
29FOTO PORTADA: Pili Pared con la Tigresa Aculña en su última visita a Resistencia
Quienes conocen la geografía boxística del Chaco, saben que no todos los gimnasios tienen cemento, ni luces de neón, ni lujos. El verdadero templo de del Riacho Arazá, ese donde se forjan sueños con la simpleza de la tierra y la mística de la naturaleza, tiene un nombre: Alfonso “Pili” Pared.
Hoy, mientras el maestro de formadores libra una de sus peleas más importantes —recuperándose de un reciente ACV—, el mundo del deporte provincial se une en un homenaje a este hombre que, más que un entrenador, es un visionario, un guardián de la juventud y un fanático irredimible de la disciplina.

El Templo de la Sabiduría Criolla
En 1985, este cronista describía el gimnasio de Pared como «increíble»: un cuadrilátero delimitado por sogas amarradas a dos árboles, bolsas protegidas con arpillera y un techo tupido de ramas. Un lugar, según «Pili», con la propiedad del Cementerio y el alma de la Villa.
«Yo creo ser un enamorado del boxeo, pero un pésimo empresario», confesaba con humildad hace décadas. Su riqueza, sin embargo, nunca se midió en dinero: «Este es un grupo humilde pero noble. Por eso el éxito de uno es compartido por todos».
«Pili» encarnó una filosofía radical: alejar a los jóvenes de la «vagancia y las malas compañías» a través del rigor del boxeo. El ring, para él, siempre fue una escuela de vida.

Con el inovidable Nicolino Locche
Forjador de Sueños y Campeones
Bajo su batuta, surgieron talentos que trascendieron la modestia del club. El caso más emblemático es el de José Cubilla, el pugilista profesional que soñaba a los 25 años con ser campeón, y a quien Pared guio en 18 peleas profesionales con triunfos resonantes.
Para Cubilla, la humildad era la clave, pero la enseñanza venía del maestro. Como le dijo a este medio antes de una pelea clave: «Confío en mi cintura, mi ‘contra’ y en lo que me diga Pili, que conoce a [su rival] mucho mejor que yo. Sé que es la oportunidad de mi vida y procuraré no desaprovecharla».
Esa devoción y la disciplina es lo que Pared inculcó a cada uno de sus «muchachos de Vilelas, Fontana, Barranqueras, etc.» que encontraban en su humilde club «una casa y un amigo.»

La Pelea Más Díficil, el Mismo Espíritu
A sus 76 años (cumple 77 este jueves), la noticia de su ACV ha conmovido a la comunidad deportiva. Hoy, «Pili» libra un combate donde el rigor, la constancia y el trabajo duro —principios que exigía a sus pupilos— son más importantes que nunca.
El boxeo, según Pared, no es solo un deporte, sino «una gran lección de vida». La persona que luchó incansablemente por darle comodidades a sus boxeadores, pese a las «promesas sí, nunca» de ayuda oficial, es el mismo hombre que hoy enfrenta la recuperación con la entereza forjada en esa tierra colorada.
El boxeo chaqueño, y el deporte en general, le debe un gracias a Alfonso «Pili» Pared, el «loco» de la Villa Río Negro que supo demostrar que, con corazón, disciplina y nobleza, cualquier sueño puede saltar del barro a la realidad.
¡Fuerza Pili! Tu esquina te alienta.
LUIS DARIO MOLODEZKY con Pili Pared





