Automovilismo

Fórmula 1: Renault se va y se lo extrañará

Renault se despide un grande que dejó huella en la Máxima. La marca francesa fabricó sus últimos motores este 2025, justamente para Alpine y Franco Colapinto, y le puso fin a su histórica producción de unidades de potencia.

El 2025 que se despide con sus últimos suspiros se llevará un pedazo de historia grande de la Fórmula 1. Quienes siguen a la Máxima desde siempre habrán vivido este año con la conciencia nostálgica, pero estarán también quienes fueron sorprendidos con el adiós: esta temporada que se va fue la última de Renault como fabricante de motores en el Gran Circo, tras casi medio siglo de historia dándole potencia a grandes monoplazas de la máxima categoría del automovilismo mundial. Con el cese de producción de motores de las instalaciones de Viry-Châtillon, el 2026 comenzará una nueva era sin una firma que supo motorizar a recordados autos y campeones y que, antes de que termine el año, merece un repaso a modo de nostálgica despedida.

Un ingreso a pura vanguardia

Renault ingresó a la Fórmula 1 en 1977, como equipo y fabricante de motores, y lo hizo a lo grande. Aunque aquel no fue un gran primer año, la firma francesa entró a la Máxima a pura vanguardia y los años le darían la razón: Renault se sumó a la temporada en el Gran Premio de Gran Bretaña y sorprendió al paddock con el primer motor turbo de la historia de la Fórmula 1, una tecnología que revolucionó el automovilismo y es una pieza clave de la era híbrida actual del Gran Circo. El fabricante que este año se despide quedará eternamente en el recuerdo por su estreno con el RS01, el monoplaza que cambió para siempre la historia de las unidades de potencia de la Fórmula 1 con la introducción del turbocompresor, un dispositivo técnico que aprovecha la energía residual del escape y la usa para impulsar el sistema del motor haciendo circular el aire a través del cilindro.

Aquel Renault RS01, entonces apodado “Tetera Amarilla” por sus problemas técnicos de los comienzos (siempre estaba humeando), debutó entonces en Silverstone en 1977 en manos del francés Jean-Pierre Jabouille y, a pesar de no completar aquella carrera (giró 16 vueltas), evidenció la valentía del fabricante francés al convertirse en el primer auto de la Fórmula 1 en estar propulsado por un motor turboalimentado. Su compatriota Alain Prost, cuatro veces campeón del mundo, comenzó su carrera en aquellos años y se acuerda de las risotadas que generó el ahora mítico RS01. “Cuando Renault presentó el primer motor turbo, todo el mundo se reía, sobre todo en Inglaterra. El motor turbo era muy diferente a otros motores: tenía más potencia, pero el peso del auto era mucho mayor. Estábamos aprendiendo constantemente, el equipo adquiría cada vez más experiencia y mucha curiosidad, trabajando muy de cerca con los ingenieros. Realmente me encantaba”, recordó hace unos años Prost -en diálogo con CNN-, piloto que ganó dos de sus cuatro títulos mundiales con esa incipiente tecnología.

Luego de varios abandonos en esos tiempos originarios del motor turbo, Renault fue afinando su tecnología y, con el perfeccionamiento de sus trabajadores en las históricas instalaciones fabriles de Viry-Châtillon (la base exclusiva de Renault para el diseño y creación de sus motores), finalmente tuvo su primera gran alegría el 1 de julio de 1979. Aquel día, Jabouille ganó el Gran Premio de Francia -todo un guiño del destino- escoltado por la Ferrari de Gilles Villeneuve, que al igual que el resto de la grilla todavía utilizaba la vieja tecnología del llamado motor atmosférico. A Renault le costó dinero, tiempo y varias frustraciones deportivas, pero finalmente logró imponer la novedad de su unidad de potencia en los ‘80 y, para 1985, ya tenía a Lotus, Tyrrell y Ligier entre sus equipos clientes de la Máxima.

Títulos y paradojas

La Fórmula 1 también tiene, como la vida, sus paradojas. Y así fue que, con su tecnología de avanzada, los motores Renault no lograron conquistar ningún título. La prohibición de los motores turbo en la categoría durante 25 años (del ’89 al 2013) seguramente tuvo mucho que ver, aunque curiosamente el fabricante francés cosechó sus 23 títulos históricos en ese período (12 de constructores y 11 de pilotos).

El primer motor de Renault que conquistó un campeonato mundial de la Fórmula 1 fue el de 1992, cuando Nigel Mansell se consagró con la escudería Williams. El año siguiente Prost conquistó su cuarto título (también con Williams) y, con tres coronaciones más en aquellos ‘90 de la mano de unidades de potencia Renault, quedó claro el dominio del fabricante francés por aquellos años. Los títulos de Damon Hill en 1996 y de Jacques Villeneuve en 1997 antecedieron a la épica de Michael Schumacher, quien también fue parte de la historia gloriosa de Renault, cuyo motor de 1995 le permitió al alemán ganar el campeonato aquel año junto a Benetton.

Las conquistas más importantes de la historia de la marca francesa, sin embargo, posiblemente sean las de la década que inauguró el actual milenio. De la mano del español Fernando Alonso, Renault se consagró campeón tanto de pilotos como de constructores en 2005 y 2006, sus únicos títulos como equipo en la historia de la Máxima. Las coronas que sellaron el rugido de Renault con gloriosas celebraciones en la historia de la Fórmula 1 concluyeron en el dorado ciclo 2010-2013, con los primeros títulos de Red Bull y el histórico tetracampeonato de Sebastian Vettel.

El adiós de un grande

Entre sus últimos honores, Renault podrá decir que motorizó las primeras temporadas en la Fórmula 1 del tetracampeón Max Verstappen (en 2015, con Toro Rosso) y de Lando Norris, actual campeón de la categoría (en 2019 y 2020, con McLaren). Desde la temporada siguiente y hasta esta despedida, el fabricante francés ya no tuvo clientes dentro del paddock que eligieran su unidad de potencia y la produjo exclusivamente para Alpine, que hizo su estreno en la Máxima en aquel 2021. Ese año, justamente, también fue el de la última victoria que un motor Renault registró en la historia de la Fórmula 1.

La historia quiso que sea justamente un francés, Esteban Ocon, el que firmase ese último triunfo de Renault. Y el nacido en 1996 lo hizo a lo grande: cruzó primero la bandera a cuadros en el Gran Premio de Hungría, ¡tras haber largado octavo!, en una emocionante carrera en la que el hombre de Alpine consiguió liderar luego de un choque múltiple en el primer giro y una mala estrategia de Mercedes que perjudicó al poleman Lewis Hamilton. La última victoria de una unidad de potencia de Renault fue, también, la primera de Ocon en su historia en la Fórmula 1.

Desde aquel estreno de un motor Renault en 1977 a este último Gran Premio de Abu Dhabi, la marca francesa hizo historia en la Fórmula 1 con sus unidades de potencia, conquistando con ellas 507 podios (178 de los cuales fueron victorias), 216 pole positions y 190 vueltas rápidas, además de los 23 títulos ya mencionados y la vanguardia técnica que revolucionó a la Máxima para siempre. Como piloto de Alpine en este 2025, Franco Colapinto tuvo el honor de sumar su nombre y la bandera argentina a esta dorada historia de potencia y rugidos franceses que la Fórmula 1 despide y, en el mismo gesto, ya empieza a extrañar.

Malva Marani Por Malva Marani Página 12

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