HISTORIASSport NEA

Doctor Francisco Márcico Prieto: la huella imborrable de una vida al servicio del deporte

27-01-2026

 

A seis años de su fallecimiento, el recuerdo del doctor Francisco Márcico Prieto sigue vivo, firme y presente en la memoria de quienes compartieron con él el ejercicio profesional, la amistad, la vida cotidiana y el compromiso con la comunidad. El tiempo no logró borrar su huella; por el contrario, la reafirmó. Porque hay personas cuya ausencia se transforma en legado.

 

POR LUIS DARIO MOLODEZKY

No solo fue el médico en la histórica primera participación del negro en el Naciona 1967, sino que fue el facultativo que acompañó al plantel de la Liga Chaqueña de Fútbol en el histórico logro del Campeonato Argentino en Mendoza en el año 1968.

Hablar del doctor Prieto es evocar una forma de ejercer la medicina que hoy resulta ejemplar. Su vocación no se limitó nunca al diagnóstico o al tratamiento clínico: entendió la salud como un acto profundamente humano, donde la escucha, la palabra justa y la cercanía eran tan importantes como el conocimiento científico. Para él, cada paciente era una persona con nombre, historia y contexto, nunca un número ni un trámite.

Durante décadas, Francisco Márcico Prieto desarrolló su labor con una ética inquebrantable, marcada por la responsabilidad, el respeto y una dedicación que trascendía horarios y obligaciones formales. Fue médico en el sentido más amplio del término: comprometido, presente y confiable. En cada consulta dejaba algo más que una indicación; dejaba tranquilidad, contención y la certeza de haber sido atendido con genuino interés.

Recibiendo un reconocmiento del Círculo de Periodsitas Deportivos del Chaco

No solo fue el médico en la histórica primera participación del negro en el Nacional 1967, sino que fue el facultativo que acompañó al plantel de la Liga Chaqueña de Fútbol en el histórico logro del Campeonato Argentino en Mendoza en el año 1968.

Su amor fue por Chaco For Ever y la medicina. Sin embargo, atendía a pacientes que lo necesitaban de todos los clubes. Siempre prestó. Fue el primero en hacer una artroscopia en Resistencia, acompañado por su hijo, el doctor Carlos Márcico. El paciente fue el destacado basquetbolista Marcelo Pláceres.

Sus colegas lo recuerdan como un profesional sólido, estudioso y prudente, siempre dispuesto a compartir saberes y a colaborar. Nunca buscó destacarse ni ocupar lugares de privilegio. Su prestigio fue consecuencia natural de su conducta, de su coherencia y de una trayectoria construida sin estridencias, pero con enorme consistencia.

Historicos de For Ever, el doctor Francisco Márcico Prieto y Edualdo Garayo, preparado físico.

Más allá de su rol en la salud, el doctor Prieto fue un hombre profundamente ligado a su comunidad. Participó activamente en espacios sociales e institucionales, convencido de que el bienestar colectivo se construye con compromiso, presencia y responsabilidad cívica. Supo entender las problemáticas sociales de su entorno y acompañarlas desde su lugar, con sensibilidad y vocación de servicio.

Quienes lo conocieron en el trato cotidiano destacan su sencillez, su calidez y su trato respetuoso. Tenía la virtud de generar confianza, de escuchar sin juzgar y de aconsejar sin imponer. Era de esos profesionales que dejan marca no solo por lo que saben, sino por cómo son.

Eudaldo Garayo prepardor físico, José Lestani director técnico y Francisco Márcico Prieto médico de Chaco For Ever en la década del 70

El 26 de enero de 2020 marcó una fecha dolorosa para su familia, sus amigos, sus pacientes y toda la comunidad que lo reconocía como un referente. Su partida dejó un vacío difícil de llenar, pero también una enseñanza profunda: la de vivir y ejercer una profesión con honestidad, compromiso y humanidad.

A seis años de su fallecimiento, recordar al doctor Francisco Márcico Prieto no es un gesto protocolar ni un simple acto de memoria. Es un ejercicio de gratitud. Es poner en valor una vida dedicada al servicio, al cuidado del otro y al respeto por la dignidad humana.

Su legado permanece en cada historia compartida, en cada recuerdo agradecido, en cada enseñanza transmitida a nuevas generaciones de profesionales. Porque hay hombres que, aun en la ausencia, siguen estando presentes. Y el doctor Francisco Márcico Prieto es, sin dudas, uno de ellos.

POR LUIS DARIO MOLODEZKY

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba