
Una noche que marcó un antes y un después en el deporte chaqueño
por LUIS DARIO MOLODEZKY
Este viernes se cumplen 38 años de un hito que trascendió el tiempo y quedó grabado en la memoria deportiva del Chaco. Fue en 1987, durante la sexta edición de la Fiesta Anual del Deporte, cuando el Círculo de Periodistas Deportivos del Chaco instauró por primera vez la distinción al Deportista del Año, un reconocimiento que a partir de entonces se convertiría en el símbolo máximo del mérito deportivo provincial. El honor recayó en la atleta Carolina Alejandra Gutiérrez.
Aquella noche inolvidable reunió a más de 500 personas en el Centro Deportivo Don Bosco, escenario que se vistió de gala para celebrar a los atletas, entrenadores y dirigentes que marcaron el pulso del deporte chaqueño durante la temporada.
La primera en recibir el histórico galardón fue la atleta Carolina Gutiérrez, una figura que ya por entonces irradiaba talento, disciplina y proyección. Su elección como primer Deportista del Año no solo coronó una campaña sobresaliente, sino que abrió un camino que muchas generaciones transitarían luego con orgullo.
Los distinguidos de aquella noche histórica
Junto a la consagración central, la Fiesta del Deporte también reconoció a los mejores en cada una de las disciplinas, en una de las entregas más completas y diversas que se recuerden:
- Ajedrez: Mauricio Dorín
- Atletismo: Carolina Gutiérrez
- Automovilismo: Claudio Gómez Luna
- Básquetbol: Sergio Díaz
- Bochas: Walter Cristaldo
- Boxeo: Roberto Schoning
- Ciclismo: Juan Carlos Cañete
- Dirigente: Rubén Martínez
- Físicoculturismo: Mario Monfardini
- Fútbol: Víctor Gianeschini
- Golf: Eugenio Ramírez
- Hockey: Rafael Ropar
- Homenaje Especial: Miguel Ángel Campos
- Maratón: Horacio Carranza
- Natación: Carolina San Vicente
- Pelota Paleta: Mariano Marín
- Pesca: Carlos Monticelli
- Rugby: Enrique Sanz
- Tenis: Pablo Mañanes
- Tenis de mesa: Miguel Codina
- Tiro: Francisco Camacho
- Vóleibol: Jorge Rocha
Cada uno de ellos representó lo mejor de su disciplina y dio forma a una velada que, con el paso de los años, se convertiría en tradición, identidad y orgullo para todo el deporte provincial.

El día en que se inauguró la pista de solado sintético en el Instituto del d]eporte, con estrellas del atletimo nacional, su hija Paula y amiguitas.
Carolina Alejandra Gutiérrez: la huella imborrable de una atleta chaqueña excepcional
Hay nombres que no solo integran un listado de campeones: quedan guardados en la memoria afectiva de un deporte, en el orgullo silencioso de una provincia y en el corazón de quienes los vieron crecer. Carolina Alejandra Gutiérrez es uno de esos nombres. Una atleta que nació en las pistas del Club de Regatas Resistencia y que, con la guía del profesor Ángel Campos, aprendió a correr con el cuerpo… pero también con el alma.
Desde muy joven, Carolina mostró algo que no se entrena: esa mezcla de determinación y sensibilidad que distingue a los grandes. La adolescente que se lanzaba sobre las vallas o que medía cada centímetro en largo no era solo una promesa: era una competidora feroz, capaz de transformar cada desafío en una oportunidad para superarse.

Con sus hijos de pequeños Juan Pablo y Ana Paula. Gonzalo no se lo ve, porque correteaba por la arena
Los años dorados
Su carrera fue una sucesión de triunfos, pero también de momentos que quedaron grabados más allá de las medallas. Fue campeona en casi todas las categorías en las que compitió: 100 metros con vallas, salto en largo, heptathlon, pentathlon. Cada torneo nacional encontraba a Carolina entre las mejores. Y no solo eso: muchos de sus récords —como el del Campeonato Nacional Juvenil de 100 m con vallas de 1986— siguen aún hoy sin ser superados.
Sus podios se multiplicaron: oros, platas, bronces. Campeona nacional de heptathlon, múltiple campeona juvenil, subcampeonatos, récords que marcaban una generación. Pero detrás de cada título había horas de entrenamiento, más voluntad que recursos, más pasión que comodidades. Eso también la engrandece.

Podio en el Sudamericanno de Chile
Una chaqueña en Sudamérica
El continente también conoció su nombre. Carolina fue campeona sudamericana juvenil en 100 m con vallas y en heptathlon, subcampeona sudamericana mayor y medallista en varias disciplinas. Su versatilidad sorprendía, su competitividad imponía respeto. Y cuando llegó el Mundial Juvenil de 1988, su presencia fue la confirmación de un camino trazado con esfuerzo y talento.
El valor de dejar una huella
Fue récord nacional juvenil de heptathlon y récord nacional Sub-18 en vallas: marcas que la colocaron entre las mejores de la historia argentina y sudamericana. En el Chaco, su nombre todavía encabeza récords provinciales que nadie pudo borrar. Esos números no son solo estadísticas: son la memoria viva de una etapa brillante del atletismo local.
Más que una atleta
Hablar de Carolina es hablar de una joven que creció compitiendo, pero también soñando. Que supo ganar, pero también aprender. Que llevó la camiseta del Chaco y de la Argentina con orgullo, y que todavía hoy inspira a quienes empiezan a correr en las mismas pistas donde ella dio sus primeros pasos.
Su historia es un recordatorio de que los grandes atletas no se definen solo por sus marcas, sino por el modo en que elevan a quienes vienen detrás. Carolina Alejandra Gutiérrez lo hizo: con talento, con humildad y con una fuerza interior que sigue intacta en el recuerdo de todos.

Los atletas chaqueños junto a Carolina y el profesor Miguel Angel Campos
Dominio en el ámbito nacional
A nivel argentino, Gutiérrez alcanzó una cosecha admirable. Fue:
- Campeona Nacional de Heptathlon Mayores (1991).
- Tres veces campeona nacional juvenil de 100 m con vallas (1986, 1987 y 1988).
- Bicampeona nacional juvenil de Heptathlon (1987 y 1988).
- Campeona nacional de Pentathlon Menores (1985).
A ello se suman múltiples podios:
- Subcampeona nacional en 100 m con vallas Mayores (1987), Heptathlon Mayores (1987) y Salto en Largo Juvenil (1986).
- Medallas de bronce en Heptathlon Mayores (1990), Salto en Largo Juvenil (1985), 200 m Juveniles (1986), 200 m Menores (1984) y 80 m con vallas Menores (1985).
También dejó récords de peso histórico:
- Récord del Campeonato Nacional Juvenil de 100 m con vallas (1986), aún vigente.
- Récords del Campeonato Nacional Juvenil de Heptathlon (1987 y 1988).
Protagonista en Sudamérica
Carolina también brilló en la esfera internacional, donde su nombre se hizo habitual en los podios sudamericanos.
Fue:
- Cuatro veces campeona sudamericana juvenil, en 100 m con vallas (1986 y 1987) y en Heptathlon (1987 y 1988).
- Subcampeona sudamericana mayor de 100 m con vallas (1987).
- Medallista de bronce sudamericana en Heptathlon Mayores (1987), Salto en Largo Juvenil (1986 y 1988) y 100 m con vallas Juvenil (1988).
- Quinta en salto en largo en el Sudamericano de Mayores 1987.
Además, representó al país en el Campeonato Mundial Juvenil de 1988, compitiendo en las series de 100 m con vallas.

Carolina Gutiérrez en la Fiesta del Deporte donde fue consagrada, junto a su profesor histórico, Miguel Angel Campos
Récords que marcaron una época
Gutiérrez fue Récord Nacional Juvenil de Heptathlon, con 4.884 puntos, y Récord Nacional Sub-18 de 100 m con vallas con cronometraje manual (14,0”). Este último rendimiento la ubicó entre las mejores vallistas del continente:
- 3ª en el ranking argentino permanente absoluto.
- 10ª en el ranking sudamericano permanente absoluto.
En el ámbito provincial, su dominio fue total, con récords en:
- 100 m llanos (manual 12,2” – electrónico 12,46”).
- 200 m llanos (25,59” e).
- 100 m con vallas (14,0” y 14,28” e).
- Salto en largo (5,66 m y 5,87 m con viento).
- Lanzamiento de bala (11,36 m).
- Heptathlon.
Una atleta completa, una carrera extraordinaria
La trayectoria de Carolina Alejandra Gutiérrez es ejemplo de excelencia, disciplina y talento. Su paso por las pistas dejó récords, títulos y una huella profunda en la historia deportiva del Chaco. Fue, sin dudas, una de las atletas más completas de su generación y un orgullo para el atletismo argentino.

Gonzalo y Juan Pablo, los hijos basquetbolistas de Carolina
Carolina Alejandra Gutiérrez: la fuerza de una atleta que nunca dejó de creer
Hay nombres que no solo integran un listado de campeones: quedan guardados en la memoria afectiva de un deporte, en el orgullo silencioso de una provincia y en el corazón de quienes los vieron crecer. Carolina Alejandra Gutiérrez es uno de esos nombres. Una atleta que nació en las pistas del Club de Regatas Resistencia y que, con la guía del profesor Ángel Campos, aprendió a correr con el cuerpo… pero también con el alma.
Desde muy joven, Carolina mostró algo que no se entrena: esa mezcla de determinación y sensibilidad que distingue a los grandes. La adolescente que se lanzaba sobre las vallas o que medía cada centímetro en largo no era solo una promesa: era una competidora feroz, capaz de transformar cada desafío en una oportunidad para superarse.
Jorge Pablo Corbalán
La familia deportiva
Carolina Alejandra Gutiérrez fue una gran atleta. Luego de dejar el deporte para terminar su carrera de médica que lleva ejerciendo hace 30 años, se casó con otro deportista, Jorge Pablo Corbalán. De esa unión nacieron tres hijos, todos amantes de la actividad deportiva. Así, Juan Pablo y Gonzalo surgidos de las entrañas del club Villa San Martín, igual que toda la familia Corbalán, son jugadores de élite. El más grande actualmente milita en Regatas Corrientes luego de un amplio recorrido, mientras que el más chico estuvo en el básquetbol universitario de EE.UU., Burgos de España y hoy es titular de la Selección Argentina. La niña, hoy arquitecta, Anita, fue una atleta de gran proyección, pero una lesión la alejó de las pistas. Los tres, además, son nietos bisnietos de un emblema del Chaco deportivo, don Remigio Borque.
por LUIS DARIO MOLODEZKY
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