
Julián “Pocho” Ramírez, el hombre que hizo del básquet una causa colectiva
Puerto Tirol amaneció más silencioso el 26 de enero de 2026. A los 85 años falleció en Resistencia Julián “Pocho” Ramírez, nacido el 29 de enero de 1940, y con él se fue una parte entrañable de la historia deportiva y social de la localidad industrial. Pero su nombre —ligado para siempre al Club Tiro Federal— seguirá rebotando como una pelota naranja en cada rincón del pueblo.
Pocho fue jugador, entrenador y dirigente. Fue, sobre todo, un constructor. De clubes, de equipos, de generaciones. En el legendario Tiro Federal “Gobernador E. Luzuriaga” dejó su huella en cada etapa: defendió la camiseta como jugador, condujo como técnico y sostuvo como presidente los destinos de la institución. En 1973 integró el plantel que logró el ascenso en la Asociación de Básquet de Resistencia (ABR), una conquista que aún hoy se recuerda como una de las páginas doradas del deporte tirolense.
Aquellos años setenta tenían algo especial. El Tiro Federal recorría el interior chaqueño —Makallé, La Escondida, Quitilipi, Sáenz Peña, Las Breñas, Pinedo— llevando el básquet como bandera. A Las Breñas y Pinedo viajaban junto a Independiente Tirol, que trasladaba el fútbol. Las canchas se llenaban. No había televisión en la región y el espectáculo era el deporte mismo: comunidad, encuentro, pertenencia.

Como entrenador de divisiones formativas, Pocho se coronó campeón en mini básquet en torneos organizados por la Federación Chaqueña, y también condujo infantiles y cadetes. Entendía que el futuro del club estaba en los chicos. Su obsesión era que ningún pibe se quedara sin jugar.
Hay historias que explican una vida mejor que cualquier discurso. La noche en que el Tiro debía enfrentar a Don Orione en Barranqueras, con chances concretas de ascender a Primera “A”, el plantel estaba diezmado. Pocho invitó a jugar a “Ubi” Ramírez, recién llegado de Buenos Aires. “No tengo zapatillas”, le dijo. “Jugá con mis botas de trabajo”, respondió Pocho. Ubi aceptó, fue figura y el Tiro logró el primer ascenso de su historia. Esa escena resume su carácter: generoso, práctico, decidido a no dejar pasar la oportunidad.

Campeones de la Primera «B», año 1973:Parados: Romero, Ramírez, Lind, Alfonzo, Oviedo, Motter. Hincados: Alfonzo, Rivero, Villarreal, Dellamea, Ramírez
Su vida no se limitó al deporte. Fue Granadero en su servicio militar, ingresó a los 15 años como cadete en la empresa Unitán —que tanto apoyó a los inicios del club— y trabajó durante dos décadas en el diario NORTE, donde se desempeñó en el área de mantenimiento con profesionalismo y compromiso. Sus compañeros lo recuerdan por su calidez, su responsabilidad y esa forma sencilla de estar siempre dispuesto.

La comunidad de Puerto Tirol lo despidió como se despide a los imprescindibles: con gratitud. Porque Pocho no sólo condujo equipos; formó personas. No sólo gestionó un club; sostuvo un espacio de contención y sueños. No sólo buscó ascensos deportivos; promovió el ascenso humano de varias generaciones.
Se fue a pocos días de cumplir 86 años. Tal vez el destino quiso que partiera con el calendario a punto de marcar su fecha. Pero su cumpleaños seguirá siendo, para muchos, una jornada de memoria y anécdotas en el club que tanto amó.
Julián “Pocho” Ramírez deja el legado de quienes entienden que el deporte es más que competencia: es comunidad, esfuerzo compartido y esperanza. En cada pelota que pique en el Tiro Federal, habrá algo de él.
Fuente: «Tirol y su inquebrantable amor por el deporte deJavier César Pavón. Producción Luis Darío Molodezky





