Sport NEA

Isidro Luis Dalmasso: la vocación de dirigente al servicio del club y de Santa Sylvina

Foto portada: Isidro Luis Dalmasso en una entrevista en Chaco TV con luis Darío Molodezky. Foto Jorge Monzón
Hay nombres que no se borran del registro íntimo de los pueblos. Nombres que quedan asociados a instituciones, a gestos silenciosos, a decisiones tomadas cuando todo parecía cuesta arriba. Isidro Luis Dalmasso es uno de ellos. Hoy se cumplen 5 años de su partida. Había nacido el 15 de mayo 1936.

Por Luis Darío Molodezky

Este 26 de enero se cumplen 5 años de su fallecimiento, ocurrido en 2021. Y el recuerdo vuelve con fuerza, porque hablar de Dalmasso es hablar del Club Comercio de Santa Sylvina, pero también de una forma de entender la vida: la del servicio, la del compromiso y la de la construcción colectiva.

Cuando el club Comercio celebró, aquel 27 de mayo, sus primeros 75 años de vida, la emoción atravesó cada rincón de la institución. Allí estaba él, testigo y protagonista de casi medio siglo de historia. Habían pasado 47 años desde aquel 18 de mayo de 1970 en el que, casi por casualidad, ingresó a una reunión que cambiaría para siempre el destino del club… y también el suyo.

Llegado desde San Justo, Santa Fe, Dalmasso recaló en Santa Sylvina un 29 de junio de 1963, día de San Pedro y San Pablo. Venía de una vida marcada por los vaivenes económicos: había sido empresario en el sur del país, lo había perdido todo y, junto a su esposa, desempolvó los títulos de maestro para empezar de nuevo.
El Chaco, con su calor intenso y su crudeza, lo atrapó para siempre.

Dalmasso, la vocación del dirigente | Diario Norte

“Llegamos por tres meses”, recordaba en aquel extenso diálogo, el último que concedió. Pero Santa Sylvina, aun sin luz, sin caminos y sumida en la pobreza, terminó siendo el lugar donde decidió quedarse para siempre. Allí formó familia, desarrolló su vocación docente —hasta llegar a director regional— y comenzó a tejer un vínculo profundo con la comunidad.

Su llegada al club Comercio no fue planificada. De hecho, en un principio se vinculó con la institución rival, Cultural. Comercio estaba prácticamente desaparecido: deudas, un terreno sin escriturar, instalaciones precarias y una masa societaria adormecida. Sin embargo, algo se encendió cuando supo que iban a echar al cantinero, su amigo. Sin ser socio, sin pertenecer a ningún sector, decidió “defender a Comercio”.

Aquella tarde de 1970 fue recibido con desconfianza. “¿Y usted qué hace acá, intruso?”, le dijeron. Respondió con lo único que tenía: trabajo y convicción. Fue secretario durante una breve etapa de reorganización y, poco después, presidente. Permaneció 38 años al frente del club, para luego ser designado presidente vitalicio.

Desde allí impulsó una transformación que hoy parece impensada sin su figura. Comercio pasó de la agonía a convertirse en una de las instituciones sociales y deportivas más importantes del Chaco. Catorce disciplinas en actividad, delegaciones viajando cada semana por el país, dos gimnasios de gran nivel, estadio moderno, predios de más de 40 hectáreas, piletas, canchas, kartódromo y proyectos que nunca se detuvieron.

“Las grandes cosas no se hacen solos —decía—. No es solo el que va sobre el arado, sino los que tiran de él”. Esa frase sintetiza su filosofía: trabajo colectivo, seriedad y respeto.

El Bingo de Comercio fue otro hito. Una apuesta audaz, bien gestionada, que permitió un crecimiento económico inédito. Sorteos finales que convocan a decenas de miles de personas, artistas de primer nivel y una proyección nacional que puso a Santa Sylvina en el mapa.

Pero por encima de las obras y los números, Dalmasso defendió siempre una idea simple y profunda: el club como espacio de integración. “No preguntamos religión, política ni color de piel. La única condición es ser buena gente”, afirmaba.

Dalmasso, la vocación del dirigente | Diario Norte

Amaba los detalles: plantó personalmente casi 3.000 árboles en el predio; soñó durante 25 años con la pileta que hoy es orgullo regional; pensó viviendas, deportes alternativos, espacios para todos. Nunca dejó de imaginar el futuro.

También hubo frustraciones, como no haber podido asumir la presidencia del Consejo de Educación pese a contar con aval legislativo. Pero jamás se detuvo en la queja. Siguió construyendo desde el lugar que eligió.

Su mayor orgullo fue la familia: su esposa Matilde Eva Camila Bargero, sus hijos, sus nietos, todos formados en el estudio y el trabajo, reflejo de los valores que predicó con el ejemplo.

Hoy, a la distancia, Isidro Luis Dalmasso sigue presente en cada rincón del club Comercio, en cada árbol, en cada cancha, en cada socio que encuentra allí un lugar de pertenencia.
Su legado no está solo en las instalaciones, sino en la identidad de Santa Sylvina.

Porque hay dirigentes que ocupan cargos. Y hay otros, como Dalmasso, que ocupan un lugar definitivo en la historia.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba