BoxeoHISTORIAS

Recodardando a José Jatchuk, un rebelde boxeador

José Jatchuk, del campo al ring: el humilde boxeador que renunció a la gloria. Una nota imperdible realizada por Mariana Bianucci en 2016. Fue un homenaje en vida. Hoy se cumplen 8 años de su desaparición física, pero queda este testimonio de vida

Ex boxeador, trabajador “todo terreno”, José Jatchuk, llegó de su ciudad natal, Villa Berthet, donde el 8 de enero de 1947. Con 17 años, Resistencia lo recibió a principios de los 60 y lo adoptó cuando se subió al ring.

 MARIANO BIANUCCI

 

Se rebuscó  en quintas privadas, labor que conocía desde muy chico, cuando tuvo que trabajar en el campo de su abuelo. “Mi padre falleció cuando yo era muy chico y tuve que trabajar en el campo”, cuenta.

Fue peón en la feria, donde ayudaba a hombrear bolsas. Playero de una estación de servicio, empleado en una fábrica de prepizzas, portero en el Club Progreso y finalmente ingresó a la Provincia, donde fue chofer de todos los ministros de Economía entre 1974 y 2005.

José Jatchuk fue un boxeador que marcó una época en Resistencia en los años 60. “Ni cuando traían boxeadores profesionales de Buenos Aires se recaudaba tanto como cuando peleaba yo”, afirma con tono humilde.

Fue un fenómeno del momento, dada la rapidez con que terminaban sus peleas. “No tenía técnica, pero con una mano podía tumbar a tipos quince o veinte centímetros más altos que yo”, comenta.

Su última pelea fue el 8 de octubre de 1971 en el Sindicato Municipal contra en enterriano Rogelio Díaz. Allí dijo basta a la explotación a la que era sometido por los organizadores de los combates. “Les tiré la plata sobre la mesa”, asevera.

Con su entrenador Domingo D’Elía (p): “Una gran persona”, lo recuerda.

La llegada a Resistencia

 

-¿Que lo trajo a Resistencia?

-Vine buscando trabajo. En Villa Berthet trabajaba en el campo de mi abuelo que tenía plantaciones de algodón, maíz, entre algunos productos agrícolas, además de animales como ovejas, vacas…

Mi papá era relojero y carpintero, aunque conocía más oficios. Falleció cuando yo tenía 7 años. Entonces fui a trabajar al campo con mi abuelo pero después falleció él también. Y la familia se iba desarmando porque cada cual buscaba trabajo por su lado.

-¿Cuál fue su primer trabajo en Resistencia?

-Empecé a trabajar en quintas, cuando necesitaban gente, porque conocía el oficio. Más adelante trabajé en la feria, donde por mucho tiempo ayudé a don Luis Zampa que era un feriante muy conocido y me ofreció trabajar con él y así me fui haciendo…

Pero después hice muchos trabajos: fui playero en una estación de servicio, empleado en una fábrica de prepizzas, en el Club Progreso fui portero y finalmente ingresé a la Provincia, donde fui chofer del Ministerio de Economía por más de 30 años.

No hay ninguna descripción de la foto disponible.
-¿En qué período?

-Desde 1974 hasta el 2005. El primer ministro para el que conduje fue Juan Carlos Benítez, cuando el gobernador era Deolindo Felipe Bittel.

Durante 31 años anduve por toda la provincia. Ahora hay asfalto pero antes había que “hamacarse”. En esa época era muy complicado cuando llovía.

-¿Habrá escuchado cada conversación, llevando a los ministros de Economía…?

-Pero yo no escucho, soy sordo (sonríe con ironía), por ahí me hablan y ni cuenta me doy.

-¿De cuál de los ministros tiene el mejor recuerdo?

-Nunca tuve problemas con ninguno, anduve bien con todos… Si me pedían que los pasara a buscar a las tres de la mañana, a las tres menos veinte ya los estaba esperando en la puerta de su casa. Nunca se quejaron por mi trabajo.

Desde que ingresé al Ministerio de Economía, jamás me cambiaron de sector. Ni en la época de los militares. Siempre en el mismo puesto y con todos los ministros.

En esa época todo parecía más tranquilo. Había más respeto. Se respetaba tanto a los mayores como a los menores que uno. Si era mayor con más razón.

Los recortes que lo tenían como protagonista de la época.

El boxeo

-¿Cómo fue que se dedicó al boxeo?

-En el período que trabajaba en la feria, aunque antes ya me gustaba mucho el boxeo. Escuchaba por radio las peleas de (José María) Gatica y (Alfredo) Prada. Me hervía la sangre cuando escuchaba esas peleas en el campo con una radio a batería.

-¿Boxeaba en Villa Berthet o comenzó cuando llegó a Resistencia?

-Cuando ya estaba en Resistencia, después de los 18 años me empecé a entrenar. Debuté cuando tenía casi 20 años y en total hice 14 peleas. Gané 12, perdí una por puntos y una por abandono. De las 12 gané 10 por nocaut y dos por puntos.

Pero después dejé de boxear porque nosotros subíamos al ring a hacer el deporte que nos gustaba pero los que ganaban más plata eran los que se quedaban abajo.

La última vez les tiré la plata arriba de la mesa y les dije que no necesitaba, “soy pobre pero soy honrado”, dije. Y mi hermano más chico hizo lo mismo. Mi hermano hizo seis peleas y las ganó todas. Y ese mismo día que abandoné, abandonó él también.

No era fácil porque uno veía que los demás se quedaban con todo y a nosotros nos dejaban “limosna”.

Siempre dije que boxeaba porque amaba este deporte, no por necesidad. Aunque siempre fui pobre jamás van a decir que me haya robado un peso. Porque fue lo primero que me enseñó mi padre (se emociona). “Si necesitás pedí pero no robes, alguien te va a ayudar”, nos decía.

-¿En sus 14 peleas disputó algún título?

-Gané el título chaqueño y tenía que representar a la Argentina en un campeonato internacional amateur. Pero finalmente fue un mendocino que le decían “El Gigante de la Feria”.

Entonces me ofrecieron representar a Paraguay, pero me negué porque soy argentino y no quería pelear para otro país. El que fue a representar a Paraguay fue “Cepillo” Lezcano, que era mi gran rival y perdió contra el argentino.

También me quisieron llevar a pelear a Buenos Aires pero no quise ir porque tenía a mi mamá a cargo. Mis otros hermanos se casaron todos y me quedé a cuidarla.

Soy el del medio de cinco hermanos y los demás se fueron casando, así me quedé con mi madre. Es la ley de la vida.

Mi padre era ucraniano y vino a la Argentina escapando de la guerra. Mi madre era hija de árabes y su abuelo también vino escapando de la guerra. Mi abuela materna era italiana.

El apellido de mi madre era Alí, como Muhamad Alí, a quien admiraba mucho como boxeador.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba