolo del automovilismo chaqueño, un hombre que hizo de su vida un taller de sueños sobre ruedas, y que hoy sigue siendo homenajeado cada vez que un motor se enciende en la región.

LUIS DARIO MOLODEZKY




