
El 3 de octubre de 2012 debía ser una jornada histórica para el fútbol chaqueño. Por primera vez, el seleccionado de Brasil llegaba a Resistencia para disputar el Superclásico de las Américas ante la Argentina de Alejandro Sabella. En la previa, el escenario era de fiesta: más de 20 mil almas colmaron el Estadio Centenario del Club Sarmiento, la ciudad estaba convulsionada y todos aguardaban ver en acción a figuras como Neymar, entonces una promesa en ascenso, frente a la Albiceleste.
Pero la ilusión se transformó en frustración. Minutos antes del inicio del encuentro, un misterioso apagón en tres torres de iluminación dejó el estadio en penumbras. Lo que parecía un desperfecto técnico menor terminó en una suspensión que privó a miles de hinchas de vivir un partido inolvidable.

Las dudas
El gobierno provincial y los organizadores señalaron como causa la pérdida de aislación en un cable de una torre de iluminación, que provocó fallas irreparables en el sistema eléctrico. Incluso se habló de un incendio en una central de asistencia eléctrica, sofocado por bomberos.
Sin embargo, la magnitud del corte alimentó las especulaciones. Hubo quienes mencionaron un posible sabotaje, nunca probado ni descartado. Otros apuntaron a deficiencias en los materiales utilizados en la instalación eléctrica. Las investigaciones prometidas jamás arrojaron resultados concluyentes.
La espera y la suspensión
Durante más de una hora, jugadores y árbitros esperaron en el campo y luego en los vestuarios. El árbitro chileno Enrique Osses fue contundente: “No se veía del todo bien, consulté con los arqueros y me dijeron que no tenían visibilidad. Nadie nos garantizaba que la luz volviera, por eso suspendimos”.
La AFA intentó reprogramar el partido para el día siguiente, pero la delegación brasileña se negó por cuestiones de calendario. El público, indignado, terminó retirándose con el sabor amargo de una oportunidad perdida. Una semana después comenzó la devolución de las entradas.

Voces y repercusiones
El entrenador argentino, Alejandro Sabella, se mostró dolido: “Había ganas de jugar y la gente tenía mucha ilusión”. El capitán argentino, Sebastián Domínguez, lo resumió como un hecho “insólito”.
Desde el lado brasileño, el DT Mano Menezes fue crítico: “Dos potencias no pueden quedarse sin jugar por un problema como éste. Son cuestiones técnicas que deben prevenirse”.

Política y polémica
El apagón también encendió chispas políticas. El entonces gobernador Jorge Capitanich, presidente del Club Sarmiento, quedó en el ojo de la tormenta. La intendenta de Resistencia, Aída Ayala, responsabilizó al gobierno provincial por no haber garantizado el espectáculo. El episodio se transformó en un escándalo que trascendió lo deportivo. Hablan de una misteriosa visita al tablero de las torres en horas de la siesta previa al partido.
Una noche para el olvido
El Superclásico de las Américas que debía consagrar al Chaco como plaza internacional terminó siendo recordado como el partido que nunca se jugó. Un hecho insólito que, más de una década después, todavía se recuerda con la misma pregunta: ¿fue un simple accidente eléctrico o hubo algo más detrás de aquel apagón?
Por LUIS DARIO MOLODEZKY




