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Rolando Ahumada y un adiós a las pistas

Hay despedidas que se anuncian con estridencias, con homenajes multitudinarios o con una última vuelta olímpica. Y hay otras, más íntimas, más profundas, que llegan desde el corazón de una familia. Así eligió despedirse de la práctica activa del ciclismo el chaqueño Rolando Ahumada, uno de los máximos referentes del pedal regional y nacional.

No fue una conferencia ni un acto oficial. Fue una carta. Un mensaje cargado de amor, gratitud y emoción, escrito por quienes lo acompañaron durante más de 35 años de sacrificios, viajes, competencias y sueños cumplidos.

“Hoy queremos detenernos un momento para reconocer a un hombre que hizo del ciclismo una verdadera forma de vida”, comienza el texto que su familia compartió públicamente, en palabras que emocionaron al ambiente deportivo chaqueño.

Y no es para menos. Hablar de Rolando Ahumada es hablar de perseverancia, pasión y compromiso. Nacido en General San Martín y radicado durante muchos años en Resistencia, construyó una trayectoria brillante en el ciclismo de pista y ruta, representando al Chaco y a la Argentina en escenarios nacionales e internacionales.

Fue campeón argentino Máster, múltiple ganador regional y alcanzó la gloria máxima en 2012, cuando se coronó campeón mundial Seniors de ciclismo en pista en Manchester, Inglaterra, dejando al deporte chaqueño en lo más alto del mundo.

Pero detrás de cada medalla hubo siempre una historia silenciosa: miles de kilómetros recorridos, entrenamientos interminables, fines de semana lejos del hogar y una familia que acompañó cada desafío.

“Tus hijos crecimos admirando tu fuerza, tu constancia y el amor con el que siempre defendiste al ciclismo”, expresaron sus seres queridos en una de las partes más conmovedoras de la carta.

Y acaso allí esté la verdadera dimensión de su legado. Porque Ahumada no solamente construyó una carrera deportiva ejemplar; también sembró valores. El esfuerzo, la humildad, la disciplina y la perseverancia fueron marcas de identidad dentro y fuera de las pistas.

Los años pasaron, pero su vigencia deportiva nunca desapareció. Incluso en temporadas recientes seguía compitiendo y logrando triunfos en el ámbito Máster, manteniéndose como uno de los nombres más respetados del ciclismo del nordeste argentino.

Sin embargo, llega un momento en que el reloj de la vida invita a cambiar el ritmo. A mirar hacia atrás con orgullo y hacia adelante con serenidad.

“Hoy tenés tres nietos hermosos para abrazar, acompañar y enseñarles todos los valores que este deporte te dejó”, le escribieron sus hijos, en un mensaje que resume el verdadero triunfo de un deportista que supo trascender los resultados.

El ciclismo seguramente seguirá siendo parte de su vida. Porque quienes aman profundamente un deporte jamás se alejan del todo. Tal vez ahora ya no sea desde la exigencia de la competencia, sino desde la experiencia, el consejo y el ejemplo.

Además, la historia continúa en la familia. Su hijo, de 29 años, sigue pedaleando detrás de sus huellas, soñando con alcanzar un camino tan grande como el que construyó su padre.

Por eso esta despedida no suena a final. Suena más bien a reconocimiento. A homenaje merecido. A gracias.

Gracias, Rolando Ahumada, por tantas vueltas, tantas banderas chaqueñas flameando en lo más alto y tantos años defendiendo con orgullo al ciclismo argentino.

Las pistas quizá ya no te tengan como protagonista competitivo, pero tu nombre quedará para siempre entre los grandes del deporte chaqueño

                                            POR Luis Darío Molodezky 

                                 

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