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1992: El penal que cayó del cielo

“El penal que cayó del cielo” es el nombre con el que se conoce a una de las anécdotas más insólitas del fútbol argentino, ocurrida en la Liga Chaqueña de Fútbol. El insólito penal se cobró el 13 de septiembre de 1992 en la cancha del club Regional, ubicada en Villa Libertad, Resistencia. El protagonista absoluto de esta historia fue el árbitro Daniel  Giménez, quien luego fuera juez internacional.

 

Vaya uno a saber cuántos penales —oficiales y de potrero— se habrán cobrado en el fútbol argentino a lo largo del siglo XX. Miles, seguramente. Pero pocos tan insólitos como el que sancionó el sargento Daniel Giménez en la Liga Chaqueña de Fútbol. Un penal que, como dirían los viejos cronistas, “pega en el palo” de lo increíble.

La historia ocurrió una tarde de primavera, el 13 de septiembre de 1992, en la cancha de Regional, en Villa Libertad, Resistencia. Aquel día, Regional y Estudiantes disputaban el partido decisivo del campeonato. El empate consagraba campeón al conjunto local.

Había, sin embargo, un tercer protagonista en la historia: Sarmiento, que también peleaba el título. Por eso sus dirigentes pidieron en la Liga que los partidos decisivos comenzaran exactamente a la misma hora.

Pero en Regional tenían preparada una sorpresa. Como parte de la fiesta previa, habían organizado el aterrizaje de paracaidistas en el campo de juego. La idea, según se contaba en los pasillos del fútbol chaqueño, era retrasar el inicio del partido para conocer antes el resultado de Sarmiento.

El árbitro Daniel Giménez, que años después sería internacional, recordó así aquel momento:

—Como los paracaidistas no habían aterrizado a la hora fijada, les avisé a los capitanes que el partido empezaba igual. Y que, apenas tocaran el césped, lo deteníamos.

El encuentro se puso en marcha. Apenas había transcurrido poco más de un minuto cuando ocurrió lo inesperado. Cuatro paracaidistas aparecieron en el cielo y comenzaron a descender directamente hacia el campo de juego. El público levantó la vista, los jugadores también. Todos seguían con asombro el espectáculo.

Pero la pelota seguía en juego. En medio de la distracción general, un defensor de Estudiantes recibió un pase dentro del área. Mirando hacia arriba, fascinado por la escena, tomó la pelota con la mano y señaló al cielo para mostrar lo que todos estaban observando.

El problema era que, en ese instante, ningún paracaidista había tocado todavía el césped.

Giménez lo explicó años después:

—Como todavía no había ningún elemento extraño en la cancha y la pelota seguía en juego… tuve que cobrar penal. El estadio quedó en silencio primero y en protesta después. Nadie entendía demasiado qué estaba pasando.

El partido se detuvo durante varios minutos. Los paracaidistas, curiosos, querían quedarse a ver la ejecución del penal. El árbitro tuvo que retirarlos prácticamente a los empujones.

Y todavía quedaba otra escena inesperada.

En esos casos, por caballerosidad deportiva, se suele esperar que el ejecutante tire la pelota afuera. Pero Ramón Acuña, encargado del remate, no tuvo esas contemplaciones. Tomó carrera… y la clavó en el ángulo.

Los diarios de la época titularon con ironía:
“Un regalo del cielo”. 03El partido terminaría finalmente 2 a 2, resultado que le dio a Regional el campeonato de la Liga Chaqueña de Fútbol. Y así quedó en la memoria del fútbol local una de esas historias que parecen inventadas: un penal nacido del cielo, cobrado mientras cuatro paracaidistas descendían sobre la cancha.

TESTIMONIO: DIARIO NORTE Y LUIS DARIO MOLODEZKY

Según las crónicas de Diario Norte, cuando iba un minuto y 15 segundos de partido, todos los presentes elevaron la vista. No podían creer que cuatro paracaidistas le apuntaran al campo de juego. Sigue Giménez: «Se ve que los capitanes no les avisaron a sus compañeros porque, cuando estaban a unos diez metros del piso, un defensor de Estudiantes le dio un pase a un compañero, que estaba dentro del área. El muchacho, inocentemente, tomó la pelota con la mano y señaló al cielo. Y yo, como todavía no había ningún elemento extraño sobre el césped y la pelota continuaba en juego, le tuve que cobrar penal«.

Luis Molodezky, de Norte, repasa que «nadie entendía nada. Enseguida empezó la polémica sobre si estaba bien o mal cobrado el penal». Un tal Jorge Maldonado fue el «muchacho» que, sin querer, cometió el infantil penal. El partido estuvo detenido tres minutos. El árbitro cuenta que se armó un lío de aquellos: «Los paracaidistas no querían irse sin antes ver el penal: los tuve que sacar a los empujones. Además, alguno suponía que -por caballerosidad deportiva- el que lo pateara la iba a tirar afuera. No: la clavó al ángulo. íPara qué…!».

 

Producción: Luis Darío Molodezky

 

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