
El Chaco dio grandes jugadores de básquetbol, pero ninguno alcanzó la dimensión deportiva, humana y simbólica de Carlos Ernesto Lutringer. “Carlucho”, como lo bautizó para siempre el afecto popular, fue mucho más que un jugador excepcional: fue el rostro del básquet chaqueño proyectado al país y al mundo.
POR LUIS DARIO MOLODEZKY ![]()
Nacido en Resistencia el 24 de julio de 1938, Lutringer dejó una huella indeleble en el deporte nacional antes de partir prematuramente, el 24 de enero de 1986, con apenas 47 años. A casi cuatro décadas de su fallecimiento, su figura sigue siendo referencia obligada cada vez que se habla de básquet en el Chaco.

El jugador que lo hacía todo
Malabarista de la pelota, organizador nato, intuitivo y veloz, Carlucho fue el jugador más completo que dio el básquetbol chaqueño. Surgido del Club Villa San Martín, defendió los colores del Seleccionado del Chaco durante más de una década y alcanzó la cúspide al integrar la Selección Argentina, con la que disputó tres Campeonatos Sudamericanos consecutivos y un Mundial.
Su consagración definitiva llegó en Lima 1963, cuando fue capitán del seleccionado argentino, compartiendo plantel con figuras históricas del básquet nacional. “Apto para todo servicio”, lo definió la revista El Gráfico, que ya desde fines de los años ‘50 advertía que el Chaco tenía en Lutringer a una de las grandes revelaciones del país.

Presencia internacional
Lutringer fue parte del IV Campeonato Mundial de Básquetbol de 1963, disputado en Brasil. Jugó los ocho partidos del torneo y dejó una imagen de jerarquía, liderazgo y temple. La prensa lo describía como “una de las cumbres del básquet”, destacando su inteligencia táctica, agilidad mental y sentido de equipo.
Entre 1957 y 1971 participó en doce Campeonatos Argentinos representando al Chaco, siendo siempre el barómetro del equipo. Su camiseta número 4 se volvió emblemática.

Del parquet al banco
Tras su retiro como jugador, Carlucho continuó ligado al básquet como director técnico, con pasos por Hindú de Resistencia, Don Orione de Barranqueras y Cosecha, en los inicios de la Liga Nacional. Fue uno de los primeros entrenadores en advertir el potencial extraordinario del gigante Jorge González, con una honestidad profesional que lo distinguió siempre.

El adiós temprano
Carlos Lutringer falleció en Buenos Aires tras sufrir un aneurisma. Sus restos fueron velados en Villa San Martín, el club de su vida, y descansan en el cementerio San Francisco Solano de Resistencia. La despedida fue la de un pueblo entero que sentía haber perdido una parte de su historia deportiva.
En 1994, la Municipalidad de Resistencia inmortalizó su nombre al designar una calle en el barrio Jardín Barberán, como reconocimiento a quien trascendió los límites de la provincia.
“Su nombre era sinónimo de básquetbol”, tituló entonces Crónica. Y no exageró.
Porque hablar de básquet en el Chaco, ayer y hoy, es hablar de Carlos Ernesto Lutringer. El más grande de todos los tiempos.

Carlos Ernesto Lutringer (1938–1986)
Jugador del Club Villa San Martín, Seleccionado del Chaco y Selección Argentina. Capitán nacional en el Sudamericano de Lima 1963. Director técnico y referente absoluto del básquet chaqueño.
Fuentes: Hombres y Mujeres que Hicieron Chaco (Lidia Polich de Calvo) · Webasketball (Osvaldo Ricardo Orcacitas)
Producción: Luis Darío Molodezky

Epígrafe portada: Wilfredo Simoni, Héctor Simoni, Jorge Mac Donald, Carlos Lutringer, Néstor Carlen y Oscar Caeco Valussi; Edgardo Mito Outeriño, Pablo Lischuk, Heriberto Sánchez, Osvaldo Carlen, Ernesto Roig y César Pichín Centanaro.





