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1972: El año en que Regatas empezó a escribir su historia grande en el rugby del Nordeste

 

 

Hay años que quedan grabados para siempre en la memoria de un club. Para el Club de Regatas Resistencia, 1972 no fue simplemente una buena temporada: fue el punto de partida de una identidad rugbística, el momento en que una disciplina joven dentro de la institución comenzó a transformarse en tradición. Ese año, el 23 de septiembre, el primer equipo del club conquistó el título oficial de la Unión de Rugby del Nordeste, logro que marcó el rumbo de todo lo que vendría.

Era una época distinta. El rugby aún no tenía la masividad ni la estructura que años después se consolidaría. Sin embargo, ya se percibía un fervor creciente alrededor de la ovalada. Regatas, con apenas una década de experiencia en el deporte, mostraba una madurez sorprendente. Aquel plantel supo combinar disciplina, entusiasmo y una profunda vocación de crecimiento.

Una campaña casi perfecta

La temporada fue extraordinaria. El conjunto de Villa Río Negro apenas cedió una derrota –ante Cotonar, en la segunda rueda– y un empate frente a Sity. El resto fue un andar firme, sólido, casi imperturbable. Cada encuentro mostraba un equipo que había encontrado su fisonomía y su espíritu competitivo.

Era el fruto de un trabajo silencioso, constante y poco frecuente para esos tiempos: entrenamiento físico planificado, orden táctico y un compromiso colectivo admirable. En ese terreno tuvieron enorme incidencia Héctor Petilé y Hugo Figueroa, responsables de la preparación física del plantel. Sus métodos modernos y su dedicación sin límites lograron elevar el nivel de un grupo que, hasta entonces, sólo se sostenía en el empuje y el entusiasmo.

La posición final en la tabla y las cifras de la campaña hablan por sí solas. Regatas se transformó en referencia, y muchos de sus jugadores alimentaron al seleccionado mayor de la Unión del Nordeste, señal inequívoca de la jerarquía alcanzada.

Un equipo que crecía a la par de una comunidad

Pero aquel logro del ’72 no fue sólo deportivo. Representó también el comienzo de una época en la que la familia regatense se unió alrededor de un grupo de hombres que defendían los colores con pasión. Cada triunfo levantaba el ánimo del barrio y de la institución; cada viaje, cada clásico, cada tercer tiempo fortalecía un sentido de pertenencia que se volvía contagioso.

El rugby, que había nacido casi como una aventura dentro del club, comenzaba a afirmarse como una disciplina con identidad propia. Su crecimiento era tal que por momentos, como recuerda la crónica de la época, resultaba difícil contener el entusiasmo de dirigentes, socios y simpatizantes que se multiplicaban alrededor de la cancha.

Los partidos que quedaron para siempre

La campaña merece ser recordada en detalle. En los duelos oficiales, Regatas mostró una superioridad contundente:

  • Regatas 5 – Aguará 4
  • Regatas 30 – CUC 0
  • Regatas 10 – Sypucy 3
  • Regatas 7 – Taraguy 0
  • Regatas 6 – Silos 6
  • Regatas 47 – CUC 0

Y en los encuentros reglamentarios, siguió marcando diferencias:

  • Regatas 5 – Mitre 22
  • Regatas 17 – Cotton 11
  • Regatas 21 – Universidad 9
  • Regatas 30 – Taraguy 7

Más allá de los números, lo que quedó grabado es el estilo: orden defensivo, rigor físico, entrega total y una convicción que trascendía los límites de cada partido.

Un legado que aún perdura

Hoy, al mirar hacia atrás, aquella campaña de 1972 aparece como una bisagra. El club, que ya era reconocido por su actividad náutica, comenzaba a hacerse un nombre en el rugby. Y esa afirmación no fue fruto del azar: fue el resultado de una generación comprometida, de dirigentes visionarios y de preparadores que entendieron que el futuro sólo podía construirse con trabajo y humildad.

Muchos de aquellos pioneros ya no están, otros siguen ligados al club de una u otra forma. Pero todos dejaron una huella. Y el rugby chaqueño, que desde entonces creció en competitividad y en número de instituciones, reconoce en aquel Regatas campeón una de las raíces de su desarrollo moderno.

Cincuenta años después, el recuerdo sigue vivo. Porque hay campañas que no se explican solamente en sus resultados, sino en la manera en que moldean la identidad de un club y de una provincia.

Y esa, la del Regatas 1972, fue una de ellas.

1972 / Regatas Resistencia se consagra campeón oficial de la Unión de Rugby del Nordeste, tras vencer en el último partido de Taraguy por 30 a 4. El plantel estuvo integrado por Daniel Riera, Edgardo Scordo, Torreja Torres, Mario González, Coqui Vidondo, Horacio Raies, Armando Scordo, Roberto Ayala, Roberto Parodi, Roberto González, Carlos Castelán, Alfredo Fernández, Elio Brizuela (capitán), Máximo Freschi y Tito Zalazar

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