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El Jockey Club del Chaco, un sueño que nunca se concretó

4 de julio de 1977:  Hubo épocas en las que el Chaco se animó a pensar en grande. A imaginar obras capaces de transformar no sólo un deporte, sino también una región. Uno de esos proyectos nació de la mano del Jockey Club del Chaco, una institución integrada por dirigentes y profesionales que pretendía darle a la provincia un desarrollo hípico comparable con el de los grandes centros del país.

En julio de 1977, a poco de cumplir sus primeros años de vida institucional, el Jockey Club presentó públicamente uno de los emprendimientos más ambiciosos de la época: la construcción de un moderno hipódromo sobre un predio de 165 hectáreas adquirido a la Sociedad Rural del Chaco, a la vera de la Ruta Nacional 11, en jurisdicción de Margarita Belén.

Pero el proyecto iba mucho más allá de una pista para carreras de caballos.

La iniciativa contemplaba un verdadero complejo integral: un picadero para la enseñanza de la equitación, un campo de golf de 18 hoyos, un country, áreas residenciales, parques, espacios recreativos, centros de abastecimiento, instalaciones deportivas y sociales, además de una infraestructura destinada al mejoramiento de la raza equina y al desarrollo de la actividad hípica.

Los impulsores de la idea —encabezados por el doctor Juan José Sanchis, junto al doctor Camilo Schanton y el arquitecto Napoleón Beveraggi— sostenían que el emprendimiento generaría cientos de puestos de trabajo y convertiría al lugar en un polo de recreación para toda la provincia.

La planificación era minuciosa. Incluso se preveía una «Venta de Honor» de los primeros lotes para financiar las obras iniciales, mientras equipos de ingenieros, arquitectos y agrimensores trabajaban en la elaboración del proyecto definitivo.

Sin embargo, el tiempo fue cambiando el escenario.

Las dificultades económicas, los vaivenes políticos y las distintas prioridades que marcaron las décadas siguientes hicieron que aquel sueño nunca pudiera materializarse en la magnitud con la que había sido concebido. El hipódromo, el country, el campo de golf y el gran complejo deportivo y residencial quedaron como parte de una visión que ilusionó a muchos chaqueños, pero que finalmente no logró superar el plano de los proyectos.

A más de cuatro décadas de aquellos anuncios, la historia invita a recordar no sólo lo que se hizo, sino también aquello que estuvo a punto de ser. Porque los grandes proyectos también forman parte del patrimonio histórico de una provincia, aun cuando las circunstancias impidan convertirlos en realidad.

El sueño del Jockey Club del Chaco permanece como testimonio de una época de optimismo, cuando un grupo de dirigentes imaginó que, desde Margarita Belén, podía nacer uno de los centros hípicos más importantes del nordeste argentino. Un sueño que el paso del tiempo no permitió plasmar, pero que aún hoy merece ser recordado como parte de la historia deportiva y social del Chaco.

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Juan José Sanchis, en el centro con Camilo Schanton a la derecha y el arquitecto Napoleón Beveraggi a la izquierda.

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