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Rafael Yurkevich y una rica historia en la natación

 

“El deporte es uno de los formadores sociales más fantásticos que conozco”

Fue un ícono de la natación chaqueña en la década del ’70, especialmente en aguas abiertas. Ganó la mítica Corrientes–Barranqueras, fue protagonista permanente de los campeonatos de verano y más tarde dirigente y presidente de Hindú Club. Su historia excede largamente la competencia: es la de los clubes, el barrio y una forma de entender el deporte como herramienta social.

 

  POR LUIS DARIO MOLODEZKY

Rafael Eduardo Yurkevich irrumpió en la escena regional con el equipo de natación de Hindú Club, dirigido por Héctor Salvatierra. Cada domingo su nombre aparecía en las crónicas, encabezando una camada inolvidable de nadadores que animaron una época dorada. Fue protagonista central de los torneos que organizaba Regatas Corrientes y quedó marcado para siempre por dos victorias: la primera en aguas abiertas y, especialmente, la Corrientes–Barranqueras de 1975.

“Mi deporte, que es la natación, tuvo altas y bajas a lo largo de los años. No tuvo la continuidad que uno hubiese querido”, reflexiona hoy, con la serenidad del tiempo. “Es un deporte muy interesante, pero que necesita continuidad durante todo el año para contar con nadadores potentes. Hubo problemas con los natatorios de invierno; los procesos son costosos porque hay que mantener esas instalaciones todo el año”.

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En el desparecido natatorio climatizado de Hindú en Franklin 47

La natación, lo sabe bien, es uno de los deportes más sacrificados. “Exige alrededor de seis horas diarias de entrenamiento si se pretende ser competitivo, divididas en dos o tres turnos. Todo ese esfuerzo para una carrera de 50 segundos, o para pruebas de aguas abiertas que son mucho más extensas”.

El río, la especialidad

Aunque nadó mucho en pileta —libre y espalda eran sus estilos—, el salto definitivo llegó con las aguas abiertas. “El primero fue Gustavo Nicolini, después llegamos nosotros, más tarde Pedro Castellari y Marcos Cañete. En ese momento Hindú Club marcó toda una historia en aguas abiertas, una especialidad que lideraba Regatas Corrientes”.

Regatas organizaba la temporada de verano: desde los 1.500 metros en El Pasito–Regatas hasta la prueba máxima, la Corrientes–Barranqueras. “Era el podio que todos buscaban. Los clubes apostaban fuerte; incluso alguna vez trajeron nadadores de otros lugares para correr por su entidad”.

Reconoce sin vueltas la continuidad de la institución correntina. “Hasta hoy mantienen su plantel competitivo, su pileta de invierno y un proyecto claro. Hicieron la transformación para ser protagonistas”.

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El otro momento de Yurkevich en Hindú Club, como presidente

Los clubes de barrio

Para entender su historia, Yurkevich vuelve siempre al origen. “Hay que recordar lo que eran los clubes de barrio. Empecé en Hindú, a cuatro o cinco cuadras de mi casa. Tenía una casa antigua de ladrillos donde hacíamos gimnasia, la cancha de básquet de baldosas verdes y blancas, hundida en el terreno porque antes había sido un aserradero”.

Cuando se construyó la pileta, todo cambió. “Los que hacíamos gimnasia empezamos a tirarnos al agua. Aprendimos a nadar y arrancó la pasión”. Pasaron varios profesores hasta la llegada de Héctor Salvatierra. “Era un apasionado, le dio un nivel superlativo al equipo”.

Nada de eso hubiera sido posible sin el respaldo dirigencial. “Cuando yo tenía 15 o 16 años, los clubes tenían cuatro o cinco mil socios. Hoy los que mejor andan no sé si llegan a 1.500. Y eso es un problema cultural”.

Antes, explica, el club era un espacio de pertenencia. “La gente era socia para ayudar. El club era un lugar de reunión, de contención. Hoy lo primero que preguntan es ‘¿qué me da el club?’”.

Y dispara una definición que resume su mirada:
“El deporte es uno de los formadores sociales más fantásticos que conozco. Tenemos que debatir si vamos a hacer deporte solo para ganar o con un fin social”.

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En el desparecido predio de la Nicolás Avellaneda, un domingo de asado con dirigentes y entrenadores

Competir y crecer

Los grandes rivales, al principio, surgían del Chaco Golf Club. Luego muchos pasaron a Regatas, y se sumaron CUNE, el Club Social, JUVA de Villa Ángela. “Había nadadores extraordinarios. En Hindú, los Pombo, el Patón Jamier, los Cañete… una camada apasionada”.

El primer contacto con el Paraná fue aprendizaje puro. “En pileta lo máximo eran 400 metros. En el río arrancamos con 1.500. Tenés bote guía, remansos, remolinos. Si te quedás mal parado, perdés minutos”.

Una Corrientes–Barranqueras demandaba entre una hora y media y dos. Otras, como Paso de la Patria–Corrientes, más de cuatro horas. “Hasta comíamos en carrera. Era durazno al natural con glucolín licuado”.

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Recorte de un diario tras una victoria importante

Éxitos y cuentas pendientes

La Corrientes–Barranqueras marca para siempre. También la primera victoria en el río, Isla Meza–Regatas. “Fue clave Julio Oscar Meza, que me explicó cómo correrla: aprovechar mi explosión de pileta, hacer piques y descansar”.

Hubo también derrotas dolorosas. “El cruce del Puerto de Rosario. Llegué quinto y me dolió. La ganó un cordobés que después ganó la Capri–Nápoles. Era élite pura”.

Su gran rival fue Rafael Romero, correntino, entrenado a fuerza de río y corriente. “Lo nuestro era la pileta, con ventajas en control físico y planificación”.

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Fue su gran entrenador Salvatierra y en la dirigencia lo volvió a convocar para trabajar en el verde. 

Hindú, dos extremos

Vivió dos momentos opuestos del club de sus amores. “La inauguración del predio de Nicolás Avellaneda, con la pileta olímpica, fue algo alucinante. Y también me tocó vivir la venta, con mucho dolor”.

La historia terminó entre deudas, juicios y decisiones forzadas. “Se intentó salvar la situación, pero todo estaba muy enredado. Así se terminó vendiendo”.

Más tarde, llegó la adaptación de las piletas sociales. “Ya no tenía sentido mantener zonas profundas. La gente se concentraba en la parte playa. Cambió la lógica”.

Hoy, Rafael Yurkevich observa, analiza y reflexiona. Con la autoridad del que fue deportista, dirigente y presidente, sostiene una convicción que atraviesa toda su historia: el deporte no es solo competencia. Es identidad, contención y comunidad.

FRASES PARA RECUADRAR

  • “El deporte es uno de los formadores sociales más fantásticos que conozco”.
  • “Con Hindú viví dos momentos de su historia, desde la pileta olímpica hasta la venta del predio”.
  • “Dos momentos inolvidables: el primer triunfo en El Pasito–Regatas y la Corrientes–Barranqueras de 1975”.
  • “Desde los ’70 cambiamos el paradigma: dejamos de pensar en colectivo para hacerlo individualmente”.

CAMPEÓN 75–76 (recuadro)

Con 16 años, a fines de febrero de 1976, Rafael Yurkevich se impuso en la tradicional competencia Corrientes–Barranqueras, sobre una distancia de 11,5 kilómetros, con un tiempo de 1h 27’. Segundo fue Jorge Pognodeo (Mar del Plata) y tercero el chaqueño Carlos Castellari.
Yurkevich ratificó su dominio en ese torneo de verano, ganando la mayoría de las pruebas disputadas.

Entrenamiento (1975):
“Entreno muy temprano en pileta, luego en la pista del Parque 2 de Febrero y por la tarde en el gimnasio del club: pesas, barra, soga y trabajos complementarios”, le contaba al diario Crisol.

 

Yurkevich

“El deporte es uno de los formadores sociales más fantásticos que conozco”.

 

La huella del agua:Reencuentro de nadadores chaqueños de los 70 y 80 en Hindú Club

Hay épocas que permanecen guardadas como un rumor de agua: los entrenamientos interminables, las competencias que exigían coraje y los lazos que solo se construyen en la natación, entre el cloro de la pileta y la inmensidad de las aguas abiertas. Ese espíritu volvió a tomar forma en la cálida reunión de camaradería realizada en el Hindú Club, escenario histórico donde se forjó una generación que marcó la natación chaqueña durante las décadas de 1970 y 1980. El reencuentro fue en noviembre del 2025.

14-11-2025

El encuentro tuvo un condimento particularmente emotivo: la presencia del profesor Héctor Salvatierra, referente insoslayable de aquella época, acompañado por su señora. Su sola llegada produjo un aplauso espontáneo, mezcla de respeto, gratitud y nostalgia por quien guió a tantos nadadores en sus primeros pasos competitivos.
Reencuentro de protagonistas

Junto al entrenador se dieron cita varios de los nadadores que integraron aquella generación inolvidable. Entre ellos estuvieron Sandra Saidman y su hermana, figuras destacadas en pileta; Jorge Colina, siempre asociado a las grandes travesías en aguas abiertas; Marcos Cañete, velocista incansable; Aníbal Moro, uno de los que dejaron huella en pruebas de fondo; Gustavo Nicoli, recordado por su polivalencia en estilos; y Rafael Yurkevich, parte esencial de los equipos competitivos de Hindú en aquellos años en sus travesías en aguas abiertas.

Cada nombre, al pronunciarse, parecía abrir un baúl de recuerdos: competencias nacionales, torneos regionales, entrenamientos que se extendían más allá de lo previsto y viajes que hoy se narran como aventuras juveniles.

Héctor Salvatierra, formador de campeones y de personas – Sport Chaco

Una época que aún respira
Quienes estuvieron allí coincidieron en que aquellas décadas tuvieron un componente irrepetible. La natación chaqueña crecía a puro esfuerzo: piletas colmadas, materiales modestos y un enorme compromiso colectivo. Los nadadores eran atletas y, al mismo tiempo, embajadores de su club y de la provincia.

En aguas abiertas –río Paraná, lagunas, riachos y travesías de fondo– se libraban verdaderas batallas deportivas. En la pileta del Hindú, mientras tanto, los entrenamientos moldeaban estilos, pulmones y voluntades.
El legado del profesor Salvatierra

La figura de Héctor Salvatierra fue el punto de unión de la noche. Su mirada atenta, su disciplina sin concesiones y su capacidad para transmitir valores trascendieron lo estrictamente deportivo.

Muchos de los presentes recordaron su frase favorita:
“La natación es una escuela de vida: lo que no se entrena, no aparece.”
Y al escuchar nuevamente esas palabras, todos parecieron volver a verse jóvenes, braceando con la sensación de que el mundo entero cabía en una piscina de 25 metros.

Héctor Salvatierra, formador de campeones y de personas – Sport Chaco

En el homenaje a los campeones de futbol del 68, Rafa junto a Ramón Villanueva

El valor de volver a encontrarse
Entre fotos recuperadas, risas que nacían del recuerdo y un brindis que selló la noche, quedó claro que no se trató solo de una reunión: fue una reafirmación colectiva de identidad. Lo que aquella generación construyó –con sacrificio, pasión y camaradería– sigue siendo uno de los capítulos más fuertes de la historia de la natación chaqueña.

En Hindú, ese club que alguna vez fue escenario cotidiano de sus desafíos y sus sueños, los protagonistas de los 70 y 80 volvieron a sentirse parte de un mismo equipo. Y el agua, siempre fiel, pareció devolverles un poco de todo aquello que alguna vez le entregaron.

 LUIS DARÍO MOLODEZKY

Muchas figuras pasaron por 5 Fotos una Historia, y entre ellas Rafael Yurkevich

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